Revista Aqua Nº214

mayo de 2018

Pesca extractiva: Síntomas de recuperación

Los cambios legislativos vigentes desde 2013 en el sector pesquero nacional parecen estar dando sus frutos, puesto que son varias pesquerías las que están mostrando una notable recuperación. No obstante, en el sector persisten importantes desafíos.

Pesca extractiva (Archivo)

El 2017 será recordado como el año en el cual las disposiciones de la nueva Ley de Pesca –que comenzó a regir en febrero de 2013 y está enfocada fuertemente en la sustentabilidad de los recursos– comenzaron a dar sus primeros resultados. Esto se vio reflejado en un alza en los desembarques, los que totalizaron en 2.180.000 toneladas, cifra un 42% mayor que las 1.540.000 toneladas de 2016, según lo registrado en el último Informe Sectorial de Pesca y Acuicultura elaborado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca).

Los mayores incrementos se vieron en las pesquerías pelágicas, las que alcanzaron 1,5 millones de toneladas, mostrando un alza de un 31% respecto al año anterior. La anchoveta (Engraulis ringens), por ejemplo, registró capturas por 625.700 toneladas, con un crecimiento de un 88% respecto al año anterior. No obstante, aquí hay que destacar que en la zona norte el recurso estuvo bajo veda de reclutamiento durante los primeros meses de 2016, por lo cual, durante ese periodo allí no hubo operaciones. La sardina común (Strangomera bentincki) también tuvo buenos resultados, con desembarques de 344.300 toneladas, mostrando un aumento de un 23% respecto al 2016. El jurel (Trachurus murphyi), en tanto, sigue dando muestras de recuperación, alcanzando 344.700 toneladas, lo que significó un incremento de un 8% respecto al año previo.

En cuanto a las pesquerías demersales, no se apreciaron grandes cambios. La merluza común (Merluccius gayi gayi) registró 21.000 toneladas, con un aumento de un 2,5%; la merluza de cola (Macruronus magellanicus), sumó 7.900 toneladas, cifra inferior en un 16,5%; y la merluza austral (Merluccius australis) figuró con 16.100 toneladas, con una baja de un 52% en comparación con 2016.

Más allá de los números obtenidos el año pasado, tanto desde el sector público como privado, se ha destacado el avance observado en términos de sustentabilidad, sobre todo luego de conocerse el reporte  “Estado de los Recursos 2017”, elaborado por el Departamento de Pesquerías de la División de Administración Pesquera de la Subpesca, donde se analizaron 26 especies.

De dicho documento se desprende que el recurso anchoveta, entre las regiones de Atacama y Coquimbo, alcanzó el estado de conservación, clasificando en la categoría de “Subexplotación”, luego de permanecer en 2016 en estado de “Plena Explotación” y del 2014 al 2015 como “Sobreexplotado”. De igual forma, se informó que nueve pesquerías presentaron una progresiva recuperación –pasando a estado de “Plena Explotación”–, como es el caso del jurel; el langostino amarillo (Cervimunida johni) entre las regiones de Atacama y Coquimbo y Valparaíso y el Biobío; langostino colorado (Pleuroncodes monodon), en las mismas regiones anteriores; la sardina común; y la sardina austral (Sprattus fuegensis).

Por su parte, las pesquerías de congrio dorado (Genypterus blacodes) del norte y el sur del país, merluza austral, reineta (Brama australis) y raya volantín (Zearaja chilensis) se situaron en el estado de “Sobreexplotación”, destacando el cambio de estatus del tradicional congrio dorado del norte y del sur, que desde 2013 clasificaba como “Agotado”.

Existe consenso en que el progreso observado tiene relación con los cambios que trajo la actual Ley de Pesca, como la creación de los Comités Científico-Técnicos (CCT) y los Comités de Manejo (CM), que ya han elaborado planes para, al menos, 18 pesquerías a nivel nacional.

Los desafíos de la industria

El presidente de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca), Osciel Velásquez, ha reconocido y valorado el mejor escenario en cuanto a disponibilidad de recursos, comentando que la industria “ha contribuido decididamente a la recuperación de especies y certificación de pesquerías”. No obstante, comenta que en los últimos tres años (2015-2017) han sido complejos para los industriales, pues han tenido que asumir una alta carga impositiva “mayor a la de todos los países pesqueros, lo que daña la competitividad e impacta fuertemente en los resultados”, según expresa el ejecutivo.

Además, pese a que las exportaciones del sector extractivo aumentaron en 2017 –alrededor de un 8% en términos de retornos en comparación con 2016–, los pesqueros vieron precios más bajos. Se cree que, en términos globales, estos disminuyeron cerca de un 1,7% entre un año y otro, marcados por menores valores en productos como harina y aceite de pescado, carragenina y conservas.

La Compañía Pesquera Camanchaca reportó precisamente esta situación en su informe enviado a la Superintendencia de Valores y Seguros respecto del ejercicio 2017, donde admitió que si bien se contó con mayores capturas de anchoveta, se apreció una caída en los precios en todos los productos de la pesca, como conservas de jurel (-10%), aceite de pescado (-24%), harina de pescado (-13%) y jurel congelado (-15%). En cuanto a la importante disminución del aceite, la compañía comentó que “fue causada por una baja en las calidades del aceite peruano, lo que redujo su orientación a consumo humano y aumentó en acuicultura”. Sin embargo, aclaró que el tema este año se encuentra normalizado, con precios que están rondando los US$ 1.850 por tonelada.

