Fáciles de cultivar en centros acuícolas, no necesitan más que luz solar, mucho CO2 y algunos oligoelementos. Las algas son además viejas conocidas de la gastronomía en Oriente, por su alto valor nutricional, y están también presentes en la cosmética y en la industria farmacéutica, en la agroquímica y en la alimentación de animales, sobre todo peces.
De igual manera son objeto de investigaciones encaminadas a utilizarlas como grandes sumideros de dióxido de carbono o CO2, ese gas que tan mala fama tiene por sus efectos devastadores sobre el clima, pero que a las algas les encanta, porque lo necesitan para crecer y multiplicarse.
En entrevista con la agencia EFEverde, el biólogo y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (España), Ricardo Haoroun, sostuvo que la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) también está investigando con ellas para su aplicación dentro de las naves espaciales, porque producen oxígeno cuando realizan la fotosíntesis.
Según este investigador, el fitoplancton marino produce aproximadamente el 50% del oxígeno atmosférico. Pero entre las aplicaciones con mayor proyección de futuro destaca la producción de biocombustible.
Se trata de una fuente de producción energética no contaminante e inagotable, pero de momento, el costo para obtener biocombustible de las algas es alto, aunque los investigadores estiman que en diez o 15 años este problema podría estar solventado.
De acuerdo con La Razón Digital, así se puso de manifiesto en unas jornadas sobre algas que recientemente organizaron en Madrid (España) la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (Fundación OESA) y la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).
En estas jornadas, los expertos explicaron que las variedades de algas mejor adaptadas para la producción de biodiesel son las algas verdes unicelulares, y de una hectárea de microalgas se podrían llegar a extraer hasta 100 mil litros de biodiesel al año.
Ahora se trata de lograr un cultivo de algas para obtener biodiesel a escala industrial. España está entre los países que se encuentran en esta carrera.
Además, y en comparación con otras materias primas, las algas tienen un enorme potencial como fuente de alto rendimiento de biodiesel, etanol y combustible de aviación, sin competir con el suministro de alimentos u otros cultivos.
Entre los líderes de producción de algas destacan los países de Asia oriental y sudoriental.
Según la Fundación OESA, España registró una producción de cerca de 1,3 toneladas de plantas acuáticas en el 2010.
Hay investigadores que calculan que en el 2020 se producirán a nivel mundial 150 mil millones de litros de biocombustibles de todo tipo frente a los 100 mil millones de litros de la actualidad.