Smolt de salmón de cultivo (Créditos: Editec)

Los resultados de la inversión estatal en acuicultura

En los últimos años, más de $115.000 millones han invertido instituciones públicas para proyectos de investigación y desarrollo en la industria acuícola nacional, fondos con los cuales se han logrado avances, aunque todavía queda mucho por progresar.

La industria acuícola chilena ha experimentado diferentes avances en los últimos años en términos de incorporación de conocimientos y tecnologías para mejorar su producción y gestión. Esto, debido al interés que han puesto las empresas, pero también gracias a los aportes e incentivos estatales para ejecutar proyectos de investigación y desarrollo (I+D).

Para los acuicultores hay, principalmente, tres instituciones que los han acompañado en este camino. Una de ellas es la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) que en los últimos ocho años ha invertido unos $92.500 millones considerando todas las líneas de proyectos, los fondos entregados a través de InnovaChile, así como los recursos que se han otorgado gracias a operaciones posteriores a la aprobación de la Ley de Incentivo Tributario y el mapeo del genoma del salmón.

También está el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) de Conicyt, institución que, en los últimos diez años ha financiado proyectos de I+D en acuicultura por $20.830 millones y considerando unos $2.080 millones anuales, aunque los últimos tres años dicho monto se ha reducido a menos de la mitad.

Un aporte relevante también lo ha realizado el Fondo de Investigación Pesquera (FIP), ligado a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), que en los últimos seis años ha destinado un valor nominal por cerca de $2.136 millones en I+D para el sector.

Los resultados

El director de Corfo Los Lagos, Adolfo Alvial, destaca que “los resultados han permitido contar con nuevos conocimientos, especialmente en salud y medio ambiente, los que han servido para mejorar prácticas y desarrollar productos farmacéuticos y vacunas, además del trabajo en biotecnología y genética. También se ha avanzado en el desarrollo de nuevas especies, aunque más lentamente”. En este último punto, la entidad ha participado en dos programas de diversificación acuícola, aportando desde 2009 a la fecha $6.495 millones. Corfo también ha invertido en la formación de consorcios tecnológicos, destinando el último tiempo $2.600 millones para Aquainnovo y $3.700 millones para BlueGenomics.

El encargado de Pesca y Acuicultura de Fondef-Conicyt, Cristian Lagos, comenta que los proyectos de I+D financiados por ellos han dado lugar a una “importante acumulación de conocimientos, tecnologías y paquetes tecnológicos. Parte de estos esfuerzos ha estado centrado en la diversificación tanto de peces, moluscos y algas”. Añade que la inversión también ha contribuido a mejorar la productividad de la salmonicultura en el aspecto sanitario, así como a optimizar aspectos productivos de la mitilicultura y producción de abalón.

“Fondef también ha trabajado en programas temáticos, por ejemplo, con el sector pesquero artesanal en lo que se refiere a acuicultura de pequeña escala. De igual forma, ha sentado las bases para el repoblamiento de especies aptas para esta actividad”, añade el ejecutivo.

En el caso del FIP, este ha financiado investigaciones en el ámbito de la acuicultura, especialmente en aspectos ambientales, sanitarios y de control de plagas. “Los resultados han sido utilizados en la formulación de normativas propiciadas por la Subpesca, todas con impacto evidente en el desarrollo del sector”, dice el director ejecutivo de este fondo, Luis Carroza.

Agrega que “los resultados de estudios de acuicultura de pequeña escala, así como de emplazamiento de ésta, forman parte de los antecedentes diagnósticos para las propuestas en desarrollo en el ámbito. Por otra parte, las investigaciones de capacidad de carga y oceanográficas han permitido avanzar con una visión que incorpora el impacto sinérgico de la acuicultura y otras actividades y su relación con las condiciones propias de cada sector”.

Proyectos destacados

Un proyecto conocido y financiado por Corfo fue el correspondiente al Mapeo Integral del Genoma del Salmón Atlántico, iniciativa que permitirá a los acuicultores disponer de información fundamental para mejorar la producción y sustentabilidad de sus operaciones. Este logro fue el resultado de la labor realizada por la Iniciativa de Cooperación Internacional para Secuenciar el Genoma del Salmón Atlántico, que involucró a investigadores, organismos estatales y a la industria de Canadá, Chile y Noruega. Descifrar el genoma implicó cinco años de investigación y una inversión de US$10 millones, de los cuales US$4 millones fueron aportados por Corfo.

La empresa ADL Diagnostic también ha dado paso a importantes avances con fondos de Corfo. Un proyecto relevante se relaciona con el desarrollo de ADLMag, Ultrafiltración Tangencial y Cultivo Celular Integrado con RT-PCR, metodologías que incrementaron la sensibilidad y especificidad de detección de patógenos de modo sustancial y que permiten analizar matrices complejas que no son posibles de abordar mediante otras técnicas.

