Jueves 11 de Marzo de 2010
 
 
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Acuicultura en América Latina y el Caribe
¿Una industria con futuro?

Si bien camarones y salmónidos lideran esta acuicultura, más de 80 especies se cultivan en América Latina y el Caribe generando cosechas valoradas en US$ 3,7 billones en el 2001. Diversidad geográfica, buenas perspectivas de mercado variadas temperaturas y alto dinamismo sustentan el potencial de la región.
Por Carlos Wurmann G.*

En un mundo globalizado como el actual, América Latina y el Caribe (ALyC) no es ajena a la tendencia mundial que ubica a la acuicultura como una industria que aporta cantidades crecientes a los desembarques pesqueros. Aguas de las más diversas temperaturas, numerosas islas, archipiélagos, golfos y bahías hacen de América Latina y el Caribe un espacio atractivo no sólo por su belleza, sino también por su considerable potencial acuícola.
Notable desarrollo en algunos países y vacilaciones en otros. Chile domina la producción regional, al tiempo que Brasil emerge como uno de los nuevos gigantes de la acuicultura mundial; Ecuador se "reinventa" convirtiéndose en un gran productor de tilapia, tras las enfermedades que afectaran los cultivos de camarón; México avanza con algunas vacilaciones; Perú oscila entre varias opciones; Argentina y Uruguay aún buscan su destino acuícola; mientras que Centroamérica y el Caribe también buscan su proyección futura en tradicionales y nuevos cultivos. Todas, historias que ameritan un relato propio; sin embargo, en estas páginas sólo se entrega una mirada global dejando para otra oportunidad la revisión de las realidades individuales.

Pesca y acuicultura

Indudablemente, la actividad pesquera es relevante para América Latina y el Caribe (ALyC), en términos de volumen, producción, empleo y exportaciones. Como ocurre en otras partes del mundo, la región enfrenta un panorama de pesquerías industriales y artesanales en estado de plena explotación y/o sobreexplotación que dificulta imaginar expansiones sostenibles a futuro.
Frente a este escenario de desgaste y agotamiento emerge con fuerza la industria de los cultivos acuáticos, actividad que en el 2001 generó 1,1 millones de t cosechadas en los 36 países y territorios -en que la FAO registra estadísticas pesqueras y de acuicultura- que componen esta área que representa el 6% del desembarque regional total, equivalente a US$ 3,7 billones.
América Latina y el Caribe es una región exportadora neta de productos pesqueros con excedentes medios anuales que bordearon los 4 millones de t y US$ 5,6 billones durante el período comprendido entre los años 1996 y 2000. En ese período, estos países representaban un 20,2% del volumen mundial de exportaciones pesqueras y tan sólo un 3,3% de los volúmenes de importación mundiales. En términos de valor, la región representó un 12,8% de las exportaciones y un 2% de las importaciones mundiales entre 1996 y 2000.
Con un desembarco aproximado de 18 millones de t en el 2001, ALyC representa casi un 14% de la producción pesquera mundial, o bien, un 18% de las capturas silvestres y un 2,9% de los cultivos acuícolas. En términos de valor, la acuicultura regional es más relevante -que en volumen- al participar con un 7,1% del total mundial.
De acuerdo con información de la FAO para el año 2000, la pesca y acuicultura en ALyC genera 969 mil puestos de trabajo en labores primarias y de ellos, 212 mil corresponden a actividades de acuicultura.
Europa secunda a Asia como productor de acuicultura, seguido en importancia por ALyC, con un 2,9% del tonelaje cosechado. Por cierto, en términos de valor ALyC prácticamente iguala a Europa en el escenario internacional, situación que refleja un valor medio de los productos cultivados en el área superior a aquellos producidos en el viejo continente.
En términos generales, este último hecho puede hacerse extensivo indicando que ALyC es la región que realiza los cultivos acuáticos de mayor valor unitario en el mundo, principalmente porque especies de alto valor comercial -como salmónidos y camarones- ocupan un lugar importante en esta actividad.
Del mismo modo, se aprecia que el valor unitario -promedio- de los cultivos a nivel mundial ha descendido sostenidamente a través del tiempo en todas las regiones del mundo. Esta disminución se explica no sólo por una paulatina pero sostenida reducción del valor comercial de las principales cosechas, sino también por la incorporación y creciente incidencia de cultivos de menor valor relativo en la canasta de producción mundial.
Ante esta situación, cabe preguntarse cual será el lugar que ocupará ALyC en el futuro de la acuicultura mundial y cómo se aprecian las posibilidades para esta emergente industria regional en las próximas décadas. Para responder a ello, es necesario conocer previamente la estructura de producción en esta área del continente americano.

