(Aquahoy) En un informe publicado en la New England Journal of Medicine, el profesor Aidan Hollis y su co-autor Ziana Ahmed destacaron que en Estados Unidos, el 80% de los antibióticos son consumidos en la agricultura y acuicultura con la finalidad de incrementar la producción de alimentos, los investigadores han propuesto una solución en la forma de que los usuarios paguen por el uso de antibióticos.

“Este volumen de antibióticos liberados al ambiente (rociados sobre los árboles frutales y dentro del alimento en la ganadería, avicultura y salmonicultura, entre otros usos) ha hecho que las bacterias evoluciones”, escribe Hollis. La evidencia cita en el la revista muestra que los patógenos resistentes están emergiendo por el uso indiscriminado de los antibióticos, dando como resultados bacterias que son inmunes al tratamiento.

Si el problema no es solucionado, esto creará un crisis de salud a escala global, manifestó Hollis.

Hollis propone que el problema podría ser aliviado mediante la imposición de un pago por el usuario sobre los usos de los antibióticos, similar a las formas en las cuales las empresas madereras pagan los derechos de tala y las compañías petroleras pagan regalías.

“La medicina moderna se basa en los antibióticos para matar las infecciones bacterianas” explica Hollis. “Esto es increíblemente importante. Sin antibióticos efectivos, cualquier cirugía, incluso las menores, serán extremadamente riesgosos. Las terapias de cáncer, similarmente, dependen de la disponibilidad de antimicrobianos efectivos. Las infecciones ordinarias matarán a las personas sanas”.

Las bacterias que pueden resistir con eficacia los antibióticos prosperarán, agregó Hollis, reproduciéndose rápidamente y diseminándose de diversas formas.

Mientras que se ha incrementado el uso de los antibióticos en la agricultura, Hollis indica que la mayoría de estas aplicaciones son de “bajo valor”.

“Se trata de incrementar la eficiencia del alimento, así tu puedes reducir la cantidad de granos para alimentar al ganado” destaca Hollis. “El usual dar antibióticos a los pollitos, ya que con esto se reduce la probabilidad de que ellos se enfermen cuando son criados juntos en condiciones insalubres”.

“Estos métodos son obviamente rentables para los productores, pero no significa que estén generando un gran beneficio. De hecho la rentabilidad suele ser bastante marginal”. “El valor real de los antibióticos es evitar que las personas mueran. Todo los demás es trivial” agregó Hollis.

Mientras que prohibir el uso de antibióticos en la producción de alimentos es un desafío, el establecimiento de un pago por el usuario es sentido común, destaca Hollis.

Está práctica podría detener el uso de “bajo valor” de los antibióticos, con costos más altos se alentará a los productores para mejorar sus métodos de gestión animal y para adoptar mejores sustitutos para los medicamentos, tales como las vacunas.

Hollis también sugiere que podría imponerse un tratado internacional. “Las bacterias resistentes no respetan las fronteras nacionales” dijo el científico. Hollis agrega que dicho tratado podría tener la oportunidad de alcanzar un cumplimiento internacional, debido a que los gobiernos tienden a estar motivados por la recaudación de impuestos.

Hollis destaca que en Estados Unidos, existe una tendencia a controlar el uso no humano de los antibióticos, con la FDA buscando límites voluntarios en el uso de antibióticos como promotores de crecimiento de los animales en las granjas.