Este miércoles 27 de agosto, se realizó en el Hotel Patagónico de Puerto Varas (Región de Los Lagos) la Primera Jornada Internacional sobre “Seguridad e inocuidad alimentaria”, organizada por Aquagestión y que contó con importantes conferencistas nacionales e internacionales.

El evento comenzó con la bienvenida del gerente general de Aquagestión, Eduardo de la Fuente, para dar paso a la charla del jefe de División Inocuidad Alimentaria de la firma, Patricio Chandía, quien recalcó que la empresa quiere ser un referente a nivel nacional en términos de inocuidad de los alimentos.

Para ello, Aquagestión cuenta con laboratorios y servicios respaldados por equipos e instrumentos de última generación, así como un capital humano de alto nivel. Asimismo, tiene un Departamento de Investigación y Desarrollo que trabaja de forma transversal en la búsqueda de mejoras a los servicios que se ofrecen a los clientes.

Posteriormente, el secretario ejecutivo de la Agencia Chilena para la Inocuidad Alimentaria (Achipia), Michel Leporati, expuso sobre la “Situación actual y desafíos futuros en seguridad e inocuidad de los alimentos en Chile”. Comentó que hace unos diez años atrás nuestro país comenzó un camino tendiente a que la industria nacional se adapte a las exigencias internacionales en este ámbito, tratando de ampliar la vigilancia, considerando no solo el producto terminado, sino que todo su proceso productivo, “desde el predio (o el mar), al plato”.

Fue así como se creó Achipia, con la misión de coordinar y conducir un sistema integrado de inocuidad y calidad de alimentos tendiente a la implementación de políticas acordes con las nuevas necesidades. Luego de grandes avances, hoy se está trabajando en la elaboración de un proyecto de ley que fortalezca a esta institución y la reconozca formalmente como la agencia que coordine un sistema integrado de inocuidad alimentaria. “Esperamos tener a fines de septiembre un borrador del proyecto de ley. Ese es el desafío”, sostuvo Michel Leporati.

En tanto, el ingeniero agrónomo de la Achipia, Eduardo Aylwin, se enfocó en el tema del “Food Defense”, concepto que se relaciona con la posible adulteración intencional que pueden sufrir los alimentos y que está siendo cada vez más relevante. Como ejemplos que han servido de antecedente citó el caso de la contaminación en naranjas producida en Holanda en 1978, donde los responsables habrían sido terroristas árabes; las uvas con cianuro de Chile en 1989; y más adelante, la leche contaminada con melanina en China; y hallazgo de ADN equino en supuesta carne de vacuno en Reino Unido, entre otros.

De acuerdo con lo explicado, se comenzó a hablar de Food Defense después de los ataques terroristas ocurridos en Estados Unidos en 2001. “Se sabe que la contaminación puede ocurrir en cualquier parte de la cadena productiva, pudiendo perjudicar a una gran cantidad de personas. La idea del concepto es prevenir que esto ocurra”, sostuvo el especialista.

Eduardo Aylwin precisó que, por los motivos anteriores, para las empresas de alimentos hoy es importante contar con un Plan de Food Defense, que consiste, básicamente, en un documento escrito donde se describan todas las actividades que se realizan durante el proceso de producción. Aquí se puede incluir un análisis de vulnerabilidad; todo bajo un sistema que debería ser auditable. “Antes había un poco de incredulidad de la audiencia respecto a este tema, pero hoy hay países que lo están tomando muy enserio”, dijo el profesional. Tanto así, que hay esquemas y certificaciones que lo están considerando, como BCR.

Especificidades sobre el Food Defense

Para analizar el Food Defense con una mirada internacional, participó en el encuentro el científico en alimentos de la Universidad de Lowa de Estados Unidos, Gale Prince, quien, primero que nada, recalcó que los norteamericanos disfrutan de los productos importados desde Chile. No obstante, recalcó la importancia de evitar posibles contaminaciones intencionales, ya que la seguridad del consumidor final es y debe ser el principal centro de atención.

El investigador comentó que es común ver instalaciones con problemas en su infraestructura, así como firmas que no cuentan con buenos sistemas de trazabilidad, lo que afecta el cumplimiento de buenas prácticas. “En ocasiones, se deben retirar todos los lotes de un producto, porque los fabricantes con cuentan con información precisa sobre el origen de la contaminación”, sostuvo, enfatizando los altos costos económicos que esto puede ocasionar. De allí la importancia de prevenir la ocurrencia de estos problemas, para lo cual hay que tener absoluto control de todo lo que pasa en la cadena productiva.