Revista Aqua Nº213

abril de 2018

Nutrición: Las súper dietas para el cultivo de salmón

La industria chilena del salmón cuenta con una amplia gama de dietas para todas sus necesidades, con alternativas cada vez más eficientes y flexibles, detrás de lo cual ha habido un profundo trabajo de investigación tanto a nivel local como internacional.

Foto para contextualizar la nutrición de salmones

El trabajo de investigación y desarrollo (I+D) no se ha detenido los últimos años en las principales proveedoras de alimento para peces presentes en Chile. El lanzamiento de nuevos e innovadores productos ha sido incesante. Han surgido dietas especiales para sistemas de recirculación de aguas, dietas funcionales que atacan los principales problemas sanitarios que afectan a los peces, e incluso alternativas que ayudan a los ejemplares a recuperarse tras los blooms de algas. Sin embargo, hay dos hechos que han revolucionado al sector. Se trata del surgimiento de las dietas de alta energía, que han significado excelentes resultados productivos para quienes las han probado, y la posibilidad de formular estas mismas dietas sin dependencia de ingredientes de origen marino.

Ambos avances se han venido dando con fuerza, casi al mismo tiempo, en los últimos cinco años. Algunos partieron incluyendo el concepto de flexibilidad de materias primas en sus dietas; otros por seguir la tendencia que se venía dando en otros países productores de salmónidos, como Noruega, que desde mucho antes estaban trabajando en la formulación de dietas con alto contenido de lípidos que permitían explotar todo el potencial del pez para alcanzar un mejor crecimiento. Lo cierto es que estas nuevas propuestas han permitido a la salmonicultura local operar bajo altos estándares y avanzar mucho más en el camino hacia una producción sustentable.

Alto rendimiento

Las dietas de alta energía –que han sido pensadas principalmente para la etapa de agua mar– se comenzaron a usar en Chile entre los años 2013 y 2014. Su aplicación ha sido paulatina. Sin embargo, las plantas de alimento declaran que hoy entre el 60% y el 100% de sus clientes, dependiendo de la compañía y característica del centro de cultivo, prefiere esta opción.

¿De qué trata? Según lo explicado, para fabricar una dieta para peces se utiliza una matriz donde los principales parámetros que se miden son la proteína y la energía digestible. La proteína tiene que ver con el crecimiento y la energía con la conversión. Las plantas de alimento, considerando información sobre el rango de vida del pez y sus requerimientos nutricionales, han estado jugando, precisamente, con esta relación proteína-energía digestible hasta llegar a fórmulas que permitan alcanzar la mayor eficiencia posible.

“Hoy sabemos que a mayor cantidad de proteína y energía digestible, la conversión es la mínima posible y que si disminuyo los niveles de energía, voy empeorando los niveles de conversión, aunque en el crecimiento la relación no es directa”, cuenta el product manager de Agua Mar de Biomar Chile, Óscar Berríos. Es así como hasta unos seis años atrás las dietas tradicionales para salmónidos solían tener una energía ponderada para todo el ciclo de alrededor de 19,5 MJ/Kg. Hoy, las nuevas dietas de alta energía sobrepasan los 22 MJ/Kg.

Desde las plantas de alimento comentan que estos conocimientos existían desde hace mucho tiempo, pero que en Chile no se habían aplicado debido a que, por los bajos precios del salmón y las condiciones de cultivo, no resultaba costo-efectivo. No obstante, en los últimos años, las condiciones de la industria han mejorado y han permitido que este tipo de formulaciones puedan tener mayor cabida.

De todas maneras, hay quienes destacan que las dietas de alta energía funcionan mucho mejor bajo ciertas condiciones. “Nosotros las recomendamos, por ejemplo, cuando se trata de peces que han sido seleccionados genéticamente para un rápido crecimiento. También cuando hay centros que usan fotoperiodo de manera eficiente y, por supuesto, cuando el sitio tiene buenas condiciones ambientales, con un buen nivel de oxígeno y pocos días de ayuno. Bajo esos conceptos, estas dietas pueden expresar todo su potencial”, dice el gerente comercial de Salmofood, Ernesto Passalacqua.

Bajando el FCR

En la actualidad, las cuatro proveedoras de alimento para peces con operaciones en el sur del país disponen de dietas de alto rendimiento, muchas de las cuales ya han sido probadas en ciclos completos de cultivo, con buenos resultados. El factor común de todas ellas –y que es lo que le interesa a los salmonicultores– es que logran reducir el factor de conversión del alimento (FCR), lo que se traduce en mayor eficiencia y una reducción de costos para el operador.

En el caso de Biomar, casi el 100% de sus clientes utiliza sus dietas de alta energía “Power Smolt” (de los 100 a los 800 gr) y “Power” (de los 800 gr a cosecha). En general, los centros que se han alimentado durante todo el cultivo con estos productos pasaron de tener un FCR de alrededor de 1,2 a 1,1. Incluso, el año pasado comenzaron a aparecer algunos con 1,05 y 1,06, con resultados bastante consistentes, unos seguidos de otros. “Pensamos que los resultados pueden ser aún mejores, cercanos a 1,02 si es que las condiciones ambientales lo permiten”, detalla  Berríos.

