Revista Aqua Nº211

octubre de 2018

Salmonicultura: Generando “valor compartido”

Cada vez son más las empresas productoras y proveedoras del sector que están interesadas en buscar nuevas formas de relacionamiento con su entorno y que intentan generar, día a día, “valor compartido”, donde todos se vean beneficiados.

Salmonicultura en el sur de Chile

El pasado 5 de diciembre, SalmonChile A.G. anunció al nuevo presidente que sucederá, a partir de enero de 2018, a Felipe Sandoval. Se trata de Arturo Clement, ejecutivo con más de 25 años de experiencia en la industria local. El nuevo dirigente, en sus primeras declaraciones, afirmó que una de sus prioridades será “seguir trabajando fuerte con las comunidades y los proveedores en generar ´valor compartido´ entre todos quienes tienen algo que ver con la industria”. Su propósito es “generar una visión de la industria más positiva y donde el valor sea compartido por todos”.

Arturo Clement utilizó un concepto que se ha extendido bastante los últimos años en el mundo empresarial y que refleja el deseo de las diferentes industrias por entablar mejores relaciones con su entorno. Se trata del “valor compartido”, que tiene que ver con “crear valor, es decir, que las compañías obtengan ventajas competitivas para implementar su estrategia de corto y largo plazo y, como consecuencia de ello, se genere valor para los stakeholders”, dice el socio consultor de Conecta SpA, Carlos Odebret.

El “valor compartido” es, para algunos, una evolución de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Esta última “se ha entendido como una herramienta para mejorar la imagen de las empresas, distribuyendo los beneficios que perciben como una suerte de mecanismo de corrección de la concentración de la riqueza”, de acuerdo con el consultor. Sin embargo, el problema estaría en la dificultad de vincular estas acciones con la producción y operación, pues actúa como una respuesta a una necesidad derivada, ya sea del medio ambiente o la comunidad, pero no surge como un requerimiento para darle mayor competitividad al sector.

Es así como aparece la idea de generar “valor compartido” a través de acciones donde todos se vean beneficiados y que involucren una real relación entre la empresa y los grupos de interés. Según el representante de Conecta, este concepto ha estado presente en la industria chilena del salmón por mucho tiempo y “ha sido la base de su desarrollo, pues la sustentabilidad económica del sector depende de cuánto valor compartido genere”. Algunos ejemplos a nivel de industria tienen que ver con el Acuerdo de Producción Limpia firmado hace unos años y que permitió reducir el consumo de agua y minimizar el tratamiento en las plantas de proceso. También está la constante contratación de proveedores locales que ha creado un gran cluster natural.

“El problema es que el sector no ha sido consistente en el relacionamiento y la generación de valor compartido con los grupos que intervienen en una agenda de más largo plazo, en materias, por ejemplo, de educación y capacitación, desarrollo de microempresarios locales o desarrollo de innovación y conocimientos en universidades regionales”, dice Carlos Odebret. No obstante, en el último tiempo han aparecido varios ejemplos del interés que tienen las empresas por avanzar en el tema, generando acciones que esperan marcar una diferencia.

Nuevos proveedores

Una iniciativa que tiene que ver con la generación de “valor compartido” es la que viene trabajando Australis Seafoods desde marzo de 2017, cuando firmó un convenio con la Agrupación de Pescadores y Buzos de Calbuco mediante el cual los miembros de la asociación pasaron a convertirse en proveedores de productos del mar para alimentar al personal de la planta Fitz Roy que la firma posee en la comuna. El proyecto ha sido altamente reconocido –recibió el premio al “Compromiso Comunitario” en la XII Cena de la Industria del Salmón–, pues logró vincular a los salmonicultores con la pesca artesanal en una alianza beneficiosa para ambos actores. Por una parte, los pescadores han conseguido un cliente estable y han mejorado sus estándares de calidad. Por otro lado, Australis hoy cuenta con un producto sano y fresco en el menú de sus trabajadores.

La gerente de Recursos Humanos y Asuntos Corporativos de Australis Seafoods, Josefina Moreno, ha comentado que “relacionarnos con las personas donde estamos insertos es una prioridad para nosotros”. Por su parte, el jefe de RSE de la empresa, Omar Vega, enfatiza que “nuestro objetivo es sacar el marketing social. No queremos solo la foto, sino que una vinculación real y de largo plazo a través de actividades que dejen algo en la comunidad, de modo que si algún día no estamos, esas habilidades queden”.

Un proyecto similar tiene Marine Harvest Chile, la cual firmó en 2017 un acuerdo con la Municipalidad de Quinchao (Isla de Chiloé), mediante el cual la salmonicultora busca comprar productos orgánicos, frutas y hortalizas producidas por familias locales para abastecer los casinos de los centros de cultivo que posee en la comuna. Con ello, se pretende impulsar a más de 700 familias insertas en los programas de apoyo a la agricultura familiar que coordina el municipio.

