Revista Aqua Nº214

mayo de 2018

Balance 2016-2017: Mejoran los indicadores productivos

Producto de diversos ajustes y la aplicación de la nueva regulación, el FCRe, las mortalidades o el rendimiento por smolt mejoraron importantemente. Hacia 2018 se adelanta un crecimiento productivo conservador.

El 2017 fue un buen año para el sector salmonicultor nacional, lo que se puede resumir en dos aspectos: mejores indicadores productivos y altos precios promedio. En concreto, la actividad cosechó un total de 791.103 toneladas de salmónidos o un 8,7% más que en 2016, exportó 523.038 toneladas (+2,2% más que en 2016) y logró ventas por US$4.650 millones (+22,1%). En este sentido, no se puede dejar de mencionar el alza que tuvo el precio promedio. Si en 2016 este fue de US$7,4/kg FOB, durante el año pasado llegó a US$8,9/kg FOB (+19,4%), uno de los valores más altos en la historia reciente de la industria chilena. En 2015, este índice solo llegaba a un escuálido US$5,4/kg FOB.

A juicio del presidente de SalmonChile, Arturo Clément, algunas de las claves que condicionaron los positivos resultados de 2017 son “las bajas mortalidades, especialmente en el salmón coho y salmón Atlántico, que están en muy buenos niveles. También se han logrado acortar los ciclos productivos, se han mejorado los factores de conversión y se apreció un aumento del precio promedio, que se mantuvo estable durante los últimos tres trimestres. Finalmente, durante el año pasado no tuvimos eventos determinantes, como el bloom de algas de 2016”.

Durante la producción, en la salmonicultura deben participar diferentes actores para llevar a los peces desde que son ovas a ejemplares con el tamaño idóneo para su cosecha. Y no solo eso. En un proceso que puede durar más de tres años (dependiendo de la especie), también se utilizan diferentes cuerpos de agua. Linealmente, esta industria comienza en tierra.

Agua dulce

De acuerdo con la Subpesca, se calcula que en 2017 hubo una producción nacional total de 654 millones de ovas, cifra un 11% mayor que lo obtenido en 2016. Por especie, la más significativa fue el salmón Atlántico, con 438 millones (+20%), la misma que significó el 100% de las importaciones desde Islandia y que llegaron a los 7,5 millones de unidades (+56%).

En términos de siembra de smolts, las cifras también fueron al alza. Sernapesca detalló que si en 2016 se sembraron más de 229 millones de ejemplares, durante el año pasado la cifra llegó a los 277 millones (+20%). En términos de especies, la más importante sigue siendo el salmón Atlántico, con 181 millones (+23%); mientras que por regiones, Los Lagos concentró el 47%. Acá destaca el crecimiento que ha presentado la región de Magallanes, la que pasó de los 18 millones de 2016 a los 23 millones en 2017.

Al respecto, Rodrigo Torrijos, el gerente general de Hendrix Genetics Chile, casa genética de origen holandés con presencia en el país, puntualiza que “hemos visto una creciente tendencia a subir el peso de los smolts que se siembran en el mar, aunque no todavía a los 400 o 500 gramos como sí se está apreciando en nuevos proyectos en Noruega”.

De cualquier forma, la siembra de smolt más grandes ha tenido dos tipos de resultados positivos en la salmonicultura. Por un lado, se encuentra el aumento del rendimiento de smolt por kilo cosechado. Si en 2016 este parámetro fue de 3,96 kg/smolt para el salmón Atlántico, durante el año pasado se llegó a los 4,26 kg/ smolt, el más alto de los últimos cinco años.

El otro impacto se refiere al menor tiempo en el agua de mar que deben pasar los peces para alcanzar su peso de cosecha. Si en 2016 el salmón Atlántico requería pasar 16,6 meses en el mar, durante el año pasado solo necesitó de 15,9 meses. Nuevamente, el más bajo de los últimos cinco años. En este punto no se puede dejar de mencionar la influencia que ha tenido el mayor uso de ovas mejoradas genéticamente, ya que uno de los aspectos más importantes para abordar el tema de la salud es, justamente, reducir el tiempo de exposición a los patógenos en mar. Por ello, “diría que uno de los mayores aportes realizados por AquaGen a la salud, pasa también por tener ciclos de cultivo más cortos”, dice Patrick Dempster, el gerente general de AquaGen Chile, compañía que provee al sector de ovas de salmónidos.

Agua de mar

La etapa de agua dulce se realiza en sistemas que permiten controlar la calidad del agua que ingresa a los estanques de cultivo, su temperatura y el alimento consumido. Pero la historia cambia diametralmente cuando se trasladan los peces al agua de mar. La posibilidad de controlar el ingreso de patógenos u otros organismos (como algas nocivas) es limitada. Por ello, hoy es motivo de celebración pasar un verano sin mortalidades por causas ajenas a la producción, tal como sucedió durante la época estival de 2017.

Por lo anterior, no es correcto comparar las mortalidades producidas entre 2016 (un año de bloom de algas) y 2017. En el caso del salmón Atlántico, en 2015 se registraron pérdidas por 14,5%. Al año siguiente, las mortalidades aumentaron a un 17,5%, mientras que en 2017 hubo una reducción 14,3%.

En este sentido, una de las compañías que tuvo positivos resultados al respecto es Australis Seafoods. Por ejemplo, en 2017, en salmón Atlántico logró tasas sobrevivencia de 93,4% (+8%), en trucha llegó a 97,1% (+0,2%), mientras que en salmón coho se alcanzó un 94,2% (+0,2%). “Durante el año pasado destacó la nueva normativa, que mantiene producciones estables y con beneficios sanitarios y ambientales. En nuestro caso, en 2017 advertimos una fuerte disminución en el uso de antibióticos y menores tasas de mortalidad”, refrenda el gerente general de la compañía, Ricardo Misraji.

