Smolt de salmón
Smolt de salmón

En Chile: La millonaria apuesta en salud de peces

El Estado, junto con privados, están invirtiendo más de US$80 millones en diferentes iniciativas que, al mediano plazo, buscarán resolver los principales desafíos sanitarios que enfrenta la industria del salmón.

Chile no es un país que se caracterice por invertir en Investigación y Desarrollo (I+D). Es más, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entidad que agrupa a 35 naciones y cuya misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo, ubica a nuestro país en el último lugar del ranking.

Para ser más precisos, en 2014 Corea del Sur lideró las estadísticas al invertir un 4,6% de su PIB en I+D, Noruega se ubicó en el puesto 20 con  el 1,65% y, como ya se adelantó, Chile cerró las cifras con solo el 0,4%. El promedio de la organización fue de 2,4%. Pero eso no es todo. En términos del número de investigadores por cada 1.000 trabajadores, nuestro país no presenta dígitos para enorgullecerse. Corea del Sur da cuenta de 16,2; Noruega 14,8 y Chile solo 1,9.

El último dato para tener en cuenta. Respecto del origen de los fondos, en Corea del Sur el 75,3% proviene del mundo privado, el 23% desde el Estado, mientras que un 1% de otras fuentes. En Noruega los privados se ponen con el 43,1%, el Estado con el 45,8% y otros marca 11,1%. En Chile la situación es al revés. Los privados representan el 32%, el Estado significa un 44,1%, mientras que las otras fuentes llegan a un 23,9%.

I+D en salud de peces

En términos generales, la inversión en I+D de la acuicultura chilena ha presentado la misma tendencia del país. Refrenda lo anterior la “Hoja de Ruta Programa Estratégico Nacional, Acuicultura”, estudio elaborado por la Untec y financiado por Corfo que, entre sus análisis, afirma que “históricamente, la acuicultura nacional ha estado acompañada por inversión pública en I+D+i”. Sobre la industria del salmón, el documento reconoce que una de las brechas más importantes que tiene la actividad para alcanzar una mayor sustentabilidad se relaciona con las enfermedades de alto impacto, puntualizando que se necesita estudiar “la situación actual, desarrollo de planes de I+D, estudios genéticos para identificar resistencia y ajustes normativos, entre otros”.

Pero si bien desde los inicios de la salmonicultura chilena se han realizado investigaciones en torno a la salud de los peces y con recursos, donde el financiamiento corría casi en forma exclusiva por parte del Estado, la situación comenzó a cambiar en 2007, cuando se anunció la creación del Consorcio Empresarial de Genética y Desarrollo Biotecnológico para la Industria Salmonicultura, AquaInnovo, proyecto liderado por Empresas AquaChile S.A. y que contó con el cofinanciamiento de Innova Chile de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) y el soporte científico de la Universidad de Chile. Con el correr de los años, la entidad -que comenzó con un fondo inicial de US$10 millones- se ha convertido en un constante generador de soluciones genéticas para producir peces más resistentes a patógenos. Actualmente, el accionista mayoritario es la misma productora de salmónidos.

En 2013 se sumó un nuevo consorcio. Se trata de Blue Genomics Chile que, con un presupuesto total de US$17 millones y por un periodo de ocho años, buscará resolver, a través de la genómica, dos de los desafíos más importantes que enfrenta el salmón Atlántico y la trucha que se cultivan en Chile: el SRS y el cáligus.

Según expresó en sus inicios el gerente general del consorcio, Patrick Dempster, lo que distingue a este consorcio es su foco, “puesto que el marco general es la sostenibilidad de las dos especies mencionadas y combatir estas enfermedades que tantos problemas significan para el sector”.

Se puede destacar que la iniciativa cuenta con el apoyo de la Corfo, que aportó US$7,9 millones-, y en ella participan cuatro socios: AquaGen Noruega, AquaGen Chile, Vaxxinova y BioBank.

En el mismo año nació el Centro de Investigación Interdisciplinario para la Acuicultura Sustentable en Chile (Incar), financiado a través del Fondo de Financiamiento para áreas Prioritarias, Fondap, de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica Conicyt. El Incar, que cuenta con un presupuesto de US$15 millones por diez años, concentra su acción en resolver las principales problemáticas y brechas relacionadas con el desarrollo sustentable de la acuicultura en nuestro país.

Este centro de excelencia está conformado por la Universidad de Concepción, la Universidad Andrés Bello y la Universidad Austral de Chile.

Más investigación

Un año más tarde, y con el apoyo de Corfo, se constituyó Ictio Biotechnologies, proyecto cuya primera etapa tiene un plazo de siete años y considera aportes totales por US$7 millones. Acá participan la Universidad de Santiago de Chile, la compañía ActivaQ y las salmonicultoras Australis Seafoods, Blumar y Ventisqueros.

Se puede destacar que este consorcio tiene tres líneas de investigación en salmonicultura: diagnóstico, prevención y tratamiento.

A fines de 2016, la productora de alimento para peces, Cargill, inauguró en la comunidad de Colaco (Región de Los Lagos) el llamado Cargill Innovation Center, moderna infraestructura que, con una inversión de US$10,5 millones y el apoyo de Corfo, “nos permitirá entregar soluciones a la salmonicultura chilena y mundial en temas como SRS y cáligus”, dijo en la ocasión el presidente de Cargill Aqua Nutrition (CQN), Einar Wathne.

Se puede destacar que esta inversión, donde trabajan cerca de 40 investigadores de todo el mundo, permitirá realizar cuatro a cinco veces más estudios que antes, aumentando la capacidad mundial para la investigación de salud de peces en un 30%.

Nuevos actores

Otro actor que se está sumando a la cruzada por solucionar los desafíos de la actividad cultivadora es el Programa de Gestión Sanitaria para la Acuicultura, donde el ejecutor es Sernapesca y tiene como entidades participantes a la Subpesca, IFOP, Intesal, Intemit, Laboratorios de referencia de la red de Sernapesca y Pontificia Universidad Católica.

Con recursos de US$20 millones para cuatro años, este programa  buscará generar conocimiento estratégico orientado a mejorar la gestión sanitaria pública y privada en la acuicultura a través de un centro de enfermedades con enfoque multidisciplinario. Asimismo, esta iniciativa coordinará actividades de investigación pre-farmacológica a universidades locales e internacionales enfocadas a reducir las pérdidas anuales por US$ $1.000 millones que enfrenta la industria salmonicultora asociadas a las enfermedades SRS y cáligus.

Finalmente, y luego que en octubre pasado se anunciara la firma de un acuerdo para concretar la compra del 30% del Centro de Investigación Lenca, propiedad de Aquainnovo, en enero pasado se llevó a cabo la formalización de la iniciativa. De esta forma, y gracias a la inversión de BioMar de US$3 millones, se creó formalmente Aquaculture Techology Centre (ATC) Patagonia, como centro de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) abierto para acuicultura, donde la productora de alimento para peces dispondrá de parte de su capacidad para estudios; sumándose así a la red de centros de investigación en los que participa la firma en Dinamarca, Noruega, Costa Rica y Chile. Por cierto, uno de los ámbitos de investigación de ATC será la salud de peces.

En total, estos proyectos suman un monto superior a los US$80 millones y algunos ya están entregando resultados como ovas seleccionadas genéticamente por su resistencia a patógenos como el SRS y cáligus. Independiente que todas estas iniciativas llegaran a buen puerto, se sabe que no solucionarán todos los problemas que presenta la actividad acuícola. Sin embargo, se asevera que esta fuerte inversión en I+D es una muestra de la madurez que está alcanzando la industria y el país.