Revista Aqua Nº2010

diciembre de 2017

Cultivo de abalón: De la “fiebre” a la consolidación

Los altos precios del llamado “emperador de los moluscos” y las ventajas de Chile para su cultivo, impulsaron la creación de una industria en la década de 1990, que hoy es quinta entre los productores de abalón a nivel mundial. No obstante, persisten varios retos por superar.

Mejoramiento genético de abalón rojo (Foto: UCN)

Por equipo de AquaPacífico.

Si hay un motivo para celebrar o si se desea dar cierto estatus a algún encuentro, en China se come abalón, un molusco que simboliza riqueza y buena fortuna. Pero esta situación también se replica en otros países de Asia, donde el recurso tiene una gran demanda y, por lo mismo, alcanza altos precios.

Es justamente China el principal productor -por lejos- de abalón. Más bien habría que decir que casi la totalidad de la producción mundial se genera ahí, en los más de 300 centros de acuicultura de abalón de que dispone, los que -agregados a la captura del medio natural- superaron las 115.000 toneladas en 2015. En tanto, la suma de todos los otros países productores generó 25.000 toneladas adicionales.

Sin embargo, el apetito por abalón en el gigante asiático es voraz: el 90% de su producción es para consumo interno. La eficiencia productiva que han alcanzado sus más modernos centros de cultivo ha permitido ir saciando esa demanda, teniendo además un excedente para exportación altamente competitivo en términos de precios.

En el desproporcionado ranking de países productores, Corea ocupa el segundo lugar. Curiosamente, hace 15 años ni siquiera figuraba, pero el surgimiento de numerosos centros acuícolas de pequeña escala le han permitido desarrollar la exportación del recurso, dado que el mercado interno no tiene el mismo entusiasmo que sus vecinos por el consumo del molusco. Su principal comprador es Japón.

Aunque Sudáfrica ha debido luchar contra el flagelo de la pesca ilegal y otros inconvenientes naturales, como blooms de algas, el crecimiento exponencial que ha tenido la acuicultura a partir de la década de 1990, lo han ubicado como el tercer productor de abalón en el mundo. A ello contribuye el exhaustivo trabajo que han hecho en el desarrollo de programas genéticos y para obtener un producto reconocido por su sabor y tamaño.

Australia es el cuarto productor de abalón, siendo el mayor proveedor del recurso capturado del medio natural. Las eficaces medidas que ha tomado para el desarrollo de una pesca sustentable le han ayudado a mantener una importante pesquería de este molusco. Es, podríamos decir, una excepción en un mercado mundial que hoy es abastecido en un 95% por acuicultura, como respuesta al continuo descenso de la captura en los países que cuentan con abalón.

Chile en el mapa

Es sorprendente ver a Chile en el ranking de países productores, considerando que el abalón no es una especie nativa. Del centenar de subespecies de Haliotis, ninguna escogió Sudamérica para su hábitat. Pero lo que “natura non da”, a veces la innovación logra desarrollarlo. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en nuestro país, hace 35 años (ver Gráfico 1).

En 1982, Fundación Chile y la Universidad Católica del Norte (UCN) -ambos actualmente parte de AquaPacífico- iniciaron el cultivo experimental de esta especie, con la introducción del abalón rojo o californiano (Haliotis rufescens), proveniente de la costa oeste de Norteamérica. Luego también se introdujo el abalón verde o japonés (Haliotis discus hannai), pero su participación es muy menor dentro del volumen de producción total. Ambas instituciones vieron el potencial que tenía Chile para incorporarse a este mercado, por sus condiciones climáticas (es una especie de clima templado) y la abundancia del alimento principal de los abalones, al tratarse de un molusco herbívoro que consume algas.

