El grupo de investigación liderado por el Dr. Cristian Vargas del Laboratorio de Funcionamiento de Ecosistemas Acuáticos (LAFE) de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción (UdeC) y director del Núcleo Milenio MUSELS (Centro para el Estudio de Forzantes Múltiples sobre Sistemas Socio-Ecológicos Marinos) e investigador asociado del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), realizó entre los días 29 y 30 de abril una primera campaña para la evaluación de los efectos de la actividad eruptiva del volcán Calbuco sobre la propiedades física-químicas de las aguas del estuario Reloncaví, ubicado a solo 40 kms del macizo.

La importancia de este trabajo radica en que la erupción del volcán el pasado 22 de abril de 2015 liberó a la atmósfera una cantidad aproximada de 210 millones de metros cúbicos de ceniza, los cuales con el paso de los días se depositaron y sedimentaron sobre suelos y sistemas acuáticos, principalmente de las áreas geográficas más cercanas. Este material en suspensión al depositarse sobre los suelos, es posteriormente transportado por las aguas de lluvias o infiltrado hacia napas subterráneas llegando finalmente a los ecosistemas costeros, como bahías, fiordos y estuarios.

Recientemente, un artículo publicado por el geólogo de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), Sinc Mathew Clarkson, en la prestigiosa revista Science, presentaba resultados de cómo hace 252 millones de años, durante un período de enorme actividad volcánica en nuestro planeta, ocurrió un proceso de acidificación del océano producto de la liberación de enormes cantidades de CO2 a la atmósfera, que posteriormente modificó la química del océano, y que llevó a la extinción de cerca de un 90% de la vida marina entre los períodos Pérmico y Triásico.

“El arrastre de dicho material puede generar cambios en la biogeoquímica de las aguas, aumentando sustancialmente las concentraciones de elementos como el hierro y el sílice, y probablemente de el nitrógeno y el fósforo. Además, la caída de dicho material puede provocar cambios importantes en los niveles de pH de las aguas del estuario, haciendo a estas más ácidas, y por lo tanto corrosivas para los organismos, afectando principalmente a aquellos que construyen estructuras de carbonato de calcio (CaCO3), como los mitílidos (choritos) u otros invertebrados marinos”, explicó el grupo de investigadores encabezados por el Dr. Cristian Vargas.

Labor conjunta

En el estuario Reloncaví se desarrollan importantes actividades de cultivo de mitílidos, siendo uno de los principales semilleros de toda la Región de Los Lagos, que es donde se genera cerca del 90% de la producción nacional, por lo tanto cualquier impacto biológico que pudiera ocasionar este proceso eruptivo, podría tener importantes implicancias para toda esta industria.

“El trabajo con el sector acuícola en la región es uno de los pilares fundamentales de las actividades de investigación que realiza el grupo de científicos del Núcleo Milenio MUSELS, y donde participan investigadores de otras instituciones como la Universidad Adolfo Ibáñez, Universidad Católica de Chile, Universidad del Desarrollo, Ceaza, entre otras”, comentó la Universidad de Concepción a través de una nota de prensa.

Es así que con el objetivo de poder caracterizar estos cambios en la biogeoquímica de las aguas y evaluar potenciales efectos sobre estos moluscos bivalvos, el Dr. Vargas viajó a la Región de Los Lagos acompañado del oceanógrafo Dr. Diego Narváez (postdoctorado) y la química analista Lorena Arias del IMO, a realizar mediciones de propiedades físicas (temperatura, conductividad), oxígeno disuelto, pH, alcalinidad, pCO2, donde utilizaron unos perfiladores de alta resolución de pigmentos (FluoroProbe) y de pH (SEAFET), así como toma de muestras de agua para mediciones de gases, como el óxido nitroso (N2O) y metano (CH4), que serán posteriormente analizadas por la Dra. Laura Farías del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR2) y académica del Departamento de Oceanografía de la UdeC.

La campaña contó además con la participación de investigadores del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), quienes tomaron muestras para análisis de fitoplancton y zooplancton.

La campaña fue gestionada gracias al apoyo del Instituto Tecnológico para la Mitilicultura (Intemit), con el cual el Centro MUSELS cuenta con un convenio de cooperación y la empresa de cultivos de mitílidos Orizon que les dio las facilidades para el trabajo en terreno.

Justo cuando se desarrollaba la campaña en terreno, el grupo de científicos fue sorprendido por el tercer proceso eruptivo del 30 de abril que aunque de menor intensidad, liberó una enorme columna de cenizas que posteriormente se depositaron en la zona de Cochamó y Puelo. “El grupo contempla poder realizar dos campañas adicionales, para poder ir evaluando en el tiempo los efectos de la erupción del volcán en este ecosistema marino, y la información generada será además de dominio público, contribuyendo de esta forma a los procesos de toma de decisiones que se necesitaran en la región”, concluyeron desde la UdeC.