(Faro de Vigo) El puerto de Vigo (España) es, con toda seguridad, el más importante de toda Europa y de los primeros del mundo en cuando a pesca se refiere. Sin embargo, entre toda la flota de buques que operan en la ciudad olívica, que asciende a un total de 662 barcos, tan solo cuatro de ellas son capaces de generar el 88% de la facturación total, que asciende a EUR$981 millones. Se trata de la flota perteneciente a sociedades mixtas, arrastreros congeladores, palangre de pez espada y las que operan en Gran Sol. Es lo que se desprende de “El sector pesquero en Vigo. Evaluación de su impacto socioeconómico”, un estudio creado por la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi) en colaboración con la Autoridad Portuaria.

La capacidad de generar volumen de negocio es lo que sitúa a las 185 embarcaciones que componen la flota de sociedades mixtas en países terceros como la primera en cuanto a importancia. Pese a que no generan tanto empleo de personal vigués o de la Unión Europea (UE) debido a que un elevado porcentaje de su tripulación la componen personas de los países en los que faenan o están abanderados –muchas veces por imperativo legal–, sí que son generadores de una gran riqueza, puesto que el volumen de negocio total asciende a EUR$582.832.656 al año (según los últimos datos disponibles, de 2012).

En segundo lugar estaría la flota de arrastreros congeladores. Formada por 42 buques, generan un volumen de negocio que asciende a EUR$122.949.087 euros y da trabajo a 1.076 personas (entre tripulantes y personal de tierra). En este sentido, estamos hablando de la primera flota en cuanto a niveles de empleo y renta de todas las que operan en el puerto de Vigo.

Sumando estas dos flotas hacen un total de 227 embarcaciones, es decir, el 34% del total que opera en la ciudad olívica. O lo que es lo mismo, un tercio de los 662 buques facturan el 64% de la facturación total, es decir, EUR$705.781.743.

En tercera posición estarían las flotas de palangre de pez espada y las de Gran Sol, formadas por los arrastreros y palangreros de fondo, con unas cifras también muy elevadas en cuanto a volumen de negocio y de empleo pero que no alcanzan a las dos flotas anteriores.

Fuerza y debilidad

Sumando las aportaciones al total del volumen de negocio de las cuatro flotas mencionadas –sociedades mixtas, arrastreros congeladores, palangre de pez espada y de Gran Sol– se alcanza un porcentaje del 88% de todo el volumen de negocio del puerto. Aunque esta no es la única característica en la que destacan, puesto que todas ellas no faenan en aguas españolas, lo que hace que el puerto de Vigo alcance la gran dimensión que ostenta en el mundo de la pesca frente a otros puertos.

Sin embargo, según el estudio de la Cooperativa de Armadores, lo que es una gran fortaleza también es su principal debilidad, ya que “si de alguna forma se debilitara todo el entramado de infraestructuras, gran mercado e importante complejo mar-industria, causaría con total seguridad el traslado de la actividad de estas flotas a otros puertos más cercanos a sus zonas de actividad”, algo que no sucede “en otros puertos pesqueros, cuya principal fuente de actividad son las flotas que faenan en sus aguas adyacentes y resultaría muy difícil que la actividad pesquera se trasladara, por motivos logísticos y sociales”, concluyó el estudio creado por la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi) en colaboración con la Autoridad Portuaria.