Durante la última década, la salmonicultura chilena se ha visto afectada por un aumento en la ocurrencia del ectoparásito Caligus rogercresseyi o piojo de mar. Esta situación ha generado pérdidas sustanciales relacionadas con el incremento de la mortalidad de los peces, dado el aumento de la predisposición a infecciones secundarias y los altos costos asociados al tratamiento y control de este parásito, entre otros.

En ese escenario, Fundación Chile (FCh) en conjunto con Marine Harvest se encuentran trabajando en un proyecto que utiliza al róbalo (Eleginops maclovinus), pez nativo del país, como biocontrolador del cáligus en elFoto: Fundación Chile salmón de cultivo.

Según lo reportado por FCh, los estudios realizados en el país han demostrado al menos un 40% de eficacia de este pez como biocontrolador del piojo de mar en salmones. En primera instancia, el proyecto tuvo por objetivo confirmar dicha hipótesis.

Posteriormente se ha realizado una serie de bioensayos para definir el número idóneo de ejemplares de estos peces nativos por salmón para la obtención de resultados positivos. Adicionalmente, se estudió la interacción del róbalo con salmones de distintas tallas y el efecto del uso de diferentes densidades de cultivo sobre los niveles de biocontrolación.

Esta iniciativa, detallan desde FCh, tiene como objetivo reducir el uso de antiparasitarios en el control del cáligus. Además, se espera realizar pruebas en centros de cultivo a escala comercial, cuyos resultados presenten un apoyo real para la salmonicultura nacional. La conducción de este proyecto ha involucrado una inversión aproximada de $240 millones en aportes tanto públicos como privados.

El jefe de Desarrollo de la Estación Experimental Quillaipe (Región de Los Lagos) de Fundación Chile, Juan Carlos Sánchez, explicó que “en la industria se habla mucho sobre la resistencia que generan los productos químicos actualmente utilizados para el control de la caligidosis. El objetivo del uso de peces limpiadores es generar una alternativa al uso de dichos productos utilizando un control biológico externo con efecto permanente”.

De forma paralela, Fundación Chile y Marine Harvest Chile están trabajando en la optimización del proceso de producción de peces biocontroladores. Así, en el marco del proyecto denominado “Producción de peces biocontroladores en balsa jaula”, cofinanciado por la Fundación Copec-UC, se desarrollarán estrategias de cultivo con costos eficientes, permitiendo obtener el mayor potencial de biocontrolación del róbalo como base para un escalamiento comercial exitoso.

“La sustentabilidad de un negocio basado en el control biológico no solo depende de la efectividad del tratamiento, sino que también de la factibilidad de proveer oportunamente a la industria del salmón ejemplares biocontroladores de la mejor calidad, en las cantidades necesarias y a un precio competitivo”, concluyó Sánchez.

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