Debido a las restricciones que las autoridades chilenas han impuesto a la internación de ovas de salmón, en el gobierno británico existe enorme preocupación y considera que se trata de medidas “para-arancelarias” al comercio. Ante esta situación, se está articulando un frente común con otros productores como Noruega, Dinamarca, Irlanda, Canadá, Estados Unidos y Australia con el fin de revertir las medidas cuestionadas. Si no prosperara un acuerdo, Gran Bretaña ha dicho que podría recurrir en última instancia a la Organización Mundial de Comercio, OMC, por lo que ya se encuentran analizando el asunto en el marco del comité de normas sanitarias y fitosanitarias de dicho organismo. El agregado comercial británico en Chile, Tim Torlot, expresó que este es el problema comercial más grande entre ambos países, ya que según él no existen justificaciones técnicas a las limitaciones impuestas por Chile, ya que el virus ISA no se transmite a través de las ovas. Además, su gobierno está preocupado por lo que pueda suceder con las exportaciones de ovas de salmónidos desde Escocia, el productor más importante a escala mundial después de Noruega y Chile. Las nuevas regulaciones fueron adoptadas por las autoridades de nuestro país en julio pasado, cuando tomó conocimiento la Embajada Británica y, desde entonces, ha sostenido “conversaciones” con el gobierno. Ya en 1997 ambas naciones se enfrentaron en una situación de conflicto por la tributación de licores, problema que terminó ante la OMC y favoreció al estado europeo.