El lavado de redes es, sin duda, una de las principales faenas que se realiza día a día en la producción de salmónidos en Chile. Son alrededor de 6.000 las mallas que se están moviendo constantemente, entrando o saliendo de los cerca de 350 centros de cultivos operativos en la zona sur. La mayor parte de ellas, cerca de un 75%, se lavan en talleres de redes en tierra, mientras que el 25% restante se someten al lavado in situ. Para esta última opción, se cuenta con diversos avances que prometen hacer este trabajo en forma más eficiente, sustentable y cómoda para el operador.

¿Cómo funciona el lavado in situ? Cuando una empresa salmonicultora instala una red, lo primero que debe hacer es informar al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) respecto qal tipo de lavado que utilizará. Cuando se escoge el lavado in situ, significa que la limpieza se efectuará en el mismo centro de cultivo, con tecnologías que permiten desprender el fouling y dejar las mallas en óptimas condiciones. Cabe destacar que esta actividad debe realizarse según lo dispuesto en el Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA), el cual señala que solo debe efectuarse “en artes de cultivo que no estén impregnadas con anti-incrustantes», lo que debe ser debidamente acreditado.

El RAMA determina que si el sistema de limpieza seleccionado realiza aspirado con retención de sólidos, no podrán transcurrir más de 20 días corridos entre una limpieza y otra entre los meses de octubre a marzo, en tanto el máximo se extenderá a dos meses entre abril y septiembre. Los residuos sólidos retenidos deberán ser dispuestos en tierra, de conformidad con la normativa vigente. En caso de que se trate de un sistema sin aspirado y retención de sólidos, no podrán transcurrir más de 15 días corridos entre una limpieza y otra para un mismo arte de cultivo entre los meses de octubre a marzo y de dos meses entre los meses de abril a septiembre.

En el país, lo que más se utiliza es el lavado con máquinas hidrolavadoras que funcionan con diésel, bencina y unas pocas a gas. Algunas también pueden ser accionadas hidráulicamente. La mayoría usa dos discos de limpieza o más, dependiendo de los requerimientos del cliente.

Multiplicidad de discos

Zerega es una empresa especializada en la fabricación y desarrollo de maquinarias industriales, con base en Santiago (región Metropolitana). Para la acuicultura ofrece “Hidrolaser” serie LRD, una hidrolavadora de alta presión que utiliza una moderna tecnología, con diseño funcional y robusto que proporciona eficiencia y facilidad de operación. Esta cuenta con filtros de retención de impurezas del agua de mar y, además, una bomba –marca Jabsco– para impulsar el agua a la bomba de alta presión que es la que genera la rotación del disco para lavar la red.

“Proponemos modelos de 2, 3, 5, 9 y 18 discos para afrontar diferentes cargas de trabajo. Se trata de soluciones completas, que incluyen equipos, accesorios de trabajo, capacitación de seguridad, operación y mantenimiento”, manifestaron desde la compañía. Según lo informado, se trata de equipos diseñados para trabajo pesado y continuo, así como para su uso en el ambiente marino. Los equipos pequeños que trabajan con dos discos se pueden fabricar con motorización eléctrica, bencina, gas o diésel. Los que utilizan tres o más discos se fabrican sólo con motorización diésel.

AKVA Group también cuenta con una amplia variedad de dispositivos para lavado de redes. Por ejemplo, provee el sistema “Idema”, que usa discos giratorios montados en chassis de variadas formas y combinaciones. También utiliza bombas de alta presión para los trabajos pesados y hechas a la medida para dirigir los discos de limpieza. Este equipo, según lo descrito, no utiliza químicos y no actúa por refriegue, siendo amigable con el medio ambiente y con el cuidado de las redes. En el último tiempo, la compañía también ha incorporado nuevos modelos que buscan mejorar las funciones y vida útil de los equipos. Por ejemplo, se han incorporado cámaras con control remoto, y nuevos eyectores que actúan con más fuerza contra la red. De igual forma, se utilizan bombas de alta presión de acero inoxidable, lo que aumenta su vida útil, entre otras optimizaciones.

Equipos eléctricos

El lavado de redes in situ, en general, es realizado por compañías especializadas en la prestación de estos servicios. Son ellos los que llegan hasta los centros de cultivo con sus máquinas y personal capacitado para efectuar estas labores. En el sur de Chile se estima que existen alrededor de 25 empresas de este tipo. Una de ellas es Tecnovet, la cual, buscando una diferenciación, ha comenzado a probar las hidrolavadoras eléctricas comercializadas por la empresa chilena B&S Cleaning Systems.

