Revista Aqua Nº2010

diciembre de 2017

Contra SRS: Las vacunas buscan nuevos horizontes

El mundo de la investigación, así como los laboratorios farmacéuticos, siguen explorando nuevas opciones para combatir P. salmonis. Vacunas vivas, vaccinología reversa y vacunas de ADN aparecen en las posibilidades.

Cultivo acuícola (Foto de contexto)

La Septicemia Rickettsial del Salmón (SRS) o Piscirickettsiosis, al cumplirse 20 años desde su detección, sigue siendo una enfermedad altamente prevalente en la industria salmonicultora nacional, causando pérdidas anuales por más de US$750 millones al sector. Si bien los últimos años el panorama ha mejorado, tanto el mundo público como privado están interesados, más que nunca, en lograr avances en su control, con el fin de mejorar la situación sanitaria y, sobre todo, reducir en forma drástica el uso de antibióticos.

Dentro de este esquema, las vacunas siempre han sido una de las principales herramientas para prevenir el SRS. Actualmente, existen al menos siete laboratorios farmacéuticos que ofrecen alternativas tanto inyectables, como orales y por inmersión, existiendo más de 20 productos en el mercado, entre mono y polivalentes. Sin embargo, ha sido difícil obtener una protección prolongada y duradera para peces que, como el salmón Atlántico, están alrededor de 18 meses en el mar bajo condiciones de cultivo intensivo.

Hay laboratorios que en el último tiempo han hecho arriesgadas apuestas. Es el caso de Pharmaq, que en mayo de 2016 lanzó su vacuna ALPHA JECT LiVac®SRS, la primera vacuna viva atenuada para combatir el patógeno. Aquí, el aislado de Pisciricketssia salmonis fue tratado en laboratorio con el fin de que pierda su virulencia. El producto ha contado con una alta demanda de los salmonicultores. De igual forma, en septiembre de 2017 la empresa FAV –del grupo Abbott– lanzó la nueva línea de vacunas “Protecvac”, que incluye tres presentaciones (bivalente, cuádruple y quíntuple) para distintos agentes que afectan a los salmónidos, entre ellos P. salmonis. Estas fueron formuladas incorporando el espectro de patógenos de mayor importancia en Chile. Para SRS, se incluyeron las dos cepas nacionales (LF-89 y EM-90) vinculadas a la mayoría de los brotes.

Estos dos lanzamientos han sido muy valorados por los salmonicultores, quienes ven aquí una nueva oportunidad de establecer un mejor control y reducir el uso de antimicrobianos. Pero el tema sigue siendo un desafío. De hecho, existen en el país varios grupos de investigación, tanto en la academia como en la empresa privada, que siguen buscando nuevos horizontes, confiados en que los avances tecnológicos permitirán contar con mejores herramientas para combatir la enfermedad.

Probar distintos aislados

Uno de los grupos que se ha interesado en este asunto es el dirigido por el Dr. Rubén Avendaño, director del Laboratorio de Patología de Organismos Acuáticos y Biotecnología en Acuicultura de la Universidad Andrés Bello. Este investigador aclara que todas las vacunas usadas hoy en la industria han sido aprobadas por el SAG y cuentan con respaldo científico. Sin embargo, “la mayoría han sido desarrolladas en condiciones de laboratorio que no consideran las variables que sí se encuentran en el ambiente donde se cultivan los peces”, según sus palabras. De ese modo, dice, los resultados pueden variar si no se sigue al pie de la letra las recomendaciones o si aparecen externalidades.

Agrega que también hay que considerar que en el ambiente natural existen distintos tipos de P. salmonis y con diferentes capacidades para producir infecciones, lo cual debería ser tomado en cuenta por quienes desarrollan vacunas. De ese modo, para el Dr. Avendaño la clave está en realizar ensayos de desafío cada vez mayores y con distintos aislados de la bacteria, para así contar con sustento científico-técnico de campo. Incluso, “sería favorable considerar el testeo de estos productos en el mar, pero entiendo que hay aspectos regulatorios que subsanar”, menciona.

