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Acuicultura
en América Latina y el Caribe
¿Una industria con futuro?
Si
bien camarones y salmónidos lideran esta acuicultura, más
de 80 especies se cultivan en América Latina y el Caribe generando
cosechas valoradas en US$ 3,7 billones en el 2001. Diversidad geográfica,
buenas perspectivas de mercado variadas temperaturas y alto dinamismo
sustentan el potencial de la región.
Por Carlos Wurmann G.*
En
un mundo globalizado como el actual, América Latina y el Caribe
(ALyC) no es ajena a la tendencia mundial que ubica a la acuicultura como
una industria que aporta cantidades crecientes a los desembarques pesqueros.
Aguas de las más diversas temperaturas, numerosas islas, archipiélagos,
golfos y bahías hacen de América Latina y el Caribe un espacio
atractivo no sólo por su belleza, sino también por su considerable
potencial acuícola.
Notable desarrollo en algunos países y vacilaciones en otros. Chile
domina la producción regional, al tiempo que Brasil emerge como
uno de los nuevos gigantes de la acuicultura mundial; Ecuador se "reinventa"
convirtiéndose en un gran productor de tilapia, tras las enfermedades
que afectaran los cultivos de camarón; México avanza con
algunas vacilaciones; Perú oscila entre varias opciones; Argentina
y Uruguay aún buscan su destino acuícola; mientras que Centroamérica
y el Caribe también buscan su proyección futura en tradicionales
y nuevos cultivos. Todas, historias que ameritan un relato propio; sin
embargo, en estas páginas sólo se entrega una mirada global
dejando para otra oportunidad la revisión de las realidades individuales.
Pesca
y acuicultura
Indudablemente,
la actividad pesquera es relevante para América Latina y el Caribe
(ALyC), en términos de volumen, producción, empleo y exportaciones.
Como ocurre en otras partes del mundo, la región enfrenta un panorama
de pesquerías industriales y artesanales en estado de plena explotación
y/o sobreexplotación que dificulta imaginar expansiones sostenibles
a futuro.
Frente a este escenario de desgaste y agotamiento emerge con fuerza la
industria de los cultivos acuáticos, actividad que en el 2001 generó
1,1 millones de t cosechadas en los 36 países y territorios -en
que la FAO registra estadísticas pesqueras y de acuicultura- que
componen esta área que representa el 6% del desembarque regional
total, equivalente a US$ 3,7 billones.
América Latina y el Caribe es una región exportadora neta
de productos pesqueros con excedentes medios anuales que bordearon los
4 millones de t y US$ 5,6 billones durante el período comprendido
entre los años 1996 y 2000. En ese período, estos países
representaban un 20,2% del volumen mundial de exportaciones pesqueras
y tan sólo un 3,3% de los volúmenes de importación
mundiales. En términos de valor, la región representó
un 12,8% de las exportaciones y un 2% de las importaciones mundiales entre
1996 y 2000.
Con un desembarco aproximado de 18 millones de t en el 2001, ALyC representa
casi un 14% de la producción pesquera mundial, o bien, un 18% de
las capturas silvestres y un 2,9% de los cultivos acuícolas. En
términos de valor, la acuicultura regional es más relevante
-que en volumen- al participar con un 7,1% del total mundial.
De acuerdo con información de la FAO para el año 2000, la
pesca y acuicultura en ALyC genera 969 mil puestos de trabajo en labores
primarias y de ellos, 212 mil corresponden a actividades de acuicultura.
Europa secunda a Asia como productor de acuicultura, seguido en importancia
por ALyC, con un 2,9% del tonelaje cosechado. Por cierto, en términos
de valor ALyC prácticamente iguala a Europa en el escenario internacional,
situación que refleja un valor medio de los productos cultivados
en el área superior a aquellos producidos en el viejo continente.
En términos generales, este último hecho puede hacerse extensivo
indicando que ALyC es la región que realiza los cultivos acuáticos
de mayor valor unitario en el mundo, principalmente porque especies de
alto valor comercial -como salmónidos y camarones- ocupan un lugar
importante en esta actividad.
Del mismo modo, se aprecia que el valor unitario -promedio- de los cultivos
a nivel mundial ha descendido sostenidamente a través del tiempo
en todas las regiones del mundo. Esta disminución se explica no
sólo por una paulatina pero sostenida reducción del valor
comercial de las principales cosechas, sino también por la incorporación
y creciente incidencia de cultivos de menor valor relativo en la canasta
de producción mundial.
Ante esta situación, cabe preguntarse cual será el lugar
que ocupará ALyC en el futuro de la acuicultura mundial y cómo
se aprecian las posibilidades para esta emergente industria regional en
las próximas décadas. Para responder a ello, es necesario
conocer previamente la estructura de producción en esta área
del continente americano.
