(Comunicaciones UCN) La ciencia se aprende mejor haciéndola. Este es el convencimiento que inspira el nuevo proyecto adjudicado por Explora-Conicyt a los Científicos de la Basura, que este martes 29 de abril fue inaugurado en la sede Coquimbo (Región de Coquimbo) de la Universidad Católica del Norte (UCN).

La ceremonia correspondiente contó con la participación de alumnos y profesores de los establecimientos de la región que tomarán parte durante 2014 en esta iniciativa: Los Carrera y Escuela Eusebio Lillo, de Coquimbo, y la Escuela Carlos Condell, de Caleta Hornos. Previo al acto de lanzamiento, los niños recorrieron las instalaciones de cultivos marinos y algunos laboratorios de la Facultad de Ciencias del Mar.

En el estilo directo y ameno que lo caracteriza, el director del proyecto e investigador de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN, Martin Thiel, entregó detalles del trabajo que se desarrollará en los próximos meses. Bajo el nombre de “Investigando la basura aprendemos ciencia”, explicó que se desarrollará un programa de capacitación para profesores de todo Chile, que apunta a que los docentes obtengan herramientas prácticas para enseñar el método científico, de manera funcional y sencilla, a sus alumnos.

Para tales efectos, se llevarán adelante muestreos de basura en zonas urbanas, investigación de tipos y colores del plástico encontrados en playas de las respectivas localidades, y talleres durante las vacaciones de invierno, dedicados a enseñar a los profesores metodologías participativas para levantar datos de la basura y biodiversidad a nivel nacional. Durante el segundo semestre, el proyecto continuará con muestreo de basura en zonas silvestres, cuyos resultados serán presentados en congresos regionales de ciencia y tecnología, para culminar con un taller nacional para profesores, a efectuarse en Coquimbo.

Cabe destacar que, a los escolares de Coquimbo y Caleta Hornos, se suman niños de Coronel, Vicuña, Puerto Montt, La Higuera, Papudo, Constitución, San José del Maipo, Melipilla, Puerto Saavedra, Copiapó, Hualqui y Laja, manteniendo así la estrategia de incluir a todo el país, que ha caracterizado desde sus inicios, en 2007, a esta pionera acción de ciencia ciudadana.

Por medio de estas y otras acciones, detalló Thiel, se espera ayudar a generar herramientas sencillas, “que permitan a los docentes enseñar el método científico en las asignaturas de ciencia, tecnología y medio ambiente, para que los escolares dejen de considerar a la ciencia como algo alejado, que requiere de instrumentos sofisticados y muchos años de estudio”.

Lo anterior, asociado a la existencia de problemas ambientales que afectan al patrimonio nacional y que pueden ser investigados por escolares de todo el país, sustentan el desarrollo del nuevo proyecto de los Científicos de la Basura.

Opiniones

Uno de los establecimientos participantes en la actual iniciativa es la Escuela Carlos Condell, de Caleta Hornos, comuna de La Higuera, a través de niños de quinto y segundo básico. Su profesora de Ciencias Naturales y encargada del taller de medio ambiente, Isabel Moyano, relató que para los niños fue emocionante saber que iban a participar, que iba a poder venir a disfrutar a la universidad.

“Ellos viven en una caleta y saben la realidad de lo que pasa con muchos de las aves y peces, con la playa”, dijo la docente, aludiendo a la basura que afecta sus costas. Ella y su colega Paola Estévez, a cargo de los más pequeños, desarrollarán durante el año las actividades propuestas en el proyecto, compartiéndolas con los otros cursos, a fin de involucrar a toda la unidad educativa.

Para Isabel Espinoza, profesora de Química del colegio Los Carrera, tomar parte en este proyecto tiene especial relevancia, ya que han participado en los Científicos de la Basura desde los inicios del programa, en 2007. Desde entonces, destacó, “los aprendizajes han sido enormes, hemos tenido varias generaciones de estudiantes que han participado en los proyectos, tenemos egresados ya y algunos interesados en el área de ciencia”. La docente valoró asimismo que los escolares “han aprendido de manera diferente, se han acercado a la ciencia de manera lúdica, pero a la vez seria, porque hemos trabajado en el método científico, vivenciando todos los aprendizajes, desde el muestro en las playas, el análisis de datos, hasta la divulgación”.

También la Escuela Eusebio Lillo ha tomado parte en el programa desde sus inicios. Así lo resaltó José Miguel Sepúlveda, profesor de educación general básica. “Esta vez hemos querido invitar a niños de segundo básico, para que vayan teniendo la experiencia, irlos formando en el proceso científico. Es la primera vez que vienen niños tan pequeños”, manifestó, comentando la gran curiosidad e interés mostrados por los escolares durante el recorrido por las instalaciones de la Facultad de Ciencias del Mar. En este sentido, Sepúlveda calificó como excelente la colaboración mantenida todos estos años con la UCN, y subrayó la importancia de que las universidades se abran a la comunidad.