¿Cómo terminará el 2018? “Vemos más confianza en el ambiente y esperamos que los pronósticos de crecimiento de la economía se cumplan y se creen las condiciones necesarias para que todos aportemos a la reactivación y a la creación de empleos de calidad. Para el sector pesquero, esperamos que las cuotas se mantengan relativamente estables, lo que incidiría en un mejor comportamiento en los desembarques y ventas de productos elaborados”, expresa Osciel Velásquez.

El dirigente añade que su gremio seguirá trabajando para promover la sustentabilidad y fomentar el consumo de productos del mar, con el fin de aportar a la alimentación saludable de los chilenos. “Durante 2017 recorrimos dos veces todo el litoral, realizando seminarios, talleres y cocinas demostrativas, actividades que profundizaremos este año”, informa. Para Sonapesca también es relevante que se dé impulso en 2018 al fortalecimiento del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), con el fin de hacer más efectiva la persecución de la pesca ilegal, la que es considerada, por varios gremios pesqueros, como la principal amenaza para el sector.

Las demandas de la pesca artesanal

Los pescadores artesanales también han estado atentos a la situación de la actividad. En 2017 hubo un fuerte trabajo en materia de Comités de Manejo y seguimiento de las condiciones de las principales pesquerías. De igual forma, los gremios han estado evaluando la Ley General de Pesca y Acuicultura, destacando aquellos puntos en los cuales, a su juicio, se requieren cambios.

La presidenta de la Federación El Pacífico de Estaquilla y vicepresidenta de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Conapach), Zoila Bustamante, destaca también todo el trabajo –que se vio plasmado en 2017– que se ha efectuado en términos de obras públicas y que tiene un fuerte impacto en el desarrollo de la pesca artesanal. Aquí, destacan grandes inversiones en infraestructura portuaria, como es el nuevo muelle de Estaquilla y los planes para el nuevo puerto de Quellón, ambos en la región de Los Lagos. A ello, se suman avances en el suministro de agua potable rural. “También se han pavimentado carreteras cercanas a caletas productivas, lo que ayuda a una mejor comercialización de los productos pesqueros”, expresa la dirigente, quien destaca la voluntad que han tenido las autoridades del Ministerio de Obras Públicas por responder a las necesidades de su sector. Se espera que la nueva administración continúe por esta misma senda.

En cuanto al futuro, los pescadores están expectantes sobre lo que sucederá en los próximos meses con el arribo de nuevas autoridades, encabezadas por el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Eduardo Riquelme. Este ya recibió, en el mes de marzo, a los principales gremios. Uno de ellos, fue la Conapach. Su presidente, Óscar Espinoza, expresó, tras la reunión, que para ellos es imprescindible que el nuevo Gobierno “trabaje cuando antes” en las modificaciones a la Ley de Pesca, poniendo especial atención a las demandas de la pesca artesanal.

Para el dirigente, es fundamental que se avance en la puesta en marcha de iniciativas ya aprobadas por el Congreso, como la Ley de Caletas y la Ley que crea el Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal (Indespa). De igual forma, le interesa agilizar la formulación de la Ley Bentónica, con un trabajo participativo de todos los pescadores;  e impulsar los cambios a la Resolución 3115 respecto de las caducidades en el Registro Pesquero Artesanal y la generación de vacantes en pesquerías sanas, lo que permitiría dar mayor dinamismo a la actividad.

La Confederación Nacional de Federaciones de Pescadores Artesanales de Chile (Confepach) también se reunió con el subsecretario Riquelme, solicitando, como principales puntos, defender la sustentabilidad de los recursos, abogar por el término de la pesca de arrastre y consensuar con los pescadores las modificaciones a la Ley de Pesca. El gremio –presidido por Marcelo Soto– también pidió mayor preocupación por los efectos que puede tener el cambio climático y de la acidificación de los océanos en la pesca artesanal, así como un mayor control de todas las actividades que se desarrollan en el mar y en el borde costero, con el fin de proteger el ambiente acuático.

El subsecretario de Pesca y Acuicultura, en una reciente aparición en la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado, confirmó que se ha estado reuniendo con todas las personas y organizaciones del mundo pesquero para conocer sus impresiones y, si bien declinó entregar un plazo concreto, admitió que la reforma a la Ley de Pesca “sucederá antes de lo esperado”.

Disminuye la extracción de algas

En Chile, la mayor parte de la producción de algas, alrededor del 95%, corresponde a extracción. Esta actividad, registró en 2017 desembarques por 205.000 toneladas en 2017, cifra un 6,5% menor respecto a la obtenida en 2016. Casi el 30% se extrajo en la región de Atacama; mientras que un 28% se recolectó en la región de Los Lagos. Los principales recursos fueron el huiro negro (Lessonia berteorana/Lessonia spicata), el pelillo (Gracilaria chilensis) y el huiro palo (Lessonia trabeculata), con el 50%, el 21% y el 8%, respectivamente.

Este año también se cuenta con información respecto del desempeño de las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERBs) ligadas a la pesca artesanal. De estas áreas se extrajeron en 2017 más de 25.000 toneladas de recursos, cifra un 31% mayor que lo obtenido en 2016. Las especies con mayor extracción fueron el huiro palo (43%), el huiro negro (25%) y el loco  (Concholepas concholepas), con un 13%.