Mapa
de la acuicultura regional
La
variada geografía de la región es atractiva para el cultivo
de especies marinas de aguas frías, templadas y tropicales y la
cosecha de numerosos productos provenientes de agua dulce y salobre en
diversos ambientes y temperaturas.
Al 2001, América del Sur albergaba el 84,3% de la producción
acuícola de la región y el 83,7% del valor cosechado. En
tanto, América Central aportó con un 10,1% del volumen cosechado
ese año, equivalente a un 14,3% del valor total, mientras que el
Caribe representó un 5,6% del volumen total y un 2% del valor.
Cinco países -con una producción individual superior a U$
100 millones anuales- representan el 89% de las cosechas acuícolas
de la región y el 90% del valor total. Chile con salmónidos
y Brasil con peces de agua dulce y camarón son los principales
productores acuícolas de la región, seguidos por México,
Ecuador y Colombia que destacan por sus importantes cultivos de camarón
ecuatoriano.
Adicionalmente, de los 36 países y territorios que componen la
región de ALyC, 17 naciones presentaron cosechas inferiores a mil
t anuales durante el 2001, 23 produjeron menos de 5 mil t en el mismo
período y sólo dos países exhibieron cosechas superiores
a las 100 mil t anuales. Así, los 23 países recién
mencionados sólo aportan un 2% del volumen cosechado en ALyC, mientras
los dos productores mayores representan un 70% de la producción
total.
Esta asimétrica situación refleja la diversidad regional
en materia de acuicultura e indica que en la mayor parte de los territorios
que la componen, esta industria aún no adquiere una 'masa crítica'
que permita pensar con certidumbre en su consolidación futura.
El reducido volumen cosechado en gran parte de este sub-continente indica
que -aunque existen excepciones- la acuicultura dista de ser una industria
que acapare la atención de los Estados o empresarios de la zona.
Así, se puede pensar en la existencia de un círculo vicioso
en varios países de la región: producciones muy reducidas
generan una baja atención de autoridades y sector privado, situación
que a la vez, mantiene los niveles de cosecha por debajo de los límites
posibles y/o deseables.
A pesar de las limitaciones anteriores y debido a sus características
geográficas y disponibilidad de aguas interiores y marítimas,
ALyC está destinada a continuar un camino ascendente y acelerado
en acuicultura, cultivos que seguirán orientados hacia el comercio
exterior, como ha ocurrido hasta la fecha. Es que en el mundo, las zonas
que albergan la mayor demanda presente y futura por productos pesqueros
-excluyendo a China- están constituidas por países importadores
de productos pesqueros con escasa posibilidad de autoabastecimiento. Tal
es el caso de Estados Unidos, de la gran mayoría de los países
europeos y de Japón; regiones que dependen de la importación
para satisfacer su demanda por estos productos, situación que probablemente
se acentuará en el futuro.
Así, ALyC tendrá un futuro enormemente auspicioso en la
medida que se haga responsable de estas realidades y proyecte su industria
en torno a un ideario exportador. Por cierto, países como Brasil,
Colombia y México también disponen de un interesante potencial
en sus mercados internos.
Se observan claros índices de dinamismo en el crecimiento de la
acuicultura regional: el volumen y valor medio de las cosechas por país,
prácticamente se duplican cada cinco años a partir del período
1986-1990, al tiempo que las tasas de aumento doblan en valor a lo que
ocurre como promedio a nivel mundial.
Estructura
de la producción
Estadísticas
de la FAO permiten calcular que en el 2001 el 57,5% del volumen producido
en la región provino del medio marino, mientras que el 30,1% de
la producción se generó en ambientes de agua dulce y el
12,4% del volumen restante es asociado a cultivos en aguas de salinidad
intermedia. Las cifras muestran un avance relativo de la acuicultura marina
a expensas de los cultivos marinos en aguas salobres.
Respecto de las especies que se cultivan, la región manifiesta
signos de dinamismo interesantes y atractivos que permiten vislumbran
potencialidades en estas materias.
Entre 1996 y 2000 se cultivaron 81 especies marinas en ALyC, sin considerar
las algas. Un 75% del volumen producido en el 2001 correspondió
a peces; un 17% a crustáceos y el 8% restante a moluscos y otras
especies. La principal producción de peces corresponde a especies
diádromas -de ciclo de vida mixto en agua dulce y mar-, como los
salmónidos.