Vaccinología reversa y vacunas de ADN

En la Universidad de Santiago de Chile también hay un equipo trabajando en vacunas contra SRS. Aquí se encuentra el Dr. Kevin Maisey, investigador del Centro de Biotecnología Acuícola (CBA) de dicha casa de estudios. “Soy bastante crítico. La mayoría de las vacunas disponibles son bacterinas, es decir, bacterias cultivadas en medio líquido o en cultivos celulares. Están diseñadas considerando que el sistema inmune de los peces es idéntico al de vertebrados superiores, como el ratón o el humano. Sin embargo, no lo es”, dice el especialista en biotecnología.

Para este investigador, la búsqueda de una “vacuna efectiva” debe considerar dos componentes claves: el sistema inmune del pez y el patógeno. En ese sentido, destaca la importancia del hallazgo de distintos aislados de la bacteria, como son las cepas LF-89 y EM-90 y dice que falta trabajar en manipulación genética. “Si se logran obtener mutantes de distintas proteínas identificadas como factores de virulencia de manera in silico y esto se demuestra experimentalmente se abre la puerta para responder a varias interrogantes relacionadas con estos mecanismos de patogénesis”, enfatiza.

Agrega que hoy existen varias tecnologías para crear nuevas formulaciones, por ejemplo, produciendo proteínas recombinantes a través de distintas metodologías, agregando nuevos adyuvantes e incluyendo patógenos atenuados o inactivados. En el caso del CBA “estamos trabajando en la aplicación de tecnologías que ya se usan en inmunología humana, como es la vaccinología reversa, sistema que se basa en el conocimiento generado a partir de la secuenciación completa de 25 cepas de P. salmonis”. Basados en esta técnica, dice, “generaremos un diseño racional de nuevas vacunas”.

Este equipo también está avanzando en una línea poco clásica, como son las vacunas de ADN contra antígenos de P. salmonis, pero aplicando una mirada amplia. “Estamos diseñando sistemas distintos a los actuales (medición de supervivencia en desafíos o medición de IgM sérica) que esperamos nos permitan evaluar la efectividad y protección de nuestras formulaciones, basados en ensayos inmunológicos claves en períodos cortos de tiempo”, explica.

Vacunas vivas

El gerente general de ADL Diagnostic Chile –laboratorio que tuvo un rol clave en el hallazgo de dos cepas distintas de P.salmonis–, Patricio Bustos, coincide con Kevin Maisey en el sentido de que “las vacunas contra SRS comenzaron con lo que estaba más a mano, que es la producción de antígeno e inactivación (bacterinas). Esta fórmula ha resultado para la mayoría de los patógenos bacterianos en los cuales la estimulación de la inmunidad adaptativa es suficiente para prevenir brotes, como Yersiniosis, Furunculosis y Vibriosis, pero no ha resultado para SRS y tampoco contra BKD (que también es intracelular)”.

El ejecutivo comenta que, históricamente, las vacunas efectivas contra patógenos intracelulares han sido las desarrolladas a base de antígenos vivos atenuados. De esa forma, celebra que Pharmaq haya dado un paso importante en una vacuna de este tipo, para la cual “todavía es prematuro evaluar la eficacia en campo que ha tenido, pero al menos a la fecha ha mostrado una mayor eficacia en comparación con sus contrapartes”. Agrega que “nosotros, como ADL, desde hace algún tiempo que también venimos trabajando en una vacuna viva atenuada, primero con fondos propios y luego con apoyo de Corfo, obteniendo, probando y verificando in vitro e in vivo la calidad de los candidatos atenuados que hemos desarrollado, los cuales hasta ahora muestran buenos resultados. Esperamos tener pronto novedades”.

