Revista Aqua Nº222

marzo de 2019

Pesca artesanal y salmonicultura: Estrechando la relación

Si bien siguen existiendo diferencias entre ambos sectores que comparten el borde costero del sur de Chile, hoy el vínculo es mucho más cercano; todo gracias a actores claves que han apostado por avanzar y construir el futuro en conjunto.

En el sur de Chile, la pesca artesanal es un rubro de enorme importancia económica y social. Se trata de una actividad ancestral, que ha sido desarrollada por miles de años y por decenas de generaciones. Sin ir más lejos, en el sitio arqueológico Monteverde, ubicado en las cercanías de Puerto Montt (región de Los Lagos), se han encontrado hallazgos de algas con más de 14.000 años de antigüedad, lo que sirve para hacerse una idea de lo antiguas que son las actividades de recolección y captura de especies marinas en la zona.

Sí. Los pescadores artesanales constituyen un patrimonio cultural de enorme relevancia en las regiones más australes del país y por cientos de años fueron tal vez los únicos que ocuparon, con fines de subsistencia, y más tarde productivos, el borde costero. Es quizá por eso que a este grupo humano le ha costado aceptar y convivir con las actividades que se han ido instalando en las últimas décadas, siendo la salmonicultura, en la actualidad, la más relevante.

Por muchos años, la relación entre ambos mundos fue distante, por no decir controversial. Los pescadores advertían con recelo los espacios que se les entregaban a estos cultivadores bajo la figura de concesiones acuícolas; veían y ven aún con desconfianza la producción intensiva de peces exóticos en las aguas que comparten. Sin embargo, en los últimos años, las dos partes han mostrado voluntad, primero, para transparentar sus inquietudes respecto al otro, y de dialogar, buscando un desarrollo armónico de las actividades que hoy se realizan en torno al mar.

Los primeros acercamientos

Uno de los temas que hizo que pescadores y salmonicultores se sienten a conversar de manera fluida fue cuando, entre 2015 y 2016, los cultivadores comenzaron a trabajar fuertemente en el proceso de relocalización que necesitan para conseguir una industria más ordenada y zonas de producción más eficientes. Los nuevos sitios, tal como lo exigía la ley, debían estar fuera de los caladeros de pesca, ante lo cual nació la necesidad de conversar con diversas organizaciones de la pesca artesanal, con el fin de llegar a acuerdos que dejen a los dos sectores conformes.

El presidente del Sindicato de Pescadores Artesanales de Caleta Anahuac y presidente de la A.G. Demersal, Juan García, fue uno de los dirigentes que apostó por el diálogo. “Antes de esto, nunca tuvimos una buena relación con los salmonicultores, siempre nos miramos desde la vereda del frente. Fueron como 20 años enfrentándonos; jamás un acercamiento. Sin embargo, ocupando un nuevo cargo de carácter regional, me permití sentarnos a conversar con ellos. No queríamos que nos pase lo mismo que ocurrió años atrás, cuando perdimos muchos caladeros por trabajar en conjunto”, recuerda hoy el dirigente de la región de Los Lagos.

Fue así como comenzaron reuniones entre organizaciones de pescadores y, fundamentalmente, representantes de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), donde se sinceraron los intereses y se consiguieron los primeros acuerdos. “Ellos querían relocalizarse y nosotros queríamos que lo hagan, pero sin afectar los caladeros de la pesca artesanal menor. Por primera vez, no se vulneraron nuestros espacios”, cuenta Juan García.

Este acercamiento dio pie para que se vayan dando también otro tipo de acuerdos. Por ejemplo, los salmonicultores comenzaron a integrar a algunas organizaciones de pescadores en actividades de limpieza de playas. También empezaron a surgir temas de interés común, como la Ley Lafkenche y el combate al lobo de mar. Sin embargo, las organizaciones más emblemáticas rayaron la cancha desde el principio, dejando claro que se podía trabajar algunos puntos en conjunto, pero que no aceptarían pagos que no correspondan y que tampoco dejarían de ser críticos cuando no estén de acuerdo con algún hecho vinculado a la actividad acuícola.