Otros proyectos (que terminan a fines de 2014) son los denominados “Programa de Vigilancia Epidemiológica de SRS” y “Evaluación de Desinfectantes” que estudia las características de la eficacia de alrededor de 32 productos usados en la salmonicultura, incluyendo un análisis a los procedimientos de limpieza. “Este es un proyecto de bien común y la idea es que pueda generar avances en la normativa”, sostiene el gerente general de ADL Diagnostic, Patricio Bustos.

Storvik, en tanto, está trabajando en una iniciativa que pretende desarrollar un Prototipo de Contador de Cáligus, sistema que incluirá condiciones de iluminación controladas, con el fi n de verificar el conteo registrado.

En la mitilicutura, Corfo también financió un proyecto ejecutado por AVS Chile (que finalizó el año pasado) sobre ecoetiquetado. “Informamos a la industria sobre las ecoetiquetas disponibles y sus impactos. Luego, los mitilicultores eligieron trabajar con la del Marine Stewardship Council (MSC), de modo que algunas empresas ya han mostrado interés en certificarse. Ahora estamos trabajando en un proyecto enfocado en generar una norma de calidad del Instituto Nacional de Normalización para el mejillón chileno”, expone la managing director de la firma, Valentina Tapia.

Fondef, en tanto, financió los últimos años –junto a Innnova Chile de Corfo– el Programa Nacional de Diversificación de la Acuicultura Chilena, invirtiendo cuantiosos recursos en el desarrollo del cultivo de especies como bacalao de profundidad y merluza austral. De igual forma, ha destinado fondos para el cultivo de halibut y seriola. A ello se suman avances en recursos algales, como lugas, macrocystis y chicorea de mar.

En el caso del FIP, en tanto, se han desarrollado proyectos relacionados con capacidad de carga para la salmonicultura, como el efectuado por investigadores del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, quienes se enfocaron en el Fiordo de Reloncaví, con el objetivo de conocer las principales fuerzas que actuaban sobre el fiordo afectando el movimiento de las aguas. Otro proyecto relevante financiado por esta institución –realizado por la Escuela de Ciencias del Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso– tuvo relación con la determinación de patógenos de importancia en la salmonicultura, cáligus y moluscos bivalvos.

Desafíos futuros en I+D

Si bien la acuicultura ha recibido un fuerte respaldo estatal en términos de I+D, hay quienes opinan que los montos se deberían aumentar aún más. “Si bien la cantidad de recursos ha sido significativa los últimos años, creo que los aportes para la salmonicultura han estado un poco dejados de lado. De todas maneras, este año hemos visto una diversificación en las fuentes de financiamiento, ya que se aumentó el presupuesto para el FIP y se amplió la temática de proyectos para el sector acuícola”, declara Patricio Bustos.

Otra crítica efectuada a la investigación acuícola tiene que ver con la falta de visión más integral de los proyectos ejecutados, ya que, en ocasiones, se produciría una duplicidad de esfuerzos, a lo que se sumaría una dispersión de los resultados obtenidos. Luis Carroza comenta que esta es “una tarea que se debe abordar dentro de la institucionalidad pública. Existen varios fondos que cubren distintas necesidades, por lo que puede haber dualidad. Pero hay que considerar que cada institución tiene objetivos específicos. Además, la investigación en sí puede plantearse en múltiples matices y enfoques para un mismo sujeto de investigación”. De todas maneras, afirma que sería valiosa la incorporación de una instancia que compile, sistematice y difunda la investigación sectorial.

Lo cierto es que una vez entregados los fondos estatales, las instituciones financiadoras realizan un fi el seguimiento a cada investigación. “Los proyectos entregan al menos un informe técnico de avance anual, el que es evaluado por un panel de expertos. Además, se les realiza visitas de control técnico en terreno y deben venir al menos una vez al año a exponer sus resultados”, dice Cristian Lagos. En ocasiones, estos controles –incluso para postular a un fondo– pueden resultar tediosos. En el caso de la Corfo, el vicepresidente ejecutivo, Eduardo Bitran, ha planteado que allí “todavía hay un espacio para mejorar y estamos trabajando en aquello, pues hemos fortalecido la gerencia de operaciones”.

A pesar de las dificultades, las instituciones públicas continúan con ganas de seguir apoyando el desarrollo de este sector que, al trabajar con especies vivas, siempre requerirá actualizar sus conocimientos tanto a nivel técnico como en otros ámbitos vinculados por ejemplo a lo social, que hoy también están tomando relevancia. “Hay un campo importante para la innovación social en la industria acuícola y espacio para que se investiguen modelos de mejor interacción con las comunidades y otras actividades del borde costero”, destaca Adolfo Alvial.