Una producción aproximada de 700.000 toneladas anotaría la industria salmonicultora a nivel local, logrando así un crecimiento cercano al 20%, tras computar 600.000 toneladas durante el 2011. Así lo consignan presentaciones a los inversionistas de compañías como Multiexport Foods y Australis Seafoods.
Pero esto no es todo. Según los mencionados documentos, Chile tiene el mayor potencial de crecimiento en la producción, con una capacidad de expansión de 70%. De este modo, aunque no existe una fecha estimada para lograr la cifra, el sector vaticina que el país superará el millón de toneladas, con lo que fortalecerá su segundo lugar a nivel mundial, acercándose bastante a Noruega.
De hecho, Noruega, que en 2011 produjo 1.050.000 toneladas, cuenta con un potencial de crecimiento de sólo el 10%, pudiendo llegar a 1.150.000 toneladas, continuando en el primer lugar global de la industria salmonicultora.
De acuerdo con lo informado con Estrategia, en esa línea, tomando en cuenta que la oferta está superando a la demanda, el precio promedio alcanzado por kilogramo para el combinado fresco y congelado del salmón atlántico fue de US$4,79, significando una reducción de 35%. Por otro lado, el valor por kilogramo de la especie coho cayó un 4%, a la vez que el de la trucha descendió casi en 13%.
No obstante, hacia finales de 2012, los precios de los salmones en el mundo se estabilizarían.
En el 2011, las ventas del sector se elevaron en 40,4%, pasando de US$1.258,4 millones en el 2010 a los actuales US$1.767,1 millones, ítem que subieron todas las firmas.
Lo anterior, está ligado a que las exportaciones de salmones en el ejercicio anterior registraron un alza de 48%, totalizando US$ 2.915 millones, lo que es una marca histórica para la industria, superando incluso la situación previa a la crisis detonada por el virus ISA en Chile.