Durante la década de 1990 se inició el escalamiento, tomándose las precauciones medioambientales por tratarse de una especie exótica, que podría alterar la fauna nativa. La Subsecretaria de Pesca autorizó el cultivo del abalón exclusivamente en sistemas de circuito controlado cerrado. No obstante, después de ser aprobado el estudio de impacto ambiental llevado a cabo por Fundación Chile, se permitió el cultivo en sistemas de circuito abierto o semicerrado exclusivamente en la zona comprendida entre las latitudes 41º 50’ 00´´ S y 46º 00´ 00´´ S. Como resultado de estas medidas, el cultivo en tierra se realiza en la zona centro-norte del país, en las provincias de Copiapó y Coquimbo, mientras los desarrollos en mar son en la zona de Puerto Montt y Chiloé (ver Gráfico 2).

Los altos precios alcanzados por el abalón en el mercado asiático fueron un estímulo para que surgieran numerosas empresas en torno al cultivo y exportación de este molusco gasterópodo, en lo que en algún momento se denominó la “fiebre del abalón”. Sin embargo, “las dificultades propias de este tipo de desarrollo y la fuerte competencia internacional han ido decantando esta industria, que de todos modos hoy mantiene 25 empresas activas y un quinto lugar impensado entre los mayores productores (superando las 1.200 toneladas en 2016, según cifras de Sernapesca), en un molusco que la gran mayoría de los chilenos nunca ha probado”, afirma el coordinador de AquaPacífico, Mario Véliz.

Caso de éxito

Entre las empresas que han logrado desarrollarse e ir incrementando progresivamente su producción está Live Seafood, que comercializa sus productos en formato de conserva con destino Hong Kong. Álex Poblete, gerente de proyectos y producción, cuenta los orígenes de la empresa en 2006. “El dueño, Álex Abumohor, junto con otros socios, sondearon distintas posibilidades para entrar al negocio acuícola, coincidiendo con el apogeo del abalón. Se inició en Coquimbo, al lado del puerto, aunque optamos por hacer la engorda en Chiloé, porque nos resultaba más económico”.

“Dada la posibilidad de tener cultivo en mar en Chiloé (el costo del bombeo en tierra es altísimo) y la abundancia de algas en primavera-verano, vimos que era conveniente combinar la producción de semillas en Coquimbo con el proceso en planta en la región de Los Lagos”, explica el ejecutivo de Live Seafood, aludiendo a una práctica común en el rubro de dividir el negocio en dos regiones, buscando bajar los costos de producción.

Según Poblete, partieron con 13 toneladas, llegando actualmente a las 200 toneladas, que es la meta que se habían planteado como empresa. “No tenemos planes de aumentar ese volumen, dada la poca disponibilidad de algas en los meses de invierno. Eso hasta que aparezca el sustito, el alimento artificial, que es lo que estamos buscando hoy”.

Pero los desafíos no solo han sido productivos. A pesar de la demanda insatisfecha, el acceso al mercado asiático no fue fácil. “Chile está produciendo una especie que se da en California y México, que es el abalón rojo; en circunstancias que el mercado asiático prefiere el abalón verde, que tiene otro sabor y textura. Todos los países que cuentan con otras variedades de abalón han hecho el mismo trabajo que Chile, partiendo de a poco, con un precio bajo, para ir dando a conocer el producto. Pero hay mucho por explorar todavía, porque China es un mercado enorme”.

En tanto, el mercado local no representa una alternativa de comercialización para los productores. “El abalón es una especie de crecimiento lento, por lo que el costo de una lata está entre los $10.000-15.000 pesos, lo que hace muy difícil que entre en Chile. Los consumidores no van a pagar ese precio”, sostiene Poblete. Lo que sí podría hacerse, si es que se contara con el apoyo estatal para ello, es aprovechar los subproductos del abalón. “En otros países, como Sudáfrica, los restos se usan para hacer harina por su contenido de proteínas; también procesan las conchas, que son muy apreciadas por su nácar. Todo eso con apoyo gubernamental, porque para los productores es complejo generar esos negocios paralelos sin desviarse del propósito central”.

