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Acuicultura
en Chile:
PROMISORIA DIVERSIFICACIÓN DE ESPECIES
El interés de la industria
nacional por abarcar un mayor número de mercados, ha transformado
la actividad acuicultora en una interesante manera de
desarrollar la producción de nuevas especies. Asimismo,
el atractivo valor económico que van adquiriendo las especies
nativas, impulsa a seguir invirtiendo en el desarrollo
de nuevas tecnologías, con miras a una posterior etapa
comercial.
Desde sus
inicios, la industria acuicultora chilena ha demostrado
un constante interés por abrir sus horizontes comerciales
hacia mercados cada vez más amplios. Es así como, año
tras año, ha generado una oferta de productos capaces
de competir con la diversidad y las ventajas económicas
de otros países. Es esta constante evolución la responsable
de que, paulatinamente, se incorporen a la actividad acuicultora
especies que abren un abanico de posibilidades para este
sector económico.
El comportamiento
variable de los mercados internacionales ha posibilitado
a las diversas actividades de acuicultura realizar innovaciones
tanto tecnológicas como en los mismos productos destinados
a cultivos comerciales. Anualmente, nuestro país realiza
importantes inversiones para incorporar tecnología de
punta e incluir nuevas especies exóticas, de reconocido
valor comercial y, paralelamente, se llevan a cabo importantes
proyectos para recuperar algunas especies nativas que
podrían constituirse en potenciales recursos acuícolas.
Los
nuevos cultivos comerciales
En 1997,
el Abalón rojo (Haliotis rufscens) cultivado en nuestro
país comenzó a ser exportado, principalmente hacia Japón,
donde el año pasado el precio promedio alcanzó los US$
30 CIF/kg. Las proyecciones de esta prometedora industria
indican que, de las 25 t de abalón que se exportaron en
1999, hacia el 2002 podrían incrementarse a las 200 t.
Es así
como la Asociación de Productores de Abalón A.G., Aproa,
organismo dedicado a enfrentar de manera más sólida los
requerimientos de los mercados y de los consumidores,
ha ratificado estas proyecciones, estimando que las exportaciones
para este año podrían alcanzar las 70 t; 120 t para el
2001, y el 2002 cerraría con exportaciones del orden de
las 200 t.
El principal
destino de exportación de estos volúmenes sería Japón.
Sin embargo, la Aproa está realizando serios esfuerzos
por abrir su industria hacia potenciales mercados, por
intermedio de giras comerciales hacia Oriente, con el
fin de detectar clientes distintos del mercado japonés
ya conquistado. Eventualmente, Corea y China podrían constituirse
en interesantes destinos para la industria del abalón
chileno, aun cuando previamente es necesario vencer las
barreras proteccionistas que estos países mantienen sobre
este producto.
Otra de
las especies que se cultivan en el país es el turbot (Scophthalmus
maximus), perteneciente a la familia de los peces planos,
que se transformó en el objeto de una floreciente, pero
efímera industria en sus inicios, ya que la población
del turbot comenzó a disminuir en su hábitat natural.
Sin embargo, la acuicultura se constituyó en una sólida
alternativa para seguir utilizando este recurso sin alterar
sus índices poblacionales y la industria comenzó a prosperar
firmemente.
En la actualidad,
son dos las empresas dedicadas al cultivo del turbot con
fines comerciales, cuyas exportaciones a gran escala comenzaron
en 1996. Desde entonces, según datos del Servicio Nacional
de Aduanas, los envíos de este producto se han incrementado
año tras año, llegando en 1999 a las 224 t.
Estos índices
han colocado a Chile entre los más importantes productores
de turbot cultivado, ubicándose en el tercer lugar en
el mundo, luego de España y Francia. Aun cuando existe
una pequeña producción en Irlanda y algunos cultivos comerciales
en otros puntos, nuestro país ha logrado acreditar la
elevada calidad de sus cultivos y la eficacia de las políticas
de comercio establecidas para este producto.
De la producción
total de turbot chileno cultivado, el mayor porcentaje
es destinado a mercados como Francia, España, Alemania
y Estados Unidos. En tanto que un 16% queda en el país
para el consumo nacional, cifra que se espera incrementar
en los próximos años, debido al interés que han manifestado
las empresas dedicadas a esta actividad de ampliar los
mercados y, al mismo tiempo, diversificar sus productos.