“Dejamos claro que no pediríamos que nos subsidien o que nos pasen dinero. En lo que sí estamos de acuerdo es en que tal vez podemos beneficiarnos de las importantes plataformas comerciales que los salmonicultores han conseguido. Ellos han consolidado el mercado del salmón en todo el mundo y lo han hecho muy bien. Si podemos aprovechar eso para impulsar también nuestro pescado, sería positivo”, expresa el dirigente de Anahuac. Añade que “hemos avanzado de forma transparente. Creo que por primera vez estamos sentados en una misma línea, ellos en lo suyo y nosotros en lo que nos concierne, pero cuando ocurren hechos, como escapes de peces, siempre somos categóricos en señalar y pedirles que hagan las cosas bien”.

Un ejemplo del cambio que habido en la relación se dio con el último escape de peces ocurrido diciembre pasado en la Isla de Chiloé y en las cercanías de Puerto Montt (región de Los Lagos), vinculados a la empresa Ventisqueros. En dicha ocasión, los pescadores de Anahuac sintieron, en un primer momento, que no se estaba entregando información de manera oportuna. Sin embargo, días después, apareció un alto ejecutivo de la compañía en la caleta para dar explicaciones. “Le dije que no tenía que darme explicaciones a mí, pero sin duda se agradeció el gesto. Fue la muestra de un diálogo que antes no existía”, reflexiona Juan García.

El dirigente admite que hoy mantienen conversaciones también con el presidente de SalmonChile, Arturo Clément, y valora enormemente el trabajo que ha realizado los últimos años el director territorial del mismo gremio, Tomás Monge. “Él ha sido el articulador de todo este acercamiento. Es un tipo conocido por nosotros, accesible y entiende nuestros argumentos cuando nos enojamos y cuando queremos ser productivos. Hemos avanzando mucho con él”, sostiene el dirigente.

Otro gremio que ha entablado diálogo con los salmonicultores es la Cooperativa de Pescadores Artesanales de Calbuco, liderada por Marcelo Soto, quien es también presidente de la Confederación Nacional de Federaciones de Pescadores Artesanales Chile (Confepach). Este dirigente, que también ha sido muy crítico con la industria del salmón, hoy valora que “al cambiar los mecanismos de control de los mercados, las empresas estén interesadas en buscar nuevos medios de relacionarse con su entorno. Creemos que este cambio de enfoque pasa mucho por las personas y no tanto por las orientaciones que se generan como empresa”.

El dirigente enfatiza que “la pesca artesanal siempre ha estado abierta a la convivencia con los demás actores que utilizan el medio ambiente marino, pero exigimos que las actividades cumplan con la normativa. Hay aquí un tema cultural de fondo. Nuestra actividad se desarrolla a partir de los primeros habitantes de la zona y aún estamos acá. La industria acuícola tiene apenas tiene 30 años. Por ello, esperamos respeto”.

Desde SalmonChile expresan que el trabajo que se ha venido dando en los últimos años con la pesca artesanal “ha sido profundo y de largo plazo. Hemos tratado de entender cuáles son y han sido las diferencias históricas que ellos han tenido con nuestra actividad, con el fin de ver cuáles son los temas en común en los cuales podíamos trabajar de manera conjunta”, según las palabras de Tomás Monge.

El ejecutivo agrega que “estamos convencidos de que tenemos mucho que aportar a la pesca artesanal, principalmente, a través de la transferencia de conocimientos y experiencias en el cultivo, así como en floraciones de algas nocivas, valor agregado, inocuidad, canales de comercialización, prestación de servicios e información de fenómenos climáticos. Más que un tema de recursos, es un asunto de gestión y de entrega de conocimientos para la diversificación productiva”.

De hecho, SalmonChile lleva ya un buen tiempo desarrollando iniciativas interesantes en materia de recolección y reciclaje de residuos en el mar con agrupaciones de los Lagos y Aysén, visitas guiadas a plantas y centros de cultivos, capacitaciones en temas de bloom de algas e invitando a representantes de la pesca artesanal a seminarios y otras actividades.

Iniciativas empresariales

Pero más allá de las gestiones que ha realizado SalmonChile, hay empresas que han sido pioneras en embarcarse en atractivos proyectos con la pesca artesanal. Un caso es el de la salmonicultora Blumar, la cual, luego de un tour que tomaron sus ejecutivos y administrativos a la Isla Capera, contratado a los pescadores artesanales de la Caleta Anahuac, comenzaron a tener una estrecha relación con esta organización. Fue allí cuando uno de los gerentes de la empresa comprometió y cumplió con el montaje de un muelle en la isla en cuestión, para que los pasajeros y demás usuarios de dicha costa puedan desembarcar en buenas condiciones. Más tarde, la compañía colaboró con carros de moldeo y una mesa de fileteo para la sala de proceso que la organización tiene en el sector de Chinquihue. “Esto ha mejorado mucho la forma de trabajo de nuestra gente y el estándar de calidad de nuestros productos”, reconoce Juan García.