Un reciente informe de Sernapesca confirma lo anterior al detallar que “de 2015 a 2017 se presenta una disminución de 2,5% de la mortalidad total atribuida a causas infecciosas. Considerando los ciclos de salmones en el mismo periodo, también se observa una disminución del 1,1% atribuible a la mortalidad por enfermedades. Estos indicadores dan cuenta del éxito de las medidas de bioseguridad implementadas”.

En el marco de la reducción de uso de antimicrobianos, el total de principio activo utilizado ha disminuido en los dos últimos años en alrededor de un 30%, “dando cuenta de una mejor prevención y control de la principal enfermedad bacteriana presente en la salmonicultura (Síndrome Ricketsial del Salmón o SRS)”, resaltó Sernapesca, entidad que en 2016 implementó el Programa de Certificación de Centros de Cultivo Libres de Uso de Antimicrobianos durante todo el periodo productivo en mar. Desde esa fecha hasta diciembre de 2017, se han emitido 54 certificados: 38 para centros de salmón coho, once para centros de salmón Atlántico y cinco para truchas.

Se puede destacar que, durante el año pasado, 697 centros de cultivo de salmónidos declararon operaciones. De ellos, y en un análisis regional, resaltó la cosecha marina de salmónidos desde la región de Aysén, que aportó el 46,2% del total, aunque con 4,2 puntos menos que el año anterior. Por su parte, la región de Los Lagos participó con un 41,3%, 1,2 puntos más que el año anterior. Finalmente, la región de Magallanes significó el 12,2%, es decir 3,2 puntos más que 2016.

Exportaciones

Tal como se adelantó, las exportaciones de salmónidos nacionales crecieron importantemente entre el periodo 2016 y 2017. Sin embargo, en el análisis destacó el cambio que se ha dado en el ránking de exportadores nacionales, sitial que era ocupado por Empresas AquaChile.

Es así como durante el año pasado, la principal exportadora nacional fue Cermaq, la que registró US$498 millones (+52,2% en comparación con 2016) y 58.016 toneladas (+14,9%). Esta fue seguida por Empresas AquaChile, con US$456 millones (+5,0%) y 51.602 toneladas (-14,2%). En el tercer puesto aparece Multiexport Foods, con aumentos de +34,1% y 19,5%. Mientras que los lugares cuatro y cinco fueron para Australis (+40,4% y +13,7) y Los Fiordos (+10,2% y +2,0%), respectivamente.

En términos de mercados no se presentaron mayores novedades. Estados Unidos siguió liderando los envíos nacionales, concentrando el 34,6% de las exportaciones nacionales y significando US$1.608 millones. Japón se ubicó en el segundo lugar, con US$1.011 millones y el 21,8% de la participación. En el tercer puesto siguió firme Brasil, con retornos por US$582 millonesy el 12,5% de participación.

En 2017, la principal especie fue el salmón Atlántico, con exportaciones por US$3.394 millones (+31%) y donde su principal destino fue Estados Unidos, con US$1.519 millones (+17,8). El principal exportador de la especie fue Multiexport Foods, con US$367 millones (+31%).

En segundo lugar se ubicó el salmón coho, con envíos por US$788 millones (+60%). Acá, el principal destino fue Japón, con US$617 millones (+49%), y donde el ranking fue liderado por Salmones Aysén, con ventas por US$137 millones (+88%).

Finalmente, durante el año pasado la trucha arcoíris significó retornos por US$467 millones (+28%) y donde también se tuvo como principal destino a Japón, con US$288 millones (+22,5%). Las exportaciones nacionales fueron lideradas por Salmones Antártica, con US$144 millones (+47,7%).

Pronóstico estable

Para este 2018, diferentes actores aseveran que la industria del salmón de Chile debería seguir navegando con viento en popa. En el primer eslabón de esta larga cadena, se estima que “la irrupción de la selección genómica como el siguiente nivel a los QTL para rasgos poligénicos (resistencia a SRS o cáligus), es una tendencia con aplicación interesante y positiva, que marcará el quehacer de las empresas de genética en el periodo que viene. Nuestros prometedores hallazgos en resistencia a SRS así lo demuestran”, proyecta el gerente general de Hendrix Genetics Chile.

También se estima que seguirá creciendo el tamaño de los smolt que son sembrados en el mar, según corrobora el gerente de Farming de Salmones Magallanes, Óscar Garay, agregando que durante el presente año “se verá una mayor incorporación de dietas especiales para reforzar el sistema inmune de los peces y una nueva vacuna contra SRS”.

Si bien la apertura de una compañía en la Bolsa de Oslo (Noruega), y de otra que está en proceso, “son una demostración de la nueva fase de la industria”, dice el gerente general de Blumar, Gerardo Balbontín, todavía quedan materias por avanzar. Una de las principales es la regulación y, específicamente, en materia “de las relocalizaciones de concesiones de forma que podamos tener un menor número de concesiones, más grandes y distanciadas entre sí”.

Las mortalidades que dejó el bloom de algas de febrero pasado, equivalente a aproximadamente 3.000 toneladas, todavía hace difícil presagiar las cosechas que podría tener el país durante este periodo. Incluso, algunos pronostican que el salmón Atlántico podría bajar en cerca de un 1% respecto del volumen de 2017 (582.350 toneladas). Lo concreto es que, para la presente temporada, “tendremos un crecimiento muy conservador y con indicadores productivos muy similares a los del año pasado”, adelanta el presidente de SalmonChile, concluyendo que lo anterior debería traducirse en “que los precios deberían seguir muy positivos”.