Revista Aqua Nº214

mayo de 2018

Resultados financieros: Impulso de rentabilidad

En 2017, la mayor parte de las compañías que publican sus informes financieros lograron menores costos productivos lo que, sumado a positivos precios promedio internacionales, permitió duplicar las ganancias antes de impuestos.

Dólares para contextualizar los resultados financieros

Los múltiples ajustes realizados por gran parte de la industria durante 2016, en muchos casos dolorosos y en respuesta a los adversos resultados de 2015, se comenzaron a expresar positivamente en 2017. Lo anterior se confirma al analizar el EBIT Operacional Unitario de la principal especie producida en el país: el salmón Atlántico. Hace dos años fue de un desastroso -US$0,7/kg WFE. A la temporada siguiente se elevó hasta un tímido -US$0,3/kg WFE, mientras que en el pasado ciclo se alcanzó un favorable US$1,7/kg WFE.

En esta dulce revisión, no se puede dejar de lado el aporte que ciertamente realizaron los precios promedio alcanzados por los salmónidos nacionales en los mercados internacionales. Si en 2015 la cifra para las tres especies llegaba a los US$5,9/kg FOB, en 2016 se elevaba hasta los US$7,4/kg FOB. Durante el año pasado, el precio promedio se situaba en los US$8,9/kg FOB, uno de los más altos logrados por la actividad.

¿Cómo se tradujeron todas estas variables en los flujos de cajas de las salmonicultoras nacionales que publican sus balances financieros? Según datos aportados por las siete compañías abiertas a la Bolsa de Valores de Santiago (AquaChile, Australis, Blumar, Camanchaca, Invermar, Los Fiordos y Multiexport Foods), más Yadrán, durante 2017, estas lograron ventas por US$2.537 millones (+8% que lo logrado en 2016) y un EBIT (ganancias antes de impuestos) que se alzó en los US$561 millones (+53% que en 2016). Por cierto, estos resultados económicos sirvieron para que las salmonicultoras continuaran disminuyendo las deudas que mantienen con entidades financieras nacionales e internacionales.

Retomando volúmenes

En 2016, la principal industria acuícola de Chile cosechó un total de 723.812 toneladas de salmónidos, donde el salmón Atlántico significó un 73%, el salmón coho un 15% y la trucha arcoíris un 11%. En el caso de la primera especie, se calcula que su volumen final se vio afectado en un 15% producto de las mortalidades que dejó el bloom de algas que se vivió a principios de ese año.

Dada la situación anterior, las compañías se esforzaron subsecuentemente en recuperar sus niveles productivos. Es el caso de Multiexport Foods, donde su presidente, José Ramón Gutiérrez, aseveró que “reforzamos nuestro compromiso de lograr significativas mejoras en la producción, con foco en la reducción de costos, para así revertir dichas dificultades y recuperar los altos niveles de competitividad que Multiexport Foods ha tenido a nivel internacional. En dicho sentido, fuimos capaces de aumentar nuestra producción en 24% respecto a 2016, logrando una cosecha total de 75.700 toneladas WFE de salmón Atlántico y salmón coho”.

En concreto, en 2017 las cosechas nacionales de salmónidos se elevaron hasta las 791.103 toneladas, donde el salmón Atlántico representó un 73% y el salmón coho un 16%. Un punto aparte es el caso de la trucha arcoíris, que significó un 9% del volumen total nacional y fue la única especie cultivada en las aguas chilenas que disminuyó (-12%).

Una buena parte de los mayores volúmenes logrados se deben a “menores tasas de mortalidades y mejor eficiencia”, dice Ricardo Misraji, el gerente general de Australis Seafood, compañía que aseveró que los anteriores aspectos le permitieron lograr “menores costos de venta en todas las especies” durante la pasada temporada.

El impacto de los costos

“Sin duda que el aspecto más relevante de 2017 fue la mejora en todos los indicadores productivos de la industria salmonicultora y desde el punto de vista de menores pérdidas, factor de conversión y mayores crecimientos, productividad por smolt y pesos de cosecha, entre otros. Todo lo anterior se tradujo en menores costos y mayores márgenes para las empresas”, confirma Gerardo Balbontín, el gerente general de Blumar, compañía que, por ejemplo, en 2016 tuvo un EBIT para el salmón Atlántico de US$0,46/kg WFE, mientras que el año pasado se elevó hasta los US$1,27/kg WFE.

En este sentido, una de las compañías que logró mayores rentabilidades durante el periodo es Australis Seafoods, que en su análisis razonado expresó que, “en términos acumulados, se observa una disminución de 10,1% en el costo de venta del salar, de 10,5% en el caso de la trucha y de 3,2% en el caso del coho. El salar y trucha se vieron beneficiados por los menores costos ex jaula que registraron los centros cosechados durante el año. Esto último gracias a mejores resultados productivos en general: mayores pesos de cosecha sumado a baja mortalidad”. En efecto, el EBIT Operacional de su salmón Atlántico pasó de un US$0,6/kg WFE de 2016, a un US$2,11/kg WFE durante el año pasado. En la trucha el salto fue mayor, ya que hace dos años obtuvo un US$0,05/kg WFE, mientras que en 2017 registró un sorprendente US$2,2/kg WFE.