En el escenario mundial, las diversas especies cultivadas han aumentado
sus cosechas a tasas relativamente uniformes a través del tiempo
demostrando que la estructura de la producción mundial de la acuicultura
ha variado sólo parcialmente. Esta situación significa que
en la actualidad, a pesar del apreciable aumento en el volumen cosechado,
la importancia relativa de los diversos grupos de especies que componen
los cultivos continúa siendo comparable con aquella de los años
1950 ó 1960.
Muy por el contrario, en ALyC la estructura de producción acuícola
ha variado sustancialmente durante los últimos 50 años.
Basada casi exclusivamente en el cultivo de moluscos y peces de agua dulce
-40% y 60% respectivamente- al inicio de la década de 1950, la
situación se altera profundamente con la incursión regional
en la producción de salmónidos y camarón. Es así
como la estructura productiva se ha modificado paulatina y profundamente
privilegiando el desarrollo de nuevos productos, hasta llegar a la realidad
actual con un predominio de salmónidos y peces de agua dulce complementados
con importantes volúmenes de crustáceos y producciones menos
relevantes de moluscos y otras especies.
De este modo, el proceso de crecimiento experimentado por la acuicultura
en ALyC ha sido acompañado por profundas alteraciones de la estructura
productiva. Adicionalmente, el volumen y el valor medio de cosecha por
especie en esta región prácticamente se duplica cada cinco
años a partir del período 1986-1990 mostrando tasas de crecimiento
que doblan los valores promedio registrados en el mundo. Ambas características
reflejan un dinamismo regional superior al experimentado en el escenario
mundial.
Así como ocurre por países, la acuicultura de ALyC presenta
una marcada concentración en un reducido número de especies.
Así, durante el 2001 sólo tres especies -salmón Atlántico,
salmón coho y camarón ecuatoriano- representaron un 51%
del volumen y un 60% del valor de las cosechas en la región. En
tanto, las primeras diez especies cultivadas constituyen el 85% del volumen
y el 92% del valor total de la acuicultura del subcontinente en cuestión.
Conclusiones
y perspectivas
Sin
perjuicio de que la acuicultura es aún incipiente en la mayoría
de los países y territorios de ALyC y que la producción
regional recién sobrepasa el primer millón de toneladas,
la industria local muestra un destacable dinamismo respecto de lo que
ocurre -en términos generales- a nivel mundial. Estos hechos, unidos
a la vocación exportadora de la acuicultura permiten augurar un
futuro promisorio para esta industria en la región, en la medida
que se aplique efectivamente el "modelo exportador" con miras
a generar una industria altamente competitiva orientada hacia el mercado.
Así, es menester que la acuicultura regional alcance un tamaño
comercialmente atractivo para compradores foráneos aprovechando
las economías de escala en cuanto a inversiones y costos generando
productos de calidad estable y conocida durante la mayor parte del año,
con métodos ambientalmente amigables y a precios competitivos.
Si bien estas premisas son relativamente fáciles de cumplir en
algunos países de la región, ellas pueden convertirse en
una valla casi insalvable en otros. Por increíble que parezca,
en muchos sectores del sub-continente americano aún no se perciben
estas potencialidades ni se orienta la industria de cultivos acuícolas
en la dirección correcta. Frecuentemente se desconoce el tema y
subsisten discusiones políticas internas que hacen dudar entre
el apoyo a una industria altamente competitiva y tecnificada y el soporte
de la acuicultura familiar, como si éstas no fuesen opciones complementarias
generando ambientes altamente corrosivos que inmovilizan a los principales
actores.
En tanto, existen fundadas oportunidades para la región si se considera
que la demanda mundial tenderá a aumentar a razón de unos
2 millones de t anuales hasta el año 2030, según recientes
estimaciones de la FAO. No esperándose aumentos significativos
en las capturas silvestres a nivel mundial, la acuicultura deberá
proveer la mayor parte de esta demanda adicional.
Haciendo caso omiso de China -país cuyo potencial es difícil
de cuantificar en estas materias pero que probablemente deberá
volcar una parte significativa de sus producciones futuras a satisfacer
su creciente demanda interna-, las expectativas de crecimiento de ALyC
son muy claras. Esta región dispone de una geografía generosa,
pródiga en áreas costeras y cuerpos de agua interiores aún
poco explotados, a la espera de asumir un rol productivo en la medida
que evolucione la tecnología y los mercados presionen demandando
productos pesqueros de calidad uniforme y disponibilidad a lo largo de
todo el año.
Por cierto que la creciente tendencia a liberalizar las economías
regionales y una estabilidad política que evoluciona positivamente,
serán elementos también indispensables para garantizar la
generación de una industria competitiva internacionalmente, capaz
de conseguir los recursos financieros necesarios para su desarrollo.
