(La Tercera) El hallazgo de un brote de virus ISA a fines de enero en tres jaulas de salmones del centro Traiguén -pertenecientes a Invermar, controlada por la familia Montanari y ubicado en la zona central de la Isla de Chiloé- encendió las alarmas en el sector salmonicultor.

Pero desde el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) ya anunciaron que se realizó la cosecha de todos los peces de las jaulas con problemas y que hasta el momento no han detectado nuevos casos en las zonas de alta vigilancia, que son las más cercanas al centro infectado. Así es que continuarán con la inspección de seis centros del perímetro exterior.

Esta tranquilidad no guarda relación con la reacción que se habría detonado en años anteriores. Y es que tras la crisis del ISA -enfermedad que entre 2007 y 2009 generó pérdidas por unos US$5.000 millones al sector- tanto la autoridad como la industria han aplicado una serie de planes para mantener a raya este tipo de contingencias, lo que ha evitado que no se agudicen.

El director del Sernapesca, Juan Luis Ansoleaga, explicó que actualmente la salmonicultura enfrenta tres enfermedades: la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA), el cáligus (piojos) y la piscirickettsiosis (SRS), que es una bacteria que afecta principalmente a la trucha arco iris, y que hoy explica el mayor porcentaje de mortalidad en la salmonicultura. Añadió que frente a ellas hay diferentes programas -con distintos avances- para actuar cuando se presenten.

“El ISA es un tema para tener siempre presente, pero afortunadamente no tiene la presencia que tenía en 2007 y 2008. El cáligus está presente, pero no es algo frente a lo cual haya que preocuparse en extremo. Nuestra preocupación hoy es el SRS”, comentó.

Ansoleaga detalló que en 2007 y 2008 la biomasa de salmones en el agua bordeaba las 500.000 toneladas. En esa misma época se detectaron hasta casi 20 brotes de ISA al mes y la producción de salmón Atlántico bajó en cerca de 75%. En 2011 y 2012 no se detectaron casos. Mientras que en 2013 hubo solo tres. Lo anterior, a pesar de que la biomasa actual ronda las 600.000 toneladas.

“La industria y el Sernapesca hemos ido aprendiendo cómo manejar la situación. No quiero decir que está controlado, sino que están las medidas para controlarlo y los planes están funcionando bien”, argumentó Ansoleaga.

Otro de los problemas sanitarios que está presente hoy es el cáligus, un piojo de mar que es vector de otras enfermedades y reduce la inmunidad de los peces. Su presencia aumenta cuando hay mayor temperatura, manifestándose principalmente en los primeros cinco meses del año.

Durante 2013, del 100% de los centros, aproximadamente 10% tuvo alta diseminación de cáligus, lo que significa que sus salmones tenían en promedio sobre nueve piojos de mar. Esta cifra es mayor a la que se detectó en 2012. Por este incremento, la autoridad cambió el programa dirigido a la enfermedad, modificándolo a tratamientos de barrio (donde se agrupan los centros) y no enfocados en el centro en cuestión. También tiene buenas proyecciones, ya que ha habido un avance en el tipo de fármacos y tratamiento para los peces, sin embargo, admite que aún hay cosas por aprender.

El caso de la SRS es distinto. Aún se conoce poco de la enfermedad, por lo que los programas para enfrentarla continúan en implementación y permanente estudio. Hoy no hay números para comparar su evolución con años anteriores, pero sí se sabe que en 2013 la causa de mortalidad en los peces estuvo relacionada principalmente a ella. Por ejemplo, en el caso del salmón Atlántico, el 20,4% de la mortalidad estuvo relacionada con causas secundarias o infecciosas. De este porcentaje, el 87,66% fue a causa de SRS. En el caso de la trucha arcoíris, el 34,9% de la mortandad obedeció a razones secundarias, de las cuales el 93,65% fue explicado por la bacteria.

La situación del SRS se torna más compleja, al considerar que esta enfermedad se manifiesta principalmente en la etapa productiva del pez; es decir, cuando casi están listos para ser cosechados. En 2013 el 63% de los centros con alta diseminación de SRS estaban en dicha etapa.

En 2013 los niveles de mortalidad mensual presentaron una magnitud similar a los del año anterior, registrando leves aumentos en las regiones de Los Lagos y Aysén y en salmón Atlántico y trucha arcoíris.