Mapa de la acuicultura regional

La variada geografía de la región es atractiva para el cultivo de especies marinas de aguas frías, templadas y tropicales y la cosecha de numerosos productos provenientes de agua dulce y salobre en diversos ambientes y temperaturas.
Al 2001, América del Sur albergaba el 84,3% de la producción acuícola de la región y el 83,7% del valor cosechado. En tanto, América Central aportó con un 10,1% del volumen cosechado ese año, equivalente a un 14,3% del valor total, mientras que el Caribe representó un 5,6% del volumen total y un 2% del valor.
Cinco países -con una producción individual superior a U$ 100 millones anuales- representan el 89% de las cosechas acuícolas de la región y el 90% del valor total. Chile con salmónidos y Brasil con peces de agua dulce y camarón son los principales productores acuícolas de la región, seguidos por México, Ecuador y Colombia que destacan por sus importantes cultivos de camarón ecuatoriano.
Adicionalmente, de los 36 países y territorios que componen la región de ALyC, 17 naciones presentaron cosechas inferiores a mil t anuales durante el 2001, 23 produjeron menos de 5 mil t en el mismo período y sólo dos países exhibieron cosechas superiores a las 100 mil t anuales. Así, los 23 países recién mencionados sólo aportan un 2% del volumen cosechado en ALyC, mientras los dos productores mayores representan un 70% de la producción total.
Esta asimétrica situación refleja la diversidad regional en materia de acuicultura e indica que en la mayor parte de los territorios que la componen, esta industria aún no adquiere una 'masa crítica' que permita pensar con certidumbre en su consolidación futura.
El reducido volumen cosechado en gran parte de este sub-continente indica que -aunque existen excepciones- la acuicultura dista de ser una industria que acapare la atención de los Estados o empresarios de la zona. Así, se puede pensar en la existencia de un círculo vicioso en varios países de la región: producciones muy reducidas generan una baja atención de autoridades y sector privado, situación que a la vez, mantiene los niveles de cosecha por debajo de los límites posibles y/o deseables.
A pesar de las limitaciones anteriores y debido a sus características geográficas y disponibilidad de aguas interiores y marítimas, ALyC está destinada a continuar un camino ascendente y acelerado en acuicultura, cultivos que seguirán orientados hacia el comercio exterior, como ha ocurrido hasta la fecha. Es que en el mundo, las zonas que albergan la mayor demanda presente y futura por productos pesqueros -excluyendo a China- están constituidas por países importadores de productos pesqueros con escasa posibilidad de autoabastecimiento. Tal es el caso de Estados Unidos, de la gran mayoría de los países europeos y de Japón; regiones que dependen de la importación para satisfacer su demanda por estos productos, situación que probablemente se acentuará en el futuro.
Así, ALyC tendrá un futuro enormemente auspicioso en la medida que se haga responsable de estas realidades y proyecte su industria en torno a un ideario exportador. Por cierto, países como Brasil, Colombia y México también disponen de un interesante potencial en sus mercados internos.
Se observan claros índices de dinamismo en el crecimiento de la acuicultura regional: el volumen y valor medio de las cosechas por país, prácticamente se duplican cada cinco años a partir del período 1986-1990, al tiempo que las tasas de aumento doblan en valor a lo que ocurre como promedio a nivel mundial.