El alcalde, Washington Ulloa, ha comentado que “nos parece un acuerdo muy conveniente para todos. Por una parte, las familias de Quinchao adscritas a los programas de apoyo tendrán un nuevo mercado, con nuevos ingresos, y al mismo tiempo, los trabajadores de Marine Harvest contarán con productos orgánicos de buena calidad”. En tanto, el gerente general de Marine Harvest, Fernando Villarroel, ha expresado que para la compañía, trabajar con sus comunidades vecinas y buscar el desarrollo local de la mano de alianzas estratégicas es parte de sus metas. “Queremos ser un vecino que se vincula, que entiende las necesidades del territorio y que apoya a las organizaciones sociales, desarrollando sinergias donde todos nos veamos beneficiados”, destacó.

Fortaleciendo la educación

Ventisqueros, en tanto, ha puesto su foco en la educación. Junto a la Fundación La Semilla, la compañía mantiene convenios de trabajo con siete escuelas de Hornopirén y dos de Puerto Montt, con el objetivo de acompañar a estas instituciones en la obtención de la certificación ambiental (SNCAE) que el Ministerio del Medio Ambiente les está exigiendo.

“Partimos el año pasado, enseñándoles todo lo que tiene que ver con la documentación y apoyándolos con talleres y fomentando acciones en torno al cuidado del medio ambiente”, explica la directora de Comunicaciones y Compromiso Social de Ventisqueros, Catalina Urzúa. Agrega que “a través de los colegios hemos podido llegar a un universo mucho más amplio, relacionándonos con otros actores de las zonas donde operamos y generando un vínculo súper positivo”. Añade que la compañía acostumbra también recibir grupos de alumnos y profesores que quieren conocer sus instalaciones y que suelen tener muchas preguntas. “Hoy, Ventisqueros es una empresa con las puertas abiertas a la comunidad; nos dimos cuenta que, en la práctica, eso es lo único que derriba los mitos en torno a nuestra actividad”.

Catalina Urzúa explica que con estas actividades la compañía ha logrado tener un acercamiento con las personas que en el futuro van a trabajar en la industria. “En ese sentido, hay un valor compartido, porque nosotros les aportamos a ellos en la actualidad y el día de mañana ellos nos van a aportar a nosotros. Es por eso que nos motiva trabajar en el ámbito de la educación”. Agrega que “esta es también una forma de mejorar el posicionamiento de nuestra industria”, pues calcula que, con todas las actividades que la salmonicultora ha efectuado el último año y medio, se ha logrado llegar a cerca de 5.000 personas que, de una u otra forma, han recibido un mensaje positivo del sector.

Iniciativas en torno al alimento

Las productoras de alimento también han implementado acciones en torno al “valor compartido”. Un ejemplo es Cargill Aqua Nutrition, que desde 2016 mantiene una alianza comercial con NG Seeds que tiene por objetivo extender el uso del lupino amarillo “Aluprot” en la salmonicultura mundial. Este convenio ha beneficiado a pequeños productores de cuatro regiones de Chile, convirtiéndose en un aporte real a la agricultura campesina. Por su parte, la planta de alimento se ha beneficiado “de contar con una excelente materia prima y obtener proteínas de origen vegetal con las características que necesitamos”, dice la jefa de Marketing, Comunicaciones y Asuntos Corporativos de CQN Chile, Paula Carvajal, quien recalca que “nuestro objetivo de ayudar a nuestros clientes y a las comunidades a prosperar, se ha cumplido con creces”.

Según los pronósticos, gracias al convenio suscrito, los productores podrían llegar a vender a Cargill unas 10.000 toneladas de lupino hacia el 2020, lo que implicaría negocios por sobre los US$8 millones, según ha explicado el representante de NG-Seeds, Agustín Mariano.

Esta iniciativa fue reconocida en 2017 tanto en la XII Cena del Salmón (con una mención honrosa) como por la Confederación Nacional de la Agricultura Familiar Campesina “Voz del Campo” en el marco del Tercer Workshop organizado por el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola (CGNA) en Temuco. También obtuvo un reconocimiento de parte del Banco Interamericano de Desarrollo.

Skretting ha estado trabajando en un proyecto similar. En febrero de 2017 firmó un convenio con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), para que ellos se establecieran como interlocutores entre la compañía y productores locales. El objetivo es generar un marco de colaboración conjunta con el fin de fomentar el desarrollo y uso de nuevas materias primas e insumos agrícolas en la producción de alimento para peces, favoreciendo el desarrollo de proveedores chilenos.

Según cuenta el validation unit manager del Aquaculture Research Centre de Skretting en Pargua, Juan Gutiérrez, este convenio puede abrir nuevas oportunidades para productores locales y para el negocio de la compañía. “El INIA busca generar, a través de la investigación, nuevas y mejores opciones de materias primas para la industria alimenticia, identificando y describiendo los desafíos y demandas de la industria del salmón respecto del uso de insumos de origen vegetal que le permitan seguir en la línea de la sustentabilidad”, expresa.

El trabajo con el INIA recién está comenzando y se están estableciendo ciertas líneas de acción. El ejecutivo expone que “a través de este convenio hay una manifestación de intenciones de parte de Skretting de poder avanzar en nuevas opciones de materias primas que se puedan evaluar a través del INIA y, a su vez, abrir nuevas oportunidades a los productores locales a través de sus cultivos”.