A medida que la solución de la crisis griega se concreta, otros temas generan preocupaciones en el mercado. Y el petróleo, entre ellas, es una de las principales. Al punto de que algunos economistas plantean que podría amenazar la recuperación global o generar presiones inflacionarias.
Los precios del crudo han subido más de 10% en el caso del barril WTI -referencial para el mercado chileno- y 29% para el crudo Brent en los últimos tres meses, y se plantaron sobre los US$ 100, según lo publicado en El Mercurio.
¿Los culpables? Irán y la estrecha oferta del mercado. "Mientras Irán (quinto productor de crudo) sea un tema, éstos serán los precios del petróleo", explica Phil Flynn, analista de Alaron Trading Corp. "De nuevo hay preocupación en torno al suministro de petróleo, más aún ahora que se intuye cierta recuperación en Estados Unidos (principal consumidor de este combustible) y hay mayores expectativas de demanda", agrega Ole Hansen, director de estrategia de materias primas de Saxo Bank.
"El mercado está atento al conflicto y se moverá en un rango entre US$ 100 y US$ 110", agrega Flynn desde Chicago, por lo menos durante el primer semestre. Pero además de las tensiones políticas en Irán, hay otros factores estructurales. "La oferta está relativamente apretada", explica Robert Montefusco, analista del petróleo de Sucden UK. "Y China, India y Latinoamérica están consumiendo más", agrega desde Londres.
Los "nuevos" precios
Los altos precios del crudo ya han generado efectos en el país que importa más del 98% del petróleo que consume. En lo que va del 2012, las bencinas acumulan un alza de $31 y de $58,4 en los últimos doce meses.
Y los expertos Alejandro Álvarez, subgerente de Copec; Pere Pedrosa, de ASTIC de España, y Salvador Valdés, asesor senior del Ministerio de Hacienda, coinciden en que el precio internacional del petróleo se mantendrá en los actuales niveles en los próximos dos años.
Álvarez proyectó un rango de entre US$ 100 y US$ 135 el barril de Brent entre 2012 y 2013, en lo que inciden factores como la incertidumbre en Medio Oriente, la demanda china, el mayor costo de extracción asociado a las profundidades de los pozos, y elementos de especulación en los mercados de futuro.
Todos estos factores presionan al alza los precios, pero la situación no sería transitoria.
"Éstos son los nuevos precios "normales" y hay que acostumbrarse", explica Michelle Labbè, de Econsult.
Aunque la economista agrega que las alzas que se vean este año deberían estar controladas. "Podríamos ver algunas puntuales, en un mes, pero no escaladas de precios". Eso, en un escenario que no contemple un conflicto bélico en Irán. De concretarse esto último -que se baraja seriamente en los mercados internacionales-, "podríamos tener un shock de precios. US$ 150 para el barril Brent, sin problemas", dice Montefusco, y de "US$ 120 o hasta US$ 130" para el WTI.