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Acceder
a un mercado de 350 millones de personas como lo es
la Comunidad Europea es ya de por sí atractivo
para la industria salmonicultora chilena. Conocida es,
sin embargo, nuestra desventaja para llegar a ese continente.
De hecho, la lejanía ha sido una barrera natural
en el acceso a ese bloque y, si a eso se suma que grandes
productores de salmón como Noruega, Escocia,
Irlanda e Islandia satisfacen la demanda, entonces,
pensar en la posibilidad de aumentar en forma natural
ese mercado es difícil para los exportadores
nacionales.
No obstante, esto no resta importancia a un acuerdo
de este tipo, dado que apuesta a que el comercio general
y la inversión europea en Chile debiera aumentar,
igual que lo podrá hacer la presencia de insumos
importados requeridos para la industria.
Europa no será para los productores chilenos
un mercado objetivo como puede ser, por ejemplo, Estados
Unidos o Brasil pero, sin duda, mejorar la posición
en cada mercado es para Chile de gran relevancia.
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