Estructura de la producción

Estadísticas de la FAO permiten calcular que en el 2001 el 57,5% del volumen producido en la región provino del medio marino, mientras que el 30,1% de la producción se generó en ambientes de agua dulce y el 12,4% del volumen restante es asociado a cultivos en aguas de salinidad intermedia. Las cifras muestran un avance relativo de la acuicultura marina a expensas de los cultivos marinos en aguas salobres.
Respecto de las especies que se cultivan, la región manifiesta signos de dinamismo interesantes y atractivos que permiten vislumbran potencialidades en estas materias.
Entre 1996 y 2000 se cultivaron 81 especies marinas en ALyC, sin considerar las algas. Un 75% del volumen producido en el 2001 correspondió a peces; un 17% a crustáceos y el 8% restante a moluscos y otras especies. La principal producción de peces corresponde a especies diádromas -de ciclo de vida mixto en agua dulce y mar-, como los salmónidos.
En el escenario mundial, las diversas especies cultivadas han aumentado sus cosechas a tasas relativamente uniformes a través del tiempo demostrando que la estructura de la producción mundial de la acuicultura ha variado sólo parcialmente. Esta situación significa que en la actualidad, a pesar del apreciable aumento en el volumen cosechado, la importancia relativa de los diversos grupos de especies que componen los cultivos continúa siendo comparable con aquella de los años 1950 ó 1960.
Muy por el contrario, en ALyC la estructura de producción acuícola ha variado sustancialmente durante los últimos 50 años. Basada casi exclusivamente en el cultivo de moluscos y peces de agua dulce -40% y 60% respectivamente- al inicio de la década de 1950, la situación se altera profundamente con la incursión regional en la producción de salmónidos y camarón. Es así como la estructura productiva se ha modificado paulatina y profundamente privilegiando el desarrollo de nuevos productos, hasta llegar a la realidad actual con un predominio de salmónidos y peces de agua dulce complementados con importantes volúmenes de crustáceos y producciones menos relevantes de moluscos y otras especies.
De este modo, el proceso de crecimiento experimentado por la acuicultura en ALyC ha sido acompañado por profundas alteraciones de la estructura productiva. Adicionalmente, el volumen y el valor medio de cosecha por especie en esta región prácticamente se duplica cada cinco años a partir del período 1986-1990 mostrando tasas de crecimiento que doblan los valores promedio registrados en el mundo. Ambas características reflejan un dinamismo regional superior al experimentado en el escenario mundial.
Así como ocurre por países, la acuicultura de ALyC presenta una marcada concentración en un reducido número de especies. Así, durante el 2001 sólo tres especies -salmón Atlántico, salmón coho y camarón ecuatoriano- representaron un 51% del volumen y un 60% del valor de las cosechas en la región. En tanto, las primeras diez especies cultivadas constituyen el 85% del volumen y el 92% del valor total de la acuicultura del subcontinente en cuestión.