“Tenemos una alianza estratégica con B&S, cuyos dueños tienen una enorme experiencia en la industria de limpieza de redes in situ y en el desarrollo de equipos. Hoy estamos probando sus máquinas en terreno en una empresa salmonicultora en la región de Magallanes. Hasta ahora, hemos podido apreciar que son mucho más efectivas en el lavado y, además, no generan contaminación acústica. Tampoco producen otro tipo de contaminación ambiental, pues aquí no hay peligro de derrame de residuos como petróleo u otros”, cuenta el representante de Tecnovet, Víctor Palma.

Según lo explicado, estas hidrolavadoras trabajan con un motor conectado a la red eléctrica que hoy existe en la mayoría de los centros salmonicultores. De hecho, la conexión se hace a través de los tableros que frecuentemente están instalados para el funcionamiento de las luces de fotoperiodo. En cuanto a la seguridad, el ejecutivo comenta que este tipo de sistemas cuenta con sensores que hacen que, ante cualquier eventualidad, como corto circuito, bajen de manera inmediata los automáticos, cortándose así la corriente eléctrica.

Tecnovet está trabajando, de igual forma, en un desarrollo propio. Se trata de la creación de un disco de cavitación 100% nacional. “Este es diferente a los tradicionales, pues funciona con un alto flujo de agua, pero a baja presión. Este tipo de tecnologías se ocupan bastante en limpieza de estructuras flotantes, barcos y pontones. Funcionan a través de la generación de microburbujas de agua que entran en contacto con el material; es ahí cuando se produce una especie de explosión que hace que se remueva la materia orgánica. Sin embargo, al estar en contacto con la mano de una persona, no genera daño, siendo muy seguro para los buzos”, detalla Víctor Palma.

Junto con esto, la compañía está trabajando en el diseño de un robot, también 100% nacional, que se espera pueda ser utilizado en conjunto con el disco de cavitación. Se espera que ambos desarrollos estén disponibles a fines de 2018 y sean incorporados a la prestación de servicio de lavado in situ que presta Tecnovet. “Nuestro enfoque está en prestar un servicio con tecnología de punta y amigable con el medio ambiente. Vemos que esto será muy bien recibido, sobre todo en nuevas áreas de cultivo, como la región de Magallanes, donde las condiciones de trabajo son complicadas y se requiere de sistemas sustentables en el tiempo”, adiciona el emprendedor.

Robótica

Que Tecnovet esté pensando en la robótica aplicada a la limpieza de redes in situ no es casualidad. Aquí, lo que se busca es seguir una tendencia mundial, donde los robots están cada día ganando más terreno en diferentes ámbitos, incluyendo la mantención de artes de cultivo. La japonesa Yanmar tiene experiencia en el tema. La compañía ofrece un robot para limpieza de redes llamado “Sensui Kun NCL-LX”, tecnología sustentable y que ayudaría a reducir los costos de las faenas de limpieza, promoviendo el crecimiento de los peces y la calidad de los productos del mar, según lo informado a AQUA.

De acuerdo con la compañía, estos equipos pueden limpiar en poco tiempo grandes redes de cultivo, con una velocidad unas cuatro veces superior a los modelos convencionales, asegurando una limpieza total. También incorpora cámaras que permiten confirmar el rango de limpieza en la pantalla de un monitor. Al menos uno de estos equipos ya fue vendido en Chile.

Se cree que la robótica seguirá marcando los desarrollos futuros en materia de lavado de redes y, como se puede ver, Chile no será la excepción. La principal razón está en que uno de los principales costos del lavado in situ es la mano de obra, la cual se puede reducir considerablemente con la incorporación de artefactos de última generación.

De igual forma, la mayoría de las compañías que proveen equipos para limpieza in situ están preocupadas por ofrecer alternativas sustentables y seguras, que ayuden a mantener las redes en perfectas condiciones la mayor parte del tiempo. Esto último es de vital importancia, ya que una red sucia no sólo tiene el riesgo de hundirse por su elevado peso, sino que también puede fatigarse y tornarse menos resistente. Además, cuando hay gran cantidad de fouling se aprecia menor cantidad de oxígeno, lo que constituye un peligro para la salud de los peces.