(La Tercera) El biólogo e investigador de la Universidad de Concepción (UdeC), Marco Antonio Retamal, creó un sistema de captura y engorda del camarón de roca (Rhynhocinetes typus) en jaulas para su comercialización, donde ya se han logrado ejemplares con tamaños que van de ocho a diez centímetros.

Hace 15 años los encontró en la zona de Bahía de San Vicente (Región del Biobío). Entonces, fue una novedad, porque se sabía que habitaban solo entre Antofagasta y Valparaíso.

“Mi interés creció, porque parte de los pescadores artesanales de la región recolectan especies que estaban escaseando, como el erizo, el loco y el tromulco. El camarón de roca se comercializaba en el norte y pensé que sería bueno investigar su potencial en esta zona, con el fin de  tratar de incorporarlo”, cuenta Retamal.

El investigador postuló a un proyecto de Fondef y comenzó a analizar la factibilidad de producir camarones con reproductores en cautiverio, idea que no prosperó, porque solo para que el crustáceo salga del huevo se necesitan cuatro meses, cuestión que económicamente no lo hacía viable. Pero sí  era rentable recolectar especies de tamaño medio (con trampas o buceo) para hacerlos crecer en  jaulas en el mar, lejos de su amenaza natural: los congrios colorados.

Retamal y su equipo crearon una guía de manejo para que los pescadores aprendieran cuáles eran los métodos de captura y mantención en cautiverio, así como las cantidades de alimentos adecuadas para su desarrollo.

El trabajo resultó un éxito. Lograron  la reproducción y a un peso y tamaño más que ventajoso para la comercialización: camarones de ocho a diez centímetros, con una relación peso-carne del 40%. “Un porcentaje muy alto para un crustáceo”, dice  Retamal.

Otra ventaja: las hembras del camarón de roca están fecundadas y con crías durante todo el año, principalmente en primavera, por lo que se puede capturar en cualquier época del año, respetando su ciclo biológico.

“Esta especie presenta características biológicas que hacen muy viable su explotación”. Hoy el kilo de esta especie cuesta entre $3.000 y $4.000, “pero si le damos valor agregado, podría aumentar su valor sustancialmente”.

El mercado en la zona norte existe y la oferta es limitada. En la región hay caletas en las que ni siquiera lo conocen, pero en Talcahuano hay pescadores que incluso han construido jaulas para capturarlo, explica el experto, quien recalca que su principal depredador es el congrio colorado.