Conclusiones y perspectivas

Sin perjuicio de que la acuicultura es aún incipiente en la mayoría de los países y territorios de ALyC y que la producción regional recién sobrepasa el primer millón de toneladas, la industria local muestra un destacable dinamismo respecto de lo que ocurre -en términos generales- a nivel mundial. Estos hechos, unidos a la vocación exportadora de la acuicultura permiten augurar un futuro promisorio para esta industria en la región, en la medida que se aplique efectivamente el "modelo exportador" con miras a generar una industria altamente competitiva orientada hacia el mercado.
Así, es menester que la acuicultura regional alcance un tamaño comercialmente atractivo para compradores foráneos aprovechando las economías de escala en cuanto a inversiones y costos generando productos de calidad estable y conocida durante la mayor parte del año, con métodos ambientalmente amigables y a precios competitivos.
Si bien estas premisas son relativamente fáciles de cumplir en algunos países de la región, ellas pueden convertirse en una valla casi insalvable en otros. Por increíble que parezca, en muchos sectores del sub-continente americano aún no se perciben estas potencialidades ni se orienta la industria de cultivos acuícolas en la dirección correcta. Frecuentemente se desconoce el tema y subsisten discusiones políticas internas que hacen dudar entre el apoyo a una industria altamente competitiva y tecnificada y el soporte de la acuicultura familiar, como si éstas no fuesen opciones complementarias generando ambientes altamente corrosivos que inmovilizan a los principales actores.
En tanto, existen fundadas oportunidades para la región si se considera que la demanda mundial tenderá a aumentar a razón de unos 2 millones de t anuales hasta el año 2030, según recientes estimaciones de la FAO. No esperándose aumentos significativos en las capturas silvestres a nivel mundial, la acuicultura deberá proveer la mayor parte de esta demanda adicional.
Haciendo caso omiso de China -país cuyo potencial es difícil de cuantificar en estas materias pero que probablemente deberá volcar una parte significativa de sus producciones futuras a satisfacer su creciente demanda interna-, las expectativas de crecimiento de ALyC son muy claras. Esta región dispone de una geografía generosa, pródiga en áreas costeras y cuerpos de agua interiores aún poco explotados, a la espera de asumir un rol productivo en la medida que evolucione la tecnología y los mercados presionen demandando productos pesqueros de calidad uniforme y disponibilidad a lo largo de todo el año.
Por cierto que la creciente tendencia a liberalizar las economías regionales y una estabilidad política que evoluciona positivamente, serán elementos también indispensables para garantizar la generación de una industria competitiva internacionalmente, capaz de conseguir los recursos financieros necesarios para su desarrollo.
Si bien el mercado para la producción acuícola existe, así como también condiciones geográficas y ambientales favorables para esperar un desarrollo importante de la acuicultura, no es menos cierto que la zona deberá superar muchos escollos en su ruta a la expansión productiva.
En muchas latitudes -en la agenda pública y privada- falta una "visión objetivo" de la acuicultura y, por ende, se carece también de una legislación que ofrezca un marco regulatorio apropiado para la actividad, capaz de normar asuntos relativos a propiedad, medio ambiente y sanidad de los cultivos, entre otros. Esto, y lo novel del rubro, generan dificultades y riesgos más allá de los deseables para acometer nuevos proyectos de inversión. Otro tanto sucede en el área medioambiental, en que debido a desconocimiento del tema, además del temor al escrutinio público de instituciones radicalizadas, se ha generado un marcado inmovilismo institucional que tiende a 'paralizar' o al menos demorar la puesta en marcha de nuevas iniciativas, por el falso temor a que éstas produzcan efectos indeseables que no puedan ser mitigados o compensados.
Por cierto, una de las grandes carencias en la región es aquella referida a la continuidad de los procesos políticos y económicos, asunto que genera ciertas inestabilidades que hacen poco atractivo invertir en empresas de maduración relativamente lenta, como ocurre en muchos proyectos de cultivo. Paralelamente, el continuo redescubrimiento de las estrategias de desarrollo nacional cada vez que se completa un período de gobierno, impide disponer de políticas relativamente permanentes para apoyar la investigación y el desarrollo (I+D) que el rubro requiere, indispensable para generar nuevas tecnologías de cultivo aplicables a las principales especies nativas de interés comercial.
Aquí radica una de las principales debilidades de la región, que obliga a cuestionarse respecto a su capacidad de crecimiento en acuicultura: ¿Será ALyC capaz de generar los conocimientos científicos y tecnológicos que se requieren para sustentar su desarrollo en este rubro? No sólo cabe cuestionarse la capacidad de 'sostener en el tiempo' los esfuerzos de I+D, sino también verificar si existen recursos humanos y financieros suficientes para tales efectos, factibles de ser aplicados correctamente. Nuevamente se verifican importantes carencias en la región, pues a una disponibilidad relativamente escasa de recursos, se suma una manifiesta dispersión en el uso de los mismos dificultando la obtención de resultados tecnológicos de aplicación comercial en plazos razonables
A estos desafíos se suma la necesidad de que la región cuente con una adecuada infraestructura de caminos, transporte y otros servicios que no se encuentran disponibles en todas las latitudes. De este modo, puede entenderse que si bien la acuicultura es promisoria en la región, los escollos a enfrentar son de variada naturaleza y de bastante monta.
Por estos y otros motivos, es indispensable comenzar a desarrollar un trabajo sistemático de concientización respecto de las posibilidades de que esta nueva industria genere riqueza, divisas y empleo en la región, con el fin de obtener el espacio y apoyo precisos para enfrentar las dificultades y poder cumplir con un 'destino' acuicultor tan promisorio.
Para finalizar, es interesante meditar acerca de ciertas cifras. Si ALyC pudiese sostener las tasas de crecimiento en acuicultura observadas durante el período 1990-2001, podría esperarse que la producción actual de 1,1 millones de t evolucione hasta unos 5,2 millones de t en el 2010; y hasta unas 24, 8 millones de t en el 2020. Producciones que demandarán inversiones que fluctúan entre US$ 8 billones y US$ 16 billones hasta el año 2010, y entre US$ 46 billones y US$ 92 billones hasta el año 2020.
Aunque estas expectativas no se cumplan a cabalidad, existen claras indicaciones de progreso en muchos países de la región -como Chile y Brasil, entre otros- y el amplio espectro de posibilidades que se enfrenta constituye un aliciente para generar un entusiasmo paulatino en otras naciones, que observan la acuicultura como una nueva fuente de riqueza y prosperidad para los suyos.

  • Salvo que se indique lo contrario, las cifras utilizadas en este trabajo excluyen la producción de algas.
  • Todos los valores que se mencionan a lo largo de este texto, corresponden a dólares de 1999. Las cifras base son de la FAO
  • Algunos valores asignados por la FAO a las cosechas por país no coinciden con las cifras nacionales respectivas. Sin embargo, ellas no se han modificado para permitir la comparación adecuada entre varias naciones y a lo largo del tiempo.

* Ing. Civil Industrial, M.Sc. Economía, consultor internacional en Acuicultura y Pesca
AWARD Ltda. carwur@award.tie.cl

     

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