Es así
como las empresas se encuentran desarrollando proyectos
destinados a la producción de juveniles de lenguado e
hirame (lenguado japonés), sobre todo porque esta última
especie podría tener un interesante potencial para diversificar
la industria de cultivo de los peces planos.
Cultivos
que prometen
La tendencia
general que se ha mantenido en nuestro país es la de desarrollar
el cultivo de especies nativas, debido a las cada vez
mayores restricciones que impone la autoridad para introducir
especies foráneas.
Pero no
es sólo eso. Otro factor que influye en esta determinación
es el hecho que las especies nativas están alcanzando
mayores niveles de valor agregado, lo cual redunda en
el precio, por lo que se convierten en altamente atractivas
para la inversión en el desarrollo de la tecnología requerida
para su cultivo con el fin de una posterior producción
comercial.
Uno de
los cultivos que promete éxito en el mercado es el catfish
(Ictalurus punctatus). A partir de un proyecto desarrollado
por Fundación Chile y financiado por el Fondo de Desarrollo
e Innovación de Corfo, FDI, el año pasado se dio inicio
a la cosecha de los primeros ejemplares nacionales de
catfish, la más importante especie cultivada con fines
comerciales de Estados Unidos.
Dentro
de la segunda fase del proyecto en Chile está contemplada
la creación de una dieta específica y económicamente favorable
para los peces, además del desarrollo de una línea de
productos alimenticios, para difundir la especie para
consumo interno en los distintos mercados objetivos.
En el tercer
trimestre de 1999, el proyecto obtuvo interesantes avances,
como la entrega del informe final del estudio sanitario
con efectos ambientales, que fue solicitado por la Subsecretaría
de Pesca.
En al área
productiva, hasta la fecha se ha logrado el desove de
peces reproductores en cautiverio durante la pasada temporada
diciembre - enero, lo cual significó obtener, por primera
vez en el país, más de 80 mil alevines nacionales de esta
especie. La importancia de este hecho repercute tanto
en el desarrollo del proyecto como en el propio futuro
de la industria, ya que se vuelve más cierta la posibilidad
de reproducir la especie en el país.
Además,
permite obtener en el territorio nacional los juveniles
requeridos en el proceso de engorda, independizándose
de los suministros provenientes, precisamente, desde los
principales competidores para esta especie como es Estados
Unidos.
En términos
de crecimiento, para el primer semestre del 2000 el proyecto
consiguió construir 20 ha de lagunas para la engorda de
catfish, que corresponden a la fase piloto del cultivo.
Las lagunas se establecieron en un predio de la Cooperativa
Luzpar, en la zona de Parral, donde también se han construido
lagunas para reproductores, se mantendrá a los peces y
se realizarán los futuros desoves del recurso.
En relación
con el mercado, el proyecto está en proceso de definir
las mejores estrategias para abordar este aspecto en el
ámbito nacional. Sin embargo, de manera previa se han
realizado cosechas limitadas de catfish, con el objetivo
de caracterizar la especie como materia prima, realizar
pruebas de procesamiento en una planta localizada en la
VIII Región, y generar los primeros parámetros productivos
nacionales.
Finalizando
el 2001, el proyecto espera producir masivamente el catfish,
a partir de planteles nacionales.
Una especie que ha presentado graves problemas de sobreexplotación
en la zona sur del país es la merluza austral (Merluccius
australis). A comienzos de 1997, Fundación Chile puso
en marcha la audaz iniciativa de comenzar el cultivo de
esta especie, al vislumbrar que la escasez de este importante
recurso pesquero de las XI y XII Regiones podría constituir
una nueva alternativa para la acuicultura nacional.
Es así
como durante el año pasado y el primer semestre del 2000
se ha logrado, en una primera fase, generar un "stock"
de peces silvestres juveniles y adultos que fueron aclimatados
para vivir en condiciones de cautiverio en balsas jaulas
en el mar. Estos peces constituyen el inicio de la etapa
de obtención de los reproductores, a partir de los cuales
se trabajará la fase de producción de juveniles.
Para ello,
durante este año finalizó la marcha blanca de las nuevas
instalaciones de Fundación Chile en la localidad de Quillaipe,
X Región, donde se implementó un "hatchery" de 200 m2
y se inició la inducción del desove de las hembras acondicionadas
en estanques.