Si bien el mercado para la producción acuícola existe, así
como también condiciones geográficas y ambientales favorables
para esperar un desarrollo importante de la acuicultura, no es menos cierto
que la zona deberá superar muchos escollos en su ruta a la expansión
productiva.
En muchas latitudes -en la agenda pública y privada- falta una
"visión objetivo" de la acuicultura y, por ende, se carece
también de una legislación que ofrezca un marco regulatorio
apropiado para la actividad, capaz de normar asuntos relativos a propiedad,
medio ambiente y sanidad de los cultivos, entre otros. Esto, y lo novel
del rubro, generan dificultades y riesgos más allá de los
deseables para acometer nuevos proyectos de inversión. Otro tanto
sucede en el área medioambiental, en que debido a desconocimiento
del tema, además del temor al escrutinio público de instituciones
radicalizadas, se ha generado un marcado inmovilismo institucional que
tiende a 'paralizar' o al menos demorar la puesta en marcha de nuevas
iniciativas, por el falso temor a que éstas produzcan efectos indeseables
que no puedan ser mitigados o compensados.
Por cierto, una de las grandes carencias en la región es aquella
referida a la continuidad de los procesos políticos y económicos,
asunto que genera ciertas inestabilidades que hacen poco atractivo invertir
en empresas de maduración relativamente lenta, como ocurre en muchos
proyectos de cultivo. Paralelamente, el continuo redescubrimiento de las
estrategias de desarrollo nacional cada vez que se completa un período
de gobierno, impide disponer de políticas relativamente permanentes
para apoyar la investigación y el desarrollo (I+D) que el rubro
requiere, indispensable para generar nuevas tecnologías de cultivo
aplicables a las principales especies nativas de interés comercial.
Aquí radica una de las principales debilidades de la región,
que obliga a cuestionarse respecto a su capacidad de crecimiento en acuicultura:
¿Será ALyC capaz de generar los conocimientos científicos
y tecnológicos que se requieren para sustentar su desarrollo en
este rubro? No sólo cabe cuestionarse la capacidad de 'sostener
en el tiempo' los esfuerzos de I+D, sino también verificar si existen
recursos humanos y financieros suficientes para tales efectos, factibles
de ser aplicados correctamente. Nuevamente se verifican importantes carencias
en la región, pues a una disponibilidad relativamente escasa de
recursos, se suma una manifiesta dispersión en el uso de los mismos
dificultando la obtención de resultados tecnológicos de
aplicación comercial en plazos razonables
A estos desafíos se suma la necesidad de que la región cuente
con una adecuada infraestructura de caminos, transporte y otros servicios
que no se encuentran disponibles en todas las latitudes. De este modo,
puede entenderse que si bien la acuicultura es promisoria en la región,
los escollos a enfrentar son de variada naturaleza y de bastante monta.
Por estos y otros motivos, es indispensable comenzar a desarrollar un
trabajo sistemático de concientización respecto de las posibilidades
de que esta nueva industria genere riqueza, divisas y empleo en la región,
con el fin de obtener el espacio y apoyo precisos para enfrentar las dificultades
y poder cumplir con un 'destino' acuicultor tan promisorio.
Para finalizar, es interesante meditar acerca de ciertas cifras. Si ALyC
pudiese sostener las tasas de crecimiento en acuicultura observadas durante
el período 1990-2001, podría esperarse que la producción
actual de 1,1 millones de t evolucione hasta unos 5,2 millones de t en
el 2010; y hasta unas 24, 8 millones de t en el 2020. Producciones que
demandarán inversiones que fluctúan entre US$ 8 billones
y US$ 16 billones hasta el año 2010, y entre US$ 46 billones y
US$ 92 billones hasta el año 2020.
Aunque estas expectativas no se cumplan a cabalidad, existen claras indicaciones
de progreso en muchos países de la región -como Chile y
Brasil, entre otros- y el amplio espectro de posibilidades que se enfrenta
constituye un aliciente para generar un entusiasmo paulatino en otras
naciones, que observan la acuicultura como una nueva fuente de riqueza
y prosperidad para los suyos.
- Salvo
que se indique lo contrario, las cifras utilizadas en este trabajo excluyen
la producción de algas.
- Todos
los valores que se mencionan a lo largo de este texto, corresponden
a dólares de 1999. Las cifras base son de la FAO
- Algunos
valores asignados por la FAO a las cosechas por país no coinciden
con las cifras nacionales respectivas. Sin embargo, ellas no se han
modificado para permitir la comparación adecuada entre varias
naciones y a lo largo del tiempo.
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Ing. Civil Industrial, M.Sc. Economía, consultor internacional
en Acuicultura y Pesca
AWARD Ltda. carwur@award.tie.cl
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