(El Mercurio) Si bien el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) considera que Chile tiene una infraestructura de transporte comparativamente adecuada, también plantea que los costos internos del transporte constituyen un reto para sus exportaciones, dado que el 45% de sus embarques son enviados a través de las regiones de Valparaíso y Biobío, que cuentan con las instalaciones portuarias de mayor capacidad del país, pero muchos exportadores requieren que sus despachos recorran grandes distancias en el interior del país.

El organismo multilateral examinó el caso de cinco países (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú), y concluyó que estas economías podrían incrementar significativamente sus exportaciones si redujeran los costos del transporte invirtiendo en la expansión de la red de carreteras pavimentadas y en la promoción del uso de vías férreas y fluviales menos costosas.

Reducir apenas un 1% los costos del transporte permitiría aumentar en más de 4% las exportaciones chilenas; en 4% las de México y hasta en 7,9% los embarques de Colombia.

Mauricio Mesquita, coordinador del estudio del BID, sostiene que los mayores beneficiarios de una infraestructura de transporte más desarrollada y eficiente no estarían en Santiago, sino que en el sur de Chile. En el caso de Brasil, no en Sao Paulo, sino en el centro-oeste del país; al sur de México, y no en Ciudad de México; al sudeste de Colombia, y no en Bogotá, y en la sierra peruana, no en la capital, Lima.

Entre los 37 mejores

De acuerdo al índice de infraestructura de transporte del Foro Económico Mundial 2010-2011, Chile ocupa el lugar 37 de entre 139 países en este indicador y el primero en América Latina. El estudio del BID atribuye parte de este logro al programa de concesiones emprendido hace dos décadas que expandió y modernizó carreteras, aeropuertos y puertos, entre ellos la ruta 5, una de las principales arterias del país.

Dados los resultados, considera valioso respaldar esta iniciativa. Sin embargo, nota que el programa de concesiones se ha concentrado en mejorar principalmente las carreteras del centro del país, cerca de Santiago, por lo que el desafío es extenderlo en otras partes del corredor norte-sur y a las carreteras regionales, que en la actualidad son administradas por el sector público.

El estudio también alude a otros factores que inciden en el costo del transporte. Por ejemplo, señala que la estructura de mercado de la industria de transporte por carretera se encuentra significativamente atomizada, ya que cerca del 70% de las empresas son propietarias de un solo vehículo. “Los niveles de formalización y los estándares profesionales de estas empresas pequeñas son muy bajos. Carecen de sistemas de contabilidad y de seguimiento de sus actividades, y esta falta de información puede conducirlas a cobrar precios que no cubren sus costos de largo plazo”, dice el estudio.

Y agrega que, no obstante sus bajas tarifas, una buena parte de estas firmas pequeñas no compiten directamente con las empresas más grandes y eficientes, porque su participación se restringe a actividades de transporte con un bajo nivel de especialización; las firmas pequeñas e ineficientes utilizan camiones viejos, consumen más combustible, generan mayor congestión y producen más daños a las carreteras.

“Generar incentivos para que estas empresas mejoren sus prácticas de contabilidad y de recolección de información podría ser un primer paso para ayudarlas a materializar las oportunidades asociadas con la actualización de su capital físico y la operación del negocio”, señala el reporte.

En el área de la regulación, hace ver que la norma DFL-30, que obliga a las empresas transportistas a emplear instalaciones de almacenamiento en los mismos distritos de los puertos utilizados, limita la capacidad de las firmas de diseñar planes logísticos óptimos y puede generar una configuración de rutas subóptima para el transporte que redunda en mayores costos.

Por otra parte, indica que en Chile es frecuente que los camiones transiten vacíos en una de las dos direcciones de un viaje, lo que tiende a aumentar los precios del servicio. Como una de las soluciones, el estudio sugiere establecer un sistema comunitario de carga que ofrezca electrónicamente información a los actores interesados acerca del origen, destino, programación y capacidad de los camiones para todos los envíos, lo que ayudaría a equilibrar la oferta y la demanda.