Dentro
de sus proyecciones, durante el primer trimestre del 2001
se espera la producción de los primeros ejemplares de
esta especie, generados a partir de ovas provenientes
del propio "stock" de reproductores del proyecto.
Entre los
principales resultados de esta innovadora iniciativa,
está haber obtenido valiosa información técnica relativa
a las características de este pez bajo condiciones de
cultivo, además de posibilitar el estudio de aspectos
biológicos específicos de reproducción, nutrición y del
crecimiento en cautiverio. Esto ha potenciado el ya creciente
interés y expectación en el sector acuicultor nacional
y extranjero por conocer los avances y logros recientes
del proyecto.
Otra interesante
especie nativa es el puye (Galaxias maculatus). El proyecto
de su cultivo con fines comerciales ha sido abordado por
la Universidad Católica de Temuco, en donde también participan
empresas del sector privado de la zona sur del país. Las
ventajas de cultivar este pez que habita en los lagos,
ríos y zonas estuarinas de Chile, Nueva Zelandia, Tasmania
y Australia, radican en que se trata de un producto apetecido
en mercados como el neozelandés y particularmente el español,
en donde se encuentra su símil, la angula.
Y es precisamente
la escasez en Europa de este apetecido producto, debido
a la sobreexplotación, lo que ha motivado a los encargados
del proyecto a aprovechar esta oportunidad e introducir
el puye en el exigente mercado europeo.
Aunque
anteriormente se habían realizado intentos por llevar
el producto al mercado internacional, como México, no
permanecieron en el tiempo debido a una importante disminución
experimentada por la pesca extractiva del recurso, que
en la actualidad llega en nuestro país apenas a las 10
t anuales. Por esta razón, la acuicultura se revela como
una alternativa viable para aprovechar este recurso de
manera regulada y económicamente sustentable.
Entre otros,
los avances del proyecto hasta la fecha han sido completar
las etapas de identificación del mercado nacional e internacional
y los principales canales de comercialización. También
ha desarrollado la tecnología base para iniciar la producción
a escala piloto, completando exitosa y masivamente el
ciclo productivo y reproductivo del puye, desde el reproductor
silvestre hasta el reproductor obtenido en laboratorio.
Todo lo
anterior hace prever que el cultivo de esta especie podría
constituirse en un futuro muy próximo en otro proyecto
exitoso, capaz de llegar con calidad y buenos precios
a mercados que, en la actualidad, requieren cubrir el
espacio que ha dejado un producto altamente explotado.
Incursión
en peces planos
Agrupado
en distintos subproyectos, Fundación Chile desarrolló
y concluyó en diciembre del año pasado el proyecto de
introducir y cultivar diferentes peces planos, como el
hirame, el halibut y el lenguado chileno. En la actualidad,
este proyecto se encuentra listo para iniciar los programas
piloto de cultivos comerciales.
Hacia finales
del segundo semestre de 1999, el proyecto de cultivo del
hirame o lenguado japonés (Paralichthys olivaceus) envió
muestras a los mercados tanto asiáticos como americanos,
luego de lo cual se obtuvo importante información acerca
del producto y los procesos a los que ha sido sometido.
Aunque
el cultivo de este recurso se encuentra en una etapa precomercial,
se estima que a partir del 2001 podrán iniciarse las actividades
de engorda a escala comercial, especialmente en el norte
del país. En la actualidad, es posible producir hirame
en el país, tanto en "hatchery" como su ciclo de engorda
en estanques costeros.
En 1997
se construyó en Chile el primer centro de cultivo para
el halibut (Hippoglossus hippoglossus), el pez plano de
mayor tamaño de todos los de su tipo. El país cuenta con
material biológico de esta especie, el cual está constituido
por juveniles y adultos importados entre 1998 y 1999.
Actualmente,
el cultivo del halibut, realizado por la Universidad de
Magallanes en Punta Arenas, se encuentra en una fase incipiente
de desarrollo y dispone del material biológico necesario.
Con el apoyo financiero del Fondo de Fomento al Desarrollo
Científico y Tecnológico, Fondef, el proyecto espera para
un futuro cercano avanzar tanto en los aspectos reproductivos
como en las etapas de "hatchery" y de engorda.