En 2017, Yadrán obtuvo los mejores resultados de su historia. Su gerente general, Benjamín Holmes, resume el momento al aseverar que “buscamos ser la empresa más competitiva en costos que nos permita maximizar la rentabilidad para hacer frente al las variaciones de precios. Durante 2017 el costo del pez en el agua alcanzó su menor nivel de los últimos cinco años y el costo ex-planta tuvo una disminución de un 9,8% respecto del 2016 y un 15% respecto de 2015. El excelente desempeño productivo de los centros de cultivo, que cosecharon a pesos de 5,1 kg y pérdidas de 6,6% en promedio, se sumó al hecho de que el 77% de la cosecha se realizó en la región de Los Lagos y a que se negoció un precio fijo del alimento con nuestros proveedores, lo que permitió tener los costos más bajos del lustro”.

Suben las acciones

Desde fines de 2016 que se sabía que la industria del salmón de Chile tendría un positivo 2017 producto de la mayor demanda internacional por el pescado acuícola, así como las mejoras implementadas por las empresas.

Y la situación se expresó claramente en el valor de las acciones de las compañías abiertas en la Bolsa de Valores, ya que todas presentaron una evolución positiva durante la pasada temporada.

En el caso de AquaChile, cuya acción comenzó el 2017 a un valor de $288 y terminó en el último día de diciembre en $325. Australis no se quedó atrás ya que vio su acción pasar de $26,8 a $51,01 en el año, mientras que Blumar e Invermar avanzaron desde $157 a $167 y $66,49 a $106, respectivamente.

Uno de los saltos más importantes es el que dio Multiexport Foods, cuyas acciones comenzaron el 2017 valorizándose en $190 y terminaron el ciclo en $237,38.

A pesar del interés expresado por el mercado bursátil en las acciones “salmonicultoras” durante 2017, el valor de estas acciones sigue siendo significativamente menor al logrado en el momento de su apertura.

En este escenario, no se puede dejar de mencionar que el pasado viernes 2 de febrero de 2018, y aprovechando el buen momento de la actividad, Salmones Camanchaca (nemotécnico Salmocam) concretó su esperada apertura en Bolsa donde, mediante la colocación de 19,8 millones de acciones a un precio de $3.268 cada una, recaudó $64.706.400.000, equivalentes a US$108,3 millones.

La operación, que se realizó mediante una subasta de libro de órdenes a través de una oferta paralela en la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) y la emisión de certificados de depósito NDR (Norwegian Depositary Receipts) en la plaza bursátil de Oslo, alcanzó una demanda total de $500.627.268.877, correspondientes a un total de 459 órdenes de compra ingresadas al libro”.

Los positivos números y proyecciones de la actividad han permitido a las compañías avanzar en el pago de sus deudas. Como ejemplo está el caso de Multiexport, que en 2017 pudo amortizar “la deuda con bancos en US$38,8 millones durante 2017, mejorar las condiciones de pago a nuestros proveedores y concluir el año con un alto nivel de liquidez, acumulando una caja de US$97,5 millones, una deuda financiera neta de US$3,6 millones y un leverage neto de 0,46 veces el patrimonio”, expresó su presidente, José Ramón Gutiérrez.

Menores precios pesqueros

Hace unos pocos años, la escasez de peces en el mar hacía que la industria pesquera tuviera que gastar más para capturarlos pero, por otro lado, la menor abundancia hacía que los precios de estos productos se elevaran y, con ello, la rentabilidad de las compañías abiertas en la Bolsa de Valores. Pero en 2017, la situación empeoró.

Lo anterior se puede confirmar al conocer los resultados financieros de Blumar, compañía que detalló que el E del segmento Pesca cerró el año 2017 en US$22 millones, resultado inferior en US$3 millones al año 2016. “Este resultado se explica por una baja en los precios de los tres principales productos de la compañía, harina y aceite de pescado y jurel congelado, los cuales bajaron en -10%, -28% y -1%, respectivamente, respecto del ejercicio anterior”, puntualizó Blumar, que agregó que al cierre de 2017, “la pesca propia disminuyó en un -16% con respecto del año anterior”, situación que la obligó a comprar una mayor proporción a terceros.

Para Camanchaca la situación no fue distinta. La empresa detalló que “las caídas de precios del jurel congelado, conservas y harina y aceite de pescado, sumado a un déficit de capturas en el norte de Chile, afectaron los resultados de la división Pesca”, puntualizando que “la pérdida de Pesca fue de US$12,6 millones, menor a aquella registrada en 2016 que fue de US$16,3 millones”.

Corpesca, la principal pesquera del país, sigue presentando resultados económicos negativos y donde, el principal factor que explica la pérdida en la actividad pesquera en el período 2015 – 2017, “es la fuerte caída de 38,7% en el volumen de pesca procesada respecto del año base 2014 (el anterior al fenómeno de El Niño que se manifestó especialmente el período 2015 – 2016), caída que en el caso de la pesca propia alcanzó en el trienio un promedio de 44% (base anual) respecto de 2014”.

La compañía detalla que otro factor de importancia es el alza de los impuestos específicos y patentes aplicados a la actividad pesquera, los que son independientes de la pesca efectiva. “En efecto, en 2017 este gravamen ascendió a US$7,3 millones, totalizando en el trienio 2015 – 2017 la suma de US$16,7 millones”.

Con todo, las pesqueras que también están presentes en la salmonicultura pudieron compensar las pérdidas ocasionadas por las actividades extractivas. Durante 2017, valió la pena haber aplicado la estrategia de diversificar los riesgos que siempre están presentes en la industria acuícola-pesquera.