Retos actuales

Para consolidarse y seguir creciendo, contribuyendo de paso a la necesaria diversificación acuícola chilena, la industria del abalón enfrenta diversos desafíos. Los más acuciantes son los relacionados con el abastecimiento de algas para alimentación y el uso de herramientas genéticas para aumentar el rendimiento.

En Chile, la poslarva se alimenta de diatomeas y los juveniles o semillas se adecuan a la alimentación con algas. En el norte del país, los abalones se alimentan con Lessonia spp, Macrocystis integrifolia y reducidas dosis de Ulva spp y Gracilaria spp; mientras que, en el sur, lo hacen con Macrocystis pyrifera y Gracilaria chilensis. La forma de proveer ese alimento es a través de la introducción de alga fresca a los estanques de cultivo, aunque también se han incorporado sistemas semiautomáticos de alimentación.

“Para la industria nacional, el tema de la nutrición de abalones es crucial. La alimentación es reconocida por los empresarios como un gran desafío en el sentido de desarrollar alimento artificial y cultivo de algas. Sin embargo, los alimentos artificiales disponibles tienen una corta vida útil en el agua, dificultando el manejo operacional. A esto se agrega la mayor valoración que existe en los mercados internacionales del abalón alimentado naturalmente”, señala Carolina Oliú, coordinadora de Transferencia y Negocios de AquaPacífico.

Otro desafío actual para el crecimiento de esta industria es lograr una correlación genética positiva entre el tamaño del abalón y su resistencia a cualquier tipo de estrés, el que puede ser causado por falta de oxígeno, tipo y cantidad de alimento o grado de amonio, entre otros. Poder determinar cuáles son los factores que gatillan la disminución genética del crecimiento es una línea de investigación a nivel mundial.

Con ese objetivo, un equipo de la UCN, liderado por el Dr. Federico Winkler, ha hecho una extensa investigación para incrementar la productividad y competitividad del cultivo de abalón mediante el uso de reproductores seleccionados.

Seguir creciendo

Para dar solución a las problemáticas que hoy enfrenta el sector abalonero, AquaPacífico ha generado propuestas concretas, con modelos que vinculan la investigación desarrollada por sus socios con las necesidades de la industria.

En la temática de la alimentación, tal como se relató en la edición anterior de AQUA, “estamos desarrollando una unidad productiva de algas que nos va a permitir producir una gran cantidad de plántulas para distintas industrias, como la abalonera. Este desarrollo se enmarca en un plan maestro de AquaPacífico para apoyar la acuicultura en el centro norte, donde las distintas industrias se potencian entre sí. La producción de algas, entre otras opciones de negocios, puede abastecer la demanda de alimento que tiene la industria abalonera”, destaca la coordinadora de Transferencia y Negocios, Carolina Oliú, enfatizando que “se está trabajando en estas temáticas para apoyar a este sector productivo, porque creemos en la oportunidad de mercado que -estamos seguros- Chile puede cubrir”.

Pensando en dar a conocer las características de este cultivo y sus proyecciones, a la vez que trabajar de manera alineada con el sector productivo, en diciembre AquaPacífico realizará un seminario sobre el abalón. El evento tendrá lugar en Santiago y estará abierto a todos los interesados. El director ejecutivo del centro acuícola, Axel Klimpel, sostiene que el encuentro “será una oportunidad para aprender cómo otros han superado las brechas que tenemos ahora en Chile. Para ello, habrá representantes de las industrias abaloneras de Sudáfrica y de México”. Además, Klimpel anuncia que, en la jornada de la tarde, “se trabajará con las empresas productoras de semillas en la construcción de la hoja de ruta del abalón, que sabemos que es un instrumento que la industria necesita. Es una muestra del compromiso que tenemos con el crecimiento de este sector productivo”.

Y aunque la mayoría de los chilenos nunca lo ha probado, y su único acercamiento al abalón quizás sean las joyas artesanales hechas de su hermosa concha nacarada, lo cierto es que las proyecciones de este cultivo son positivas si se superan las brechas actuales. Tenemos todo para que así sea y Chile siga sorprendiendo como el competidor impensado en el mercado del abalón.