El único
proyecto de especie chilena abordado por Fundación Chile
en el área de cultivo de peces planos, es el del lenguado
chileno (Paralichthys adpersus). Las primeras actividades
se iniciaron en 1993 y, en la actualidad, el desarrollo
de la tecnología de cultivo de esta especie se encuentra
orientada a la producción de juveniles en "hatchery",
por lo que a la fecha es posible obtener, masiva y sostenidamente,
animales para la etapa de engorda.
Otras
especies
Con el
apoyo de Fondef, la Universidad Católica del Norte finalizó
en diciembre de 1999 el proyecto de cultivar abalón japonés
(Haliotis discus hannai). La técnica fue desarrollada
en todas sus etapas y luego transferida, en parte, a la
empresa Cultivos Marinos San Cristóbal, de la III Región,
como integrante de este mismo proyecto.
Sin embargo,
esta tecnología se limita sólo a la engorda de los abalones
en estanques en tierra, puesto que no puede ser cultivado
en el mar hasta contar con la aprobación de un estudio
de impacto ambiental que demuestre la inexistencia de
riesgo de esta actividad para el entorno local.
Hacia fines
de 1999, la Universidad Católica del Norte se adjudicó
un nuevo proyecto Fondef centrado en el cultivo del abalón
japonés en el mar, suspendido en estructuras similares
a las utilizadas para el cultivo del ostión. Para ello,
durante el primer semestre de este año se iniciaron los
estudios de impacto ambiental para ser presentados a la
Subsecretaría de Pesca, con el fin de obtener la autorización
para cultivar este recurso en el mar de la IV Región,
al igual que el abalón rojo de California en Chiloé.
Esto permitiría
no sólo abaratar los costos de producción y hacer aún
más atractivo el cultivo de este recurso, sino permitir
a los actuales cultivadores de ostiones acceder al abalón
japonés, un producto de alto valor, sin necesidad de realizar
grandes desembolsos económicos ni cambios drásticos en
la tecnología que ellos manejan.
Con el
fin de ofrecer una alternativa para su desarrollo en el
ambiente dulceacuícola de las Regiones IX y X, Fundación
Chile está desarrollando un programa para el cultivo comercial
del camarón de río del sur (Samastacus spinifronts), en
la zona sur del país. El proyecto comprende primero la
selección de un "stock" de reproductores y la producción
experimental de juveniles y, en una segunda fase, la engorda
de los juveniles a tamaño comercial.
Fundación
Chile también está desarrollando el cultivo experimental
del huiro (Macrocistys pirifera), con el objetivo de convertir
a esta alga en materia prima para la fabricación de alimento
para moluscos herbívoros cultivados, como el abalón. Hasta
la fecha se han obtenido buenos resultados, ya que se
dispone de tecnología para su producción en sistemas controlados.
Por otra
parte, el camarón malayo (Macrobrachium rosembergii) fue
introducido en forma experimental por la empresa privada
en la zona norte del país, específicamente en la I Región,
con el objeto de generar una nueva alternativa de producción
en acuicultura, por lo que su desarrollo está en un nivel
incipiente.
En bivalvos,
la Universidad de Valparaíso y la Universidad Católica
de Valparaíso, con el financiamiento de Fondef, realizan
investigación con dietas tradicionales, exóticas y de
microalgas nativas de la bahía de Valparaíso, masificadas
en condiciones de cultivo, para la producción de tres
especies de almejas: Tawera gayi, Mulinia edulis, y Protothaca
thaca.
Para la
metodología de engorda, el proyecto propone dos vías tecnológicas.
Una de ellas es el desarrollo de cultivos intensivos con
altas densidades y que requieren de altas inversiones,
alternativa orientada hacia la industria de cultivos marinos.
La otra vía es el desarrollo de cultivos extensivos, con
inversiones muy bajas y costos de operación pequeños,
planteado como un proyecto de desarrollo social en la
forma de una microempresa, con énfasis en el acceso de
los pescadores a una tecnología de cultivo coincidente
con sus recursos y capacidades de inversión.
Las tres
especies de almejas seleccionadas serán procesadas en
las líneas vivas, fresca - enfriada, congelada y en conserva,
desarrollando productos de aceptación en los mercados
europeos, asiáticos y norteamericano e implementando un
sistema de aseguramiento de la calidad en todas las etapas
del ciclo de cultivo.
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