Por su parte, Australis Seafoods firmó en 2017, con el apoyo de Sodexo, un acuerdo con la Cooperativa de Pescadores Artesanales de Calbuco, el que buscaba capacitar a sus socios para que se convirtieran en proveedores autorizados de casinos de alimentos. Luego, la compañía pasó a convertirse en cliente de los pescadores, comprando mensualmente merluza para alimentar a sus colaboradores de la planta Fitz Roy. Esto se mantiene hasta hoy y esperan ir sumando más especies en el futuro.

Un actor clave en este acuerdo fue el jefe de Responsabilidad Social Empresarial de la empresa, Omar Vega, quien manifiesta que “esto ha permitido generar lazos importantes con algunas agrupaciones de la pesca artesanal. No obstante, queda mucho camino por recorrer. Esperamos que este sea el inicio de muchas iniciativas más que potencien el trabajo que realiza la gente de mar”.

Pero el proyecto de Australis no se ha quedado allí. Varios profesionales de la salmonicultora han apoyado a los pescadores para que puedan avanzar en un etiquetado de calidad para sus productos, con un logo que les permita distinguirse y posicionar su marca con una imagen e identidad como cooperativa. Además, “estamos trabajando en dos líneas de comercialización. En primera instancia, queremos que los productos de los pescadores de Calbuco sean reconocidos como un alimento gourmet y que puedan alcanzar otros segmentos de clientes. Es por esto que realizaremos un convenio comercial que les permita venderlos en nuestras tiendas Australis. Por otro lado, estamos trabajando con el sindicato de mujeres, para que ellas también puedan comercializar a través de nuestras salas de ventas sus bolsas artesanales reutilizables”, según lo expresado por Omar Vega.

Marcelo Soto valora esta iniciativa pionera en el rubro. “Es el resultado de voluntades personales, pero creo que ha sido un buen comienzo para establecer, en primer lugar, una instancia para conocernos, y a partir de este acercamiento, comenzar a interactuar en proyectos”. Reitera que esto “tiene el mérito de ser una interacción de confianza que puede ser replicada y amplificada en entre otras empresas y caletas asociadas”. El dirigente deja claro, eso sí, que “estas relaciones no significan que nosotros no critiquemos los errores que puede cometer el sector salmonicultor con sus prácticas productivas”.

Gran parte de estos acercamientos, en materia de fomento productivo colaborativo, fueron estimulados desde Corfo en la administración pasada, cuando se establecieron instrumentos de apoyo a estas iniciativas, como Nodos y PAR y los propios programas estratégicos de las regiones del sur, promovieron activamente estos acercamientos. Para Adolfo Alvial, ex director regional de Corfo Los Lagos y ex presidente del PEM Salmón, estas acciones “solo revelan que, a pesar de un pasado de discrepancia, y sin que ninguno tenga que renunciar a legítimas diferencias en aspectos aun no zanjados, hay enormes espacios de colaboración, que ya comenzaron a mostrar sus frutos desde hace unos 3 años y que no tengo duda, se profundizarán”. Las amenazas ambientales comunes, que muy probablemente se intensificarán en el próximo tiempo, exigen colaboración y capacidad de participar en programas de vigilancia y mitigación conjuntos.

Voluntad de avanzar

Para Tomás Monge, acciones como las de Blumar y Australis “son notables, ya que demuestran una preocupación y una intención de desarrollar un trabajo de largo plazo con las agrupaciones que ha ido escalando en el tiempo. Ambas apuntan a la diversificación productiva, que es un gran anhelo que tiene la pesca artesanal, ya que esta ve que desarrollar su actividad está cada día más complejo, y es por eso que a través de la generación de valor agregado, o a través de la creación de un producto turístico, puede abrir nuevas opciones para sus caletas”.

El ejecutivo adiciona que “estamos claros que, pese a los acercamientos, siguen existiendo diferencias. Sin embargo ambas partes vemos la oportunidad y los beneficios de trabajar en conjunto. La pesca está pasando por épocas complejas y como industria los queremos ayudar para que tenga nuevas opciones para el futuro. Sin duda que las relocalizaciones y fusiones de concesiones también son temas que vamos a tener que trabajar, así como las floraciones algales, pero, en general, vemos buena voluntad de ambas partes para seguir avanzando”.