A continuación reproducimos una columna de opinión escrita por el gerente general de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), Felipe Manterola, que fue publicada en la edición de este miércoles 6 de agosto del diario El Llanquihue:

«Quizás muchos de nosotros en etapa escolar, visitamos alguna vez empresas o fábricas para conocer cómo se elaboraban productos de uso cotidiano como lápices, bebidas o alimentos. Esperábamos ansiosos el día de la visita, que además de sacarnos de la rutina escolar, nos acercaba a un sector aún desconocido para alumnos de educación básica.

Precisamente, es este ámbito el que estamos abordando como Asociación Gremial de la Industria del Salmón, trabajando en una intensa agenda de relacionamiento territorial en las regiones donde operamos.

Durante el presente año, una de nuestras principales tareas es acercar la industria a las comunidades que nos rodean, generando un vínculo con autoridades, medios de comunicación, vecinos y establecimientos educacionales.

Con esta fuerte idea de generar una real política de puertas abiertas, nació un programa al que denominamos ‘Salmón con mochila’, el cual permitirá que alumnos de educación básica de las comunas en donde opera la industria del salmón conozcan nuestras instalaciones productivas. Durante este segundo semestre, muchas escuelas formarán parte de esta iniciativa gracias al apoyo de nuestras empresas asociadas, quienes guiarán a los alumnos por pisciculturas, centros de cultivo y plantas de proceso. Esto les permitirá relacionarse con una industria de alta tecnología, y una importante fuente de empleo en las regiones donde opera, y en donde seguramente muchos de sus padres laboran a diario.

El vínculo que generaremos, entre los alumnos y la industria, gracias a esta iniciativa denominada amigablemente ‘Salmón con mochila’ es lo que nos motiva para llevarla a cabo.

Qué importante es para una escuela tener la posibilidad de enseñar también fuera de sus aulas, de encontrar la manera que pequeños que aún no definen su futuro académico, en muchos casos hacia áreas técnicas, se empapen del mundo del trabajo de una manera concreta, ahí, a pocos kilómetros de sus propios hogares.

Qué importante para los padres de estos niños será llegar a casa tras una jornada laboral y descubrir que su hijo conoció el entorno donde se desempeña a diario. Que puedan conversar en familia sobre su trabajo, pero desde una perspectiva distinta gracias a la visita realizada.

Qué importante resulta entonces abrir puertas a futuras generaciones, que entre las cuatro paredes de una sala de clases quizá no imaginan un potencial futuro como el que se vive precisamente ahí fuera, gracias a la salmonicultura».