La rápida recuperación del mercado norteamericano para la industria del salmón de nuestro país, ha venido esta vez acompañada de la exigencia de las principales cadenas de retailers y restaurantes de Estados Unidos, del requerimiento de certificación BAP (Best Aquaculture Practices) de GAA (The Global Aquaculture Alliance). Estos importantes compradores quieren dar una señal clara al mercado que el salmón chileno, después de la recuperación de la crisis del virus ISA, proviene de fuentes que lo producen en forma ambiental y socialmente responsable y que se trata de un producto seguro para el consumo humano.
Este requerimiento está alineado con la demanda de numerosos grupos de consumidores y organizaciones ambientalistas y sociales que ejercen presión sobre estas cadenas para que informen el cumplimiento de una norma de certificación como BAP, que se hace cargo de todos estos aspectos en la cadena de valor.
En Chile, la preparación de las empresas para el cumplimiento de los estándares BAP ha sido activamente desarrollada por Adolfo Alvial Asesorías (AAA), cuyo Gerente general participó como experto en el grupo técnico que desarrolló las bases del estándar para centros de cultivo. De acuerdo a esta empresa, ellos han trabajado a la fecha con 8 empresas de la industria que han tomado la iniciativa en esta certificación, con excelentes resultados en términos de aprobación del estándar, en el caso de las que han completado la fase de implementación, principalmente enfocados en plantas de proceso en esta primera etapa.
Esta misma empresa, junto a GAA organizó la Conferencia GOAL 2012 en la que se abordó detalladamente el estándar BAP y en la que intervinieron varias de las empresas que hoy están certificadas o en vías de certificación.
"Este estándar es fuerte entre los retailers de Estados Unidos, y muy importante para ese mercado o para cualquiera en que ellos operen. Por ello, es de toda lógica que haya interés entre las empresas chilenas por avanzar hacia esa certificación, donde hemos observado algunas que han actuado en forma más decidida, no sólo en términos de oportunidad sino también en disponer las voluntades y recursos necesarios para efectuar los ajustes requeridos por la norma". Señala Nathalie Fuica Coordinadora de Proyectos de la empresa. "Hemos tenido bastante actividad en plantas, que es la unidad esencial para acceder a esta certificación", indica Carolina Senn, Jefe de proyectos de gestión de calidad en AAA". Agrega que el sistema prevé que la certificación básica se otorga a través de la planta pero indica que ésta alcanza niveles de mayor reconocimiento (estrellas), en la medida que se van luego agregando centros de engorda, hatcheries y plantas de alimento.
"Ha sido un proceso muy interesante para nosotros porque la tarea de implementación de BAP en las empresas es una tarea conjunta con los equipos humanos de las compañías y se logra una interacción valiosa y efectiva para que realmente se produzcan cambios sostenibles en el tiempo en materia de producción, bienestar de peces, medioambiente, responsabilidad social e inocuidad alimentaria. Todo lo cual forma parte de los pilares de esta nueva industria que ha comenzado a vislumbrarse desde la crisis del Virus ISA" indica Adolfo Alvial. Rosa Núñez, Jefe de Proyectos de Certificación complementa: "Hemos diseñado un modelo de asistencia enfocado y efectivo, que nos ha permitido alcanzar excelentes resultados y cooperar activamente en varias definiciones complementarias de la norma". Además, señala, "lo más gratificante es ver como los equipos de trabajo en plantas y centros observan el beneficio de la aplicación del sistema que permite alcanzar mejores resultados y respaldar las buenas prácticas ante terceros a través de auditores independientes". A juicio de Alvial, la certificación se ha convertido en un elemento clave en la reconquista del mercado norteamericano y de sus retailers, dondequiera que ellos operen.