Cargill también ofrece, dentro de sus dietas de engorda (Grower), alternativas de alta energía para las tres especies. En el caso de salmón Atlántico tiene las dietas Ultra y ICE, las cuales pueden tener tres niveles: medium energy (ME), high energy (HE) y high growth (HG). Todas estas “se pueden combinar con el objetivo de diseñar estrategias de alimentación especiales para cada centro, ya que sabemos que cada uno tiene sus propias realidades y necesidades”, comenta el director de Estrategia, Marketing y Tecnología de la compañía, Rodrigo Solervicens.

El ejecutivo agrega que “nuestras dietas entregan la adecuada combinación de lípidos y proteínas, ambas muy relevantes para asegurar el performance de los peces y una adecuada conversión de alimento. En la actualidad, tenemos alternativas que con capaces de lograr conversiones de 1 kg de alimento/kg pescado”.

Skretting Chile viene trabajando con fórmulas de alta energía desde hace años. Partió con sus dietas Premium y Premium FLX, maximizando el desempeño con la utilización de productos más sustentables. Luego, en 2017, lanzó Prime & Express que se caracterizan por acortar el tiempo de producción en mar sin comprometer la salud de los peces ni la calidad del producto final.

El grupo de dietas de alta energía desarrolladas por Skretting tiene la particularidad de que incluyen activadores metabólicos, “lo que permite aprovechar mejor el mayor contenido de lípidos de los alimentos y que se refleja, por ejemplo, en una mayor acumulación de grasa en el filete. Con estos productos, podemos ofrecer mayor crecimiento y menor conversión, permitiendo a nuestros clientes obtener el menor costo de producción por kilogramo de salmón producido”, según el gerente general de la firma, Ronald Barlow.

Cuánto puede ahorrar un productor al tener un FCR bajo es difícil de estimar en términos generales, pues dependerá de la conversión previa al uso de la dieta y varios otros factores más. Pero se dice que es indiscutible que  hay una reducción de costos importante en los centros que alimentan con opciones de alta energía y que además cuentan con condiciones ambientales favorables. Salmofood, con su dieta Explorador de Alta Energía, por ejemplo, es capaz de llegar a un FCR 1,1 en ciclo cerrado “claramente mejor que el de dietas de menor o mediana energía”, de acuerdo con Ernesto Passalacqua.

Gratas experiencias

Pero ¿cómo ha sido la experiencia de los productores de salmónidos? Marine Harvest Chile (MHC) es una de las empresas que se ha atrevido con las dietas de alta energía. Dos de sus centros de cultivo, “Quitralco 6” y “Quitralco 7” –de la región de Aysén–, alimentados durante todo el ciclo con estas formulaciones, fueron premiados recientemente por Biomar  como “Farmer of the Year”, por su desempeño en el year class 2016.

En caso de “Quitralco 6”, este logró uno de los mejores resultados productivos obtenidos por MHC en términos de FCR, alcanzando un valor de 1,04, llegando así a los niveles de la división escocesa de la compañía. Según lo informado, los peces ingresaron con un peso de 170 gr, siendo sometidos a un periodo de cultivo de 19 meses que se vio enfrentado a bloom de algas y bajas de oxígeno que provocaron pérdidas de biomasa por mortalidad adicional y ayuno. Sin embargo, los ejemplares presentaron un rápido crecimiento y el equipo logró controlar y mitigar los problemas.

El centro “Filomena 2” de Australis –ubicado en la región de Aysén– también fue reconocido por Biomar como “Farmer of the Year” por su ejercicio en el year class 2016, pues obtuvo un FCR de 1,051. Aquí, los peces ingresaron con un peso promedio de 186 gr y el cultivo fue de 16 meses, alcanzando un peso de cosecha de 5,7 kg. Se utilizó una estrategia de dietas de alta energía, administrada a través de microrraciones.

El centro “Capeahuapi” de Marine Farm, dedicado al salmón coho y ubicado en la región de Los Lagos, es otros de los que ha sido destacado, pero por Skretting, como “Centro Top” por su desempeño tanto en la temporada 2015, como en 2016. Según lo explicado, en 2015 la instalación mostró un buen desempeño, obteniendo 3,6 kg de peso con un FCR biológico de 1,16 y un FCR económico de 1,17, utilizando la dieta tradicional Optiline Coho 2G. En 2016, en tanto, la temporada se inició con los problemas causados por el gran bloom de algas. Fue entonces cuando el centro comenzó a utilizar la línea de dietas Premium, con la que pudo incrementar el crecimiento respecto de la temporada anterior, alcanzando un peso de cosecha de 3,7 kg y mejores conversiones biológica y económica: FCR 1,06 y FCR 1,07, respectivamente.

