“El personal embarcado de la marina mercante nacional, de cabotaje, nos encontramos anclados en el siglo XIX ya que, en la práctica, no existe el descanso de las ocho horas continuas dentro del día calendario, según el Código del Trabajo artículo 116, e incumplimientos de otras normas del mismo cuerpo legal. De igual manera, el material a flote es obsoleto o sub-estándar si lo comparamos con los países vecinos, de la OCDE o naciones como Panamá”, comenzó diciendo a AQUA Juan Guillermo Fernández, quien es el presidente del Colegio de Oficiales Marina Mercante Universitarios A.G. (Commu), además de vicepresidente RR.PP. Nacional e Internacional de Confesur A.G., tesorero del Sindicato de Trabajadores Transitorio de Naves Menores y Marina Mercante (Sittranmar) y presidente del Consejo Sur-Austral de Trabajadores Embarcados de la Marina Mercante (Cosatram).

Según Fernández, las precarias condiciones laborales en el rubro han sido una reiteración de los mismos problemas por años, “especialmente la vulneración de derechos laborales, de propiedad intelectual, de trabajo decente y dignidad, discriminación, seguridad a la vida humana en el mar, de la Constitución Política del Estado, entre otros, y que las autoridades correspondientes no resuelven la forma de hacerlas respetar”.

Subrayó que existen interpretaciones antojadizas sobre algunas normas legales, que atentan contra los derechos de los trabajadores, y también hay falta de fiscalizaciones o estas son muy deficientes de parte de la Autoridad Marítima y la Dirección del Trabajo.

Afirmó que actualmente existen unos 70 buques que no tienen problemas de habitabilidad para albergar varios trabajadores más, unos 150 que tiene los espacios para instalar dos o tres aposentos. “El resto que no le sea posible una ampliación de acomodaciones deberían tener un régimen de descanso mayor o restringir su área de navegación, por ejemplo desde Puerto Montt hasta Quellón (Chiloé), en la Región de Los Lagos”, enfatizó Fernández, añadiendo que más de un 80% de la flota de cabotaje en la zona sur-austral se relaciona con la industria de la salmonicultura, “la que no ha exigido estándares de respeto a las normas laborales en el momento de suscribir los servicios con el transporte marítimo”.

En definitiva, argumentó que la realidad “permite a las empresas bajar los costos operacionales, hacer importantes inversiones de activos, y obtener utilidades en cada período contable sobre los hombros del personal embarcado”.

Para leer en detalle las declaraciones del dirigente, descargue la siguiente carta que los trabajadores de la marina mercante han hecho llegar a las autoridades: Marina Mercante Nacional, Cabotaje y Realidad Laboral