Esta semana a través de un programa periodístico se alertó sobre el uso de antibióticos en la industria salmonicultora nacional. Según lo informado, en Chile se utilizaría cerca de 400 veces más antibióticos que en Noruega al año. Esta situación estaría limitando las exportaciones de nuestros productos hacia los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

Vea: Programa ¿Qué comes? abordó uso de químicos en salmonicultura

El problema está en que el uso indiscriminado de antibióticos y diversas sustancias químicas además de producir daño al medio ambiente, supone un alto riego para la salud de las personas, debido a las bacterias que causan enfermedades infecciosas resistentes a las terapias antimicrobianas.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el progresivo aumento en la resistencia de ciertas bacterias a los antibióticos utilizados en seres humanos. Dicha investigación, que recogió datos de 114 países, sostiene que la resistencia de las bacterias a los antibióticos ocurre a escala global, y que hasta ahora se ha detectado en patologías comunes, como infección urinaria, septicemia, diarrea, neumonía y gonorrea. En este escenario, usar en acuicultura los mismos antibióticos que se utilizan en salud humana es un riesgo y un problema de seguridad alimentaria.

Además, el “Informe sobre uso de antimicrobianos en la salmonicultura nacional 2013”, elaborado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), reveló una tendencia al alza en los últimos años en el uso de antibióticos de la industria salmonicultora chilena -segunda más grande del mundo- con 450.700 kilos de antibióticos el año 2013 en contraste con los 972 kilos de antimicrobiano utilizados por el país nórdico -número uno global en la producción de salmónidos-, según datos entregados por la organización Oceana.

Solución

Y es en Chile -luego de ocho años de investigación, desarrollo y transferencia tecnológica- donde surge una solución a este problema. Se trata de una innovadora tecnología desarrollada por un equipo de investigadores de la Universidad de Valparaíso (UV), liderado por el doctor Alejandro Dinamarca, que previene y controla las principales enfermedades que afectan a los salmones cultivados en nuestro país.

Tal como explicó el investigador, el producto es obtenido a partir de una bacteria marina autóctona de la costa de la Región de Valparaíso. “Esta solución es inocua para animales y seres humanos y actúa inhibiendo la comunicación de los patógenos. A diferencia de los antibióticos esta estrategia es innovadora, ya que no genera resistencia y no daña el ambiente. De esta forma, se aumenta la productividad y el valor agregado del producto y ofrece seguridad alimentaria”, aseveró el Dr. Dinamarca.

Esta biotecnología avanza a paso firme en la generación de su aplicación en la industria de la salmonicultura nacional, ya que recientemente obtuvo su patente en Chile, y en la actualidad la universidad está gestionando su licencia productiva y de explotación comercial.

Entre los aspectos que hacen destacar esta tecnología está su capacidad para incorporarse eficazmente a los procesos de fabricación de alimentos para peces, sin la necesidad de modificarlos.

“Este aditivo alimentario desarrollado en el Laboratorio de Biotecnología Microbiana de la Facultad de Farmacia UV, a diferencia de los antibióticos de uso habitual, además de no generar resistencia, no es tóxico para los peces en cultivo y no representa un daño para el ambiente, siendo estas sus principales ventajas respecto al uso de antibióticos”, afirmó el Dr. Dinamarca.

Finalmente, el científico de la UV subrayó que este trabajo se ha transformado en un ejemplo de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) con resultados reales de transferencia tecnológica, en donde incluso se ha podido dar un ambiente adecuado para la creación de nuevas empresas de base tecnológica y la interacción entre la universidad y la empresas del sector productivo.