Estos resultados tienen contentos a los ejecutivos salmonicultores. “La reducción del FCR tiene una importancia fundamental en el enfoque sustentable de nuestra empresa. El alimento representa el 60% de los costos productivos en agua mar; cada 0.05 puntos de conversión equivale a US$ 0,06 a 0,07 por kg producido, lo cual tiene un impacto financiero y también medioambiental muy importante”, explica Eduardo Jara, jefe de Alimento y Nutrición de MHC. Añade que “nuestra estrategia busca reducir drásticamente el impacto en el medio ambiente y en los fondos donde están ubicados los centros de cultivo, además de reducir el requerimiento de materias primas de origen marino que puede ser destinado a otros propósitos”.

Flexibilidad de materias primas

Históricamente, las dietas para salmónidos han tenido entre sus principales componentes la harina y aceite de pescado, pues poseen como atributo contar con un alto contenido de ácidos grasos (EPA/DHA/ARA), entre otras de sus bondades. Sin embargo, los altos precios que han alcanzado estos insumos –elaborados principalmente a base de pesquerías pelágicas–, además del interés de las salmonicultoras por contar con materias primas más sustentables, ha impulsado la búsqueda de nuevos ingredientes, principalmente, de origen animal y vegetal. De esa forma, junto con los avances que se han dado en términos de dietas de alta energía, las plantas de alimento se han preocupado de desarrollar fórmulas más flexibles, que no dependan, en rigor, de la inclusión parcial o total de ingredientes de origen marino.

Desde Cargill declaran que están muy interesados “en alimentar al mundo con productos sustentables y es por eso que hemos estado desarrollando alternativas que apoyen esa visión”, según Rodrigo Solervicens. La firma hoy cuenta con certificaciones para sus insumos marinos y vegetales y, además, ha realizado esfuerzos adicionales para producir dietas con la mínima inclusión de insumos sensibles al medio ambiente. Esto se ha visto reflejado en la dieta EWOS Harmony, que tiene una mínima o cero inclusión de harina de pescado. “Además, somos capaces de producir dietas con fuentes alternativas de Omega 3, con el fin de disminuir lo máximo posible el uso de aceite de pescado”, de acuerdo con el ejecutivo.

Skretting también ha trabajado en el tema. En 2010 lanzó el concepto Microbalance, mediante el cual logró reducir de un 30% a un 15% la incorporación de harina de pescado en las dietas. Posteriormente, se llegó a un 0% con las dietas Premium FLX y recientemente con Prime & Express. En 2017, en tanto, el concepto Infinity permitió diseñar formulaciones a nivel comercial completamente flexibles en cuanto al uso no solo de harina, sino que también de aceite de pescado.

Biomar y Salmofood igual tienen soluciones en este ámbito. La primera de ellas tiene la posibilidad de ofrecer sus dietas de alta energía con amplia flexibilidad en torno a las materias primas utilizadas en su composición. Incluso, cuenta con la dieta 0 Fishmeal “que es la que ofrecemos para quienes necesitan, por requerimiento de mercado, un fish in-fish out igual a cero”, tal como cuenta Óscar Berríos.

Por su parte, Salmofood está lanzando, justo por estos días, sus nuevas dietas que permiten prescindir del uso de harina y, eventualmente, aceite de pescado, mejorando el costo del alimento y manteniendo los resultados productivos. “Esto tiene que ver con un concepto de eficiencia en el uso de materias primas, donde la inclusión de los insumos marinos no será una restricción”, sostiene Ernesto Passalacqua.

Los proveedores de alimento dejan claro que las dietas de alta energía, con la tecnología ahora disponible, pueden ser formuladas perfectamente sin insumos de origen marino, logrando los mismos resultados. Es así como, con todos estos avances que han marcado un profundo cambio en la nutrición de salmónidos en los últimos años, el cultivo de salmón en Chile ha podido lograr notables progresos en términos de performance y tiene a la mano soluciones que le permiten y permitirán en el futuro operar bajo los más altos estándares de sustentabilidad.

Y los productores lo agradecen. El COO de Cermaq Chile –empresa que se ha destacado por el buen desempeño de sus centros de cultivo–, Francisco Miranda, comenta que “siendo el alimento alrededor de un 50% del costo del producto, la nutrición es uno de los factores más relevantes para el logro de nuestros mejores resultados”. Acota que en el país existen muy buenos proveedores, con una amplia oferta de dietas, lo que les ha permitido elegir y trabajar con más de uno a la vez.

Desde MHC, el gerente de Salud y Nutrición, Jorge Mancilla, destaca que están comprometidos también con apoyar el trabajo de investigación que realizan las empresas de nutrición. “Nuestro centro de investigación Huenquillahue desarrolla actividades conjuntas con los proveedores y centros de investigación locales y globales a fin de validar a escala piloto las últimas innovaciones antes de implementarlas en fases productivas”, concluye el profesional.