La visión de los laboratorios

Anasac es una empresa chilena que ofrece para el sector acuícola la línea de vacunas Providean Aquatec de Tecnovax, varias de ellas con antígeno SRS. El agente comercial Mercado Acuicultura de la compañía, Felipe Almendras, reconoce que “la protección de las vacunas contra SRS no es la que se observa con otros antígenos bacterianos extracelulares o virales”. Sin embargo, advierte que hay nuevas luces en el camino. “Publicaciones científicas sugieren la existencia de vesículas de membrana conteniendo factores citotóxicos y otros inmunodepresores que libera P. salmonis durante su infección y patogénesis y que generan gran daño al pez o incapacidad de generar una adecuada respuesta inmune. Creemos que el uso de estas toxinas o proteínas podrían ser buenas candidatas para generar antígenos que generen una respuesta inmune más específica. Estamos avanzando en una nueva generación de vacunas que vaya en esa dirección”, informa.

El ejecutivo destaca que Anasac está generando colaboraciones con empresas internacionales y centros de investigación para desarrollar esfuerzos en conjunto. “Ya se están desarrollando pruebas de concepto y creemos que la solución al SRS no vendrá de una bala de plata que solucione todo, sino de esfuerzos combinados entre inmunología, nutrición, genética y manejo de los peces que permitan desarrollar estrategias conjuntas”, afirma.

Desde Vetequimica –compañía destacada por ofrecer una vacuna por inmersión contra SRS (Rickemune® Vax Inmersion)–, su gerente de Investigación y Desarrollo, Samuel Valdebenito, admite que “hay una coincidencia bien grande de que los programas de vacunación son exitosos al comienzo, pero la memoria de largo plazo de las vacunas es la que falla. Ahora, hay que tomar consciencia de que es difícil pedir algo así a vacunas sometidas a un sistema de producción intensivo que, en el caso del salmón Atlántico, dura entre 15 y 18 meses”.

A su juicio, “hay que ver esto con otros ojos y pensar en refuerzos o boosters en las vacunaciones y mejorar la capacidad inmunogénica de las vacunas”. En ese sentido, comenta, tal como otros han planteado, que sería buena idea probar con algunos determinantes antigénicos más específicos –proteínas por ejemplo– que tengan mayor concentración en el producto, de modo que haya una expresión inmunológica más alta. “Estamos interesados en mejorar esa capacidad inmunogénica y tenemos un interesante proyecto destinado a abordar formas de bloquear los mecanismos de la Pisciricketssia o anular los mecanismos de bloqueo del sistema inmune”, cuenta.

El ejecutivo afirma que Veterquímica está explorando también el camino de la vaccinología reversa, utilizando información básica del genoma del salmón. “Hay una serie de herramientas que ha desarrollado la química computacional que permiten estudiar en forma empírica, pero con buena aproximación, cómo se produce la interacción entre patógeno y huésped. Ahí se pueden ver las interacciones a nivel químico y a través de eso puedes hacer un diseño de antígeno que bloquee al patógeno. Elegimos esta técnica porque pensamos que puede ser uno de los caminos”, sostiene.

Buenas prácticas de cultivo

Tanto el mundo académico como los laboratorios tienen claro que las vacunas son una herramienta más para controlar SRS, pero que el combate de la enfermedad requiere que confluyan varios otros factores. Aquí, las buenas prácticas de cultivo parecen ser claves. “La experiencia demuestra que los ciclos que reciben menos manejos tienen menores efectos por SRS que aquellos que son más manipulados, ya sea por desdoble, tratamientos de cáligus u otras razones. De igual forma, el uso de dietas más vacunas es un área que estamos discutiendo con plantas de alimento y creemos puede llegar a ser muy útil, ya sea mediante el uso de vacunas orales o entregando condiciones para que el pez pueda defenderse adecuadamente”, dice Felipe Almendras.

El ejecutivo tiene una mirada optimista. “A medida que se siga invirtiendo en investigación y desarrollo se irá disponiendo de mayores elementos técnicos para avanzar. Colaboraciones con casas genéticas también nos ayudarán a desarrollar estrategias que permitan que en conjunto se obtengan resultados promisorios a futuro”, exclama el representante de Anasac.