Revista Aqua Nº2010

diciembre de 2017

Por mayores retornos: Se alivia la mochila financiera

Los positivos resultados económicos logrados desde la segunda mitad de 2016 a la fecha están permitiendo que las salmonicultoras repacten parte de sus deudas, prepaguen o, incluso, analicen una apertura en la Bolsa de Oslo.

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Dólar (Foto de contexto. Créditos: Shaun W.)

“No hay mal que por bien no venga”, asevera un proverbio popular. Y claro, a principios de 2016 y cuando las productoras de salmónidos comenzaban a informar las pérdidas productivas y económicas que dejaba un violento bloom de algas que afectó las aguas de la región de Los Lagos, las caras de los empresarios y trabajadores eran largas y tensas. Por esta situación, la oferta global de salmónidos caía en un 2% pero, a su vez, se daba inicio a una escalada de precios que se considera histórica.

Es así como entre 2015 y 2016 el precio promedio de los salmónidos pasó de US$6/kg FOB a US$7,5/kg FOB o un 24,7% más al comparar el periodo. Seis meses más tarde, es decir en junio de 2017, el precio promedio llegaba a los US$9,7/kg FOB. Lo mejor de todo es que el costo promedio nacional comenzó a disminuir y ubicarse en torno a los US$4/kg HOG FOB, muy similar a lo logrado por noruega. “Hemos logrado consistencia en poder producir salmón Atlántico en menos de 15 meses, a un peso promedio de más de cinco kilos, con FCRb menor a 1,30 y mortalidades por debajo del 8%. Esta combinación de cosas son las que nos han llevado a tener una tremenda reducción de costo de un dólar en los últimos tres años”, reconoce el gerente general de Multiexport Foods, Andrés Lyon.

La positiva relación de precios altos y menores costos de los últimos meses devolvieron el color a las caras de los ejecutivos salmonicultores y permitió que las cajas de las compañías volvieran a tener un flujo.

Positivas rentabilidades

Al momento de analizar los resultados de las seis compañías abiertas a la Bolsa de Valores de Santiago, es posible admirar que tanto 2016 y 2017 están siendo buenas temporadas. Es así como durante el año pasado estas seis salmonicultoras obtuvieron un beneficio bruto de explotación (calculado antes de la deducibilidad de los gastos financieros) o EBITDA de US$137 millones. En tanto, al primer semestre de la presente temporada la cifra se ha alzado hasta los US$345 millones (ver Gráfico 1).

Al respecto, Empresas AquaChile confirmó que los mejores resultados al 30 de junio de 2017 se deben a que las ventas consolidadas de la compañía “aumentaron en un 13% respecto al primer semestre de 2016, mientras que los costos operacionales disminuyeron un 18%”.

Similar es la situación vivida por Australis Seafoods, que detalló que “el costo de venta total al cierre de junio fue de US$134,7 millones, un 18,9% más bajo respecto al mismo período de 2016. En términos unitarios, implica una caída del costo de venta a nivel consolidado de US$4,90/kg WFE a US$4,16/kg WFE. La ganancia neta, dado lo anterior, fue de US$53 millones y se compara con una ganancia de US$3,8 millones registrado a junio de 2016”.

La compañía acuícola-pesquera, Blumar, también está gozando de la buena salud que presenta, especialmente, su división salmonicultora e informó que logró un EBITDA de US$45 millones solo durante el primer semestre de 2017. Su gerente general, Gerardo Balbontín, se muestra optimista respecto del futuro que espera a la actividad cultivadora “ya que las nuevas regulaciones están dando sus frutos y el mercado sigue reaccionado positivamente a este producto que tiene muchas ventajas”.

Ciertamente que la mejorada salud económica que está viviendo actualmente la industria del salmón no solo le ha servido para distribuir utilidades entre accionistas y trabajadores. También está permitiendo que las compañías renegocien con los bancos y, en el mejor de los casos, comiencen a prepagar sus deudas.

Disminuyendo deudas

Según algunos analistas, y producto del virus ISA, bajos precios promedio de 2015 y el bloom de algas de 2016, las deudas bancarias que viene arrastrando la industria del salmón se elevan por sobre los US$1.800 millones.

Lo anterior no parece exagerado al contabilizar las deudas de corto plazo (pasivos corrientes) o de largo plazo (pasivos no corrientes) que tienen las productoras que transan en el mercado de valores. Al analizar solo el primer semestre de 2017, las seis salmonicultoras informaron que deben a corto plazo –menos de un año– más de US$700 millones, mientras que a largo plazo –más de un año– la cifra casi bordea los US$800 millones (ver gráficos 2 y 3).

Pero la situación está cambiando. De hecho, son varias las compañías que están avanzando en el pago de sus pasivos. Durante el mes de octubre se conoció que Multiexport Foods refinanció pasivos por US$100 millones, la misma cantidad que renegoció Australis Seafoods.

En el caso de Empresas AquaChile, sus mejores resultados productivos también le sirvieron para “prepagar deuda financiera, mejorar las condiciones de pago a proveedores y empujar inversiones en tecnología orientadas a reducir costos y a aumentar los niveles de productividad”. La firma, que ya había reestructurado sus pasivos el año pasado, señaló que ha “amortizado deuda y prepagado voluntariamente parte del capital adeudado”.

Un poco más allá fue Camanchaca, la que –a fines de septiembre– informó a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) que los bancos DNB Bank ASA de Noruega y Coöperatieve Rabobank U.A. de Holanda le otorgaron una propuesta de financiamiento por US$165 millones, monto que sumado a recursos propios de la empresa, permitirá a esta y sus filiales pagar anticipadamente la totalidad de la deuda con bancos que posee actualmente y que tiene dos años de plazo residual. Este nuevo préstamo, cuyo plazo es de cinco años, posee mayores grados de flexibilidad en el uso de los recursos de la compañía acuícola-pesquera.

Lo anterior complementa la posibilidad de hacer una oferta pública de acciones o certificados representativos de estas, de su filial Salmones Camanchaca, para lo cual entregó un mandato a DNB Markets, la división de banca de inversiones de DNB Bank ASA, con quien se encuentra evaluando las oportunidades que existen en los mercados de capitales chileno y noruego. Esta evaluación tendría un énfasis especial en la Bolsa de Oslo (OSE), que es el principal mercado del mundo para empresas de productos del mar, tanto en término de emisores, inversionistas y analistas del sector.

Al respecto, Camanchaca declaró que el propósito de esta colocación es fortalecer su posición financiera, acceder a mercados de capitales especializados en la industria y preparar a la compañía para su plan de expansión e inversión de los siguientes años.

Futuro estable

Se proyecta que los precios promedio podrían disminuir en los próximos doce meses “porque el suministro de Noruega y Chile será mayor”, aseveró recientemente el senior vice president del área Foods & Seafood del DNB Bank ASA, Dag Sletmo. Lo anterior estaría dado porque la producción nacional está volviendo luego de las pérdidas que dejó el bloom de algas de 2016 y Noruega se está recuperando del piojo de mar. No obstante, la situación debería tender a mejorar “en el mediano o largo plazo porque existe un soporte para que los precios se mantengan en los niveles actuales”, agregó Sletmo.

No obstante, y mientras los precios no se encuentren en la parte superior de lo esperado, la reflexión que se realiza en la industria es a “olvidarnos del gran crecimiento que siempre buscábamos. Tenemos que concentrarnos en hacerlo mejor, bajar los costos y ser más eficientes”, analiza Balbontín. Solo el tiempo dirá si esto se logra o no.