Revista Aqua Nº214

mayo de 2018

Alimento para peces: Nadando en buenas aguas

Las mejores condiciones sanitarias y financieras de la industria chilena del salmón también han permitido a las plantas de alimento pasar por un buen momento y lucirse con productos que están aprovechando al máximo el potencial productivo de los peces.

Alimento para peces

El 2017 fue uno de los mejores años para la salmonicultura nacional. Las cosechas sumaron más de 790.000 toneladas, cifra un 17% mayor que la obtenida en 2016. También hubo buenos números en cuanto a retornos por exportaciones, los que sobrepasaron los US$4.600 millones, con un crecimiento de un 20% en comparación al año previo. Este positivo escenario se trasladó también a los principales proveedores del sector, y en particular, a las plantas de alimento que gozaron de buenas condiciones y un ambiente positivo que desde hace tiempo no se sentía.

Según datos recopilados por revista AQUA, en el 2017 las elaboradoras de alimento para salmónidos presentes en Chile comercializaron 1.200.000 toneladas, cifra un 26% mayor que las 950.000 toneladas registradas al cierre de 2016, año marcado por uno de los eventos de Floraciones Algales Nocivas (FANs) más intensos de los últimos tiempos y que mermó la producción.

Tal como en ocasiones anteriores, en el 2017 el alimento para la etapa de agua dulce representó alrededor del 5% del total y el 95% correspondió a productos para agua mar. En cuanto al alimento medicado, este ha seguido mostrando una tendencia a la baja, debido a los esfuerzos de las salmonicultoras por reducir el consumo de fármacos.

Según lo informado, hoy la mayor parte de las dietas para peces comercializadas en el país –entre el 60%y el 100% dependiendo de la compañía– corresponde a fórmulas de alta energía, las cuales intentan equilibrar la relación entre energía y proteína digestible, con el fin de lograr productos lo más eficientes posible. Estas dietas han permitido a los productores obtener factores de conversión de alimento (FCR) muy interesantes en sus peces, llegando a niveles poco vistos en ejercicios anteriores, cercanos a 1,04 y 1,05 en algunos centros de cultivo.

Desde las plantas de alimento destacan que estos conocimientos estaban disponibles desde hace varios años –en Noruega llevan bastante tiempo utilizando dietas de alto rendimiento–, pero que en Chile no se habían aplicado debido a que las condiciones generales de la industria no se prestaban para ello. En pocas palabras, no resultaba costo-efectivo. Sin embargo, en 2017, la industria logró estabilizarse, tanto en lo productivo, como en lo económico, lo que ha permitido que el uso de este tipo de alimento tenga sentido y se obtengan favorables resultados.

“El año pasado fue uno de los mejores de la historia de la industria del salmón, sobre todo en términos de resultados económicos. Llevamos 21 meses, después del bloom de algas de 2016, con muy buenos resultados, cosa que no habíamos visto en mucho tiempo. Esto ha permitido al sector no solo mejorar su posición financiera, sino que invertir en tecnologías más eficientes. Todo eso ha llevado, por ejemplo, a mejorar el FCR. También hemos apreciado un mejor nivel de crecimiento de los peces y ciclos más cortos en el mar, lo que nos hace mirar con optimismo todo lo que puede venir”, reflexiona el gerente general de BioMar Chile, Eduardo Hagedorn.

El gerente general de Salmofood, Ian Lozano, coincide con que “2017 fue un año espectacular”, sobre todo desde el punto de vista de la sustentabilidad de la industria. “Se creció, pero con parámetros productivos mucho mejores en comparación con los que veníamos conociendo y estamos convencidos de que esta es la forma de alimentar el futuro. Esta manera de obtener proteínas marinas es necesaria para Chile y el mundo, de modo que creemos que es el negocio correcto y solo hay que seguir avanzando”, precisa el ejecutivo.

Panorama internacional

De acuerdo con la Encuesta Global sobre Alimento Balanceado de Alltech 2018, publicada en enero pasado –y que abarca 144 países y más de 30.000 fábricas de alimento balanceado–, la producción de alimento para la acuicultura mostró en 2017 un ligero aumento en comparación con el año anterior, particularmente, en las regiones de Europa y Asia-Pacífico, situándose cercana a 40 millones de toneladas. China reportó una disminución del 5% en 2017 y 2016, lo que podría estar relacionado con los controles gubernamentales sobre prácticas de alimentación y seguridad alimentaria, como la administración de antibióticos.

“Brasil, Chile y Perú lideraron el aumento de la producción en América Latina, al igual que Irán en el Medio Oriente. La especie “carpa” encabeza la producción de alimento balanceado para la acuicultura (30%), continuando con camarones/langostinos (15%) y tilapia (13%). El bagre (9%), el salmón (7%) y la trucha (3%) también se clasificaron en el indicador de alimento balanceado por especies, aunque en menor proporción”, precisaron desde Alltech.

En cuando al mercado de alimento para salmónidos –según reportes de algunas proveedoras internacionales–, este presentó un mayor incremento, al menos en términos de volumen, lo que tiene relación con una mayor producción de peces y las mejores condiciones de producción. Eso se ha visto reflejado en los favorables resultados que han obtenido en el 2017 países productores como Chile y Noruega.

La danesa BioMar, por ejemplo, exhibió un aumento de un 12% en sus ingresos y de un 20% en los volúmenes comercializados. EWOS, el brazo de alimentos acuícolas de la norteamericana Cargill, en tanto, reportó en el 2017 una ganancia neta de US$92,7 millones, bastante mejor que la pérdida de US$79 millones del 2016. Se puede destacar que estos resultados abarcan no solo salmónidos, sino también otras especies acuícolas.

Un factor común de las productoras de alimento a nivel mundial es su preocupación por un negocio más sostenible. “Hoy, muchas audiencias nos exigen ser sustentables. No es solo el mercado, el retail o las ONG, sino que incluso nuestros hijos y los millenials, talentos que queremos que permanezcan en nuestras empresas”, sostuvo durante una visita a Chile el presidente y líder de Cargill Aqua Nutrition, Einar Wathne.

Para Skretting –perteneciente al holding holandés Nutreco– este también es un tema crucial. De hecho, conscientes de que habrá que duplicar la producción de alimentos para nutrir a los 9 billones de habitantes que tendrá el planeta al 2015, creó Nuterra, un programa de sustentabilidad basado en cuatro pilares: soluciones nutricionales, ingredientes, operaciones y compromiso, considerando aspectos como mejorar el bienestar animal, maximizar la seguridad alimentaria, ser responsables con las materias primas y reducir el impacto ambiental de las operaciones. “Si no somos sustentables, no tendremos licencia social para crecer”, precisó durante una gira a nuestro país el gerente de Sustentabilidad del grupo, Trygve Berg Lea.

Leve crecimiento para 2018

Para 2018 se espera que las cosechas de salmónidos en Chile se mantengan en números similares a los de 2017, aunque aún se están evaluando los efectos que tuvo el bloom de algas que se registró en los meses de verano. De ese modo, las estimaciones de producción de alimento para este año todavía son cautas. Se habla de un crecimiento que no superaría entre el 3% y 5% en comparación con 2017, lo que significaría una cifra cercana a 1.260.000 toneladas.

Más allá del volumen, en las plantas de alimento existe confianza en que las dietas, principalmente de alta energía, que están proveyendo a los salmonicultores chilenos continuarán mostrando un buen desempeño. “Los resultados productivos en términos de crecimiento podrían ser mejores que los del año pasado. Ya estamos viendo una tendencia a la mejora continua. Eso nos tiene muy contentos”, enfatiza Eduardo Hagedorn.

De igual forma, se espera que este año exista una mayor apertura de parte de las productoras de salmón frente a la diversificación de la oferta de dietas, mostrando también más flexibilidad respecto a la no inclusión de proteínas marinas en algunas de ellas. Las cuatro proveedoras presentes en Chile tienen alternativas de este tipo, pudiendo ofrecer, derechamente, alimento sin adición de harina, y algunas, incluso, sin aceite de pescado.

“Creemos que esta es la forma de avanzar en acuicultura y estamos seguros de que los productores, poco a poco, irán adaptándose a ello. Hace 20 años teníamos del orden de un 36% de inclusión de harina de pescado y hoy estamos en alrededor de 5%. Estos cambios son necesarios si lo que queremos es contar con un negocio sustentable y equilibrado en el tiempo”, comenta Ian Lozano.

En cuanto a las materias primas, el 2018 comenzó con altos precios en las proteínas marinas –la harina de pescado llegó a cerca de US$2.000 en febrero–, debido fundamentalmente a una disminución en la pesca pelágica peruana. Sin embargo, para la segunda temporada de pesca, que se debería estar desarrollando por estos días, se esperan mejores resultados. Eso llevaría a equilibrar los precios de estos insumos. De hecho, el producto ya se está cotizando en alrededor de US$1.750 por tonelada, según datos del Banco Central de Chile.

En el caso de los insumos de origen vegetal, se han visto algunas materias primas, como el trigo, el maíz y los concentrados proteicos de soya, presentando también alzas de precios, principalmente por factores climáticos que han incidido en su producción. Pero también en este caso se espera que la situación se normalice en los próximos meses, pues se trataría de un evento coyuntural.

Lo cierto es que, en términos generales, las elaboradoras de alimento para peces que tienen presencia en el sur de Chile se preparan para otro buen año, quizá no en los niveles de 2017, pero igualmente interesante y que sostenga la estabilidad. Asimismo, a nivel mundial se aprecia cierta tranquilidad, pues se espera que el costo de los alimentos balanceados permanezca en niveles aceptables.