La Organización Global para EPA y DHA Omega 3 (GOED, por sus siglas en inglés), entidad socia de la Organización Internacional de la Harina y el Aceite de Pescado (IFFO, por sus siglas en inglés), emitió una respuesta pública a un artículo del Washington Post -y notas posteriores- que pone en tela de juicio los beneficios para la salud del consumo de Omega 3.

En este sentido, la IFFO quiso hacer eco a las declaraciones de GOED y refutó las afirmaciones realizadas por el autor del texto en el Washington Post, Peter Whoriskey. “Ya existe mucha confusión en la industria de la salud sobre lo que es una dieta equilibrada y saludable, pero creemos que la ciencia que respalda el consumo de Omega 3 es clara. Como comentó GOED, ‘cada meta-análisis de ensayos clínicos en humanos publicados en los últimos diez años sobre la reducción del riesgo de muerte cardiaca (o coronaria), el mantenimiento de la presión arterial saludable y/o reducción de los niveles de triglicéridos ha encontrado consistentemente un beneficio significativo en el consumo de Omega 3′”, argumentó la IFFO.

De igual manera, sostuvo que “es importante tener en cuenta que la mayor parte del aceite de pescado producido no tiene como destino la industria de los suplementos, pero se añade a los alimentos balanceados del salmón (y otros pescados) para entregarles propiedades saludables”.

A juicio de la organización internacional, los beneficios de comer estos pescados grasos también son altamente reconocidos; por ejemplo, adujo la IFFO, el año pasado el Gobierno de Estados Unidos recomendó aumentos en el consumo para las mujeres embarazadas y los niños. “Como ocurre con muchos productos terapéuticos, es difícil probar la causa y efecto y todavía estamos aprendiendo cada día sobre el papel de los Omega 3, pero existe una tendencia científica consistente que apoya su consumo”, subrayó.

Dijo que un estudio a destacar es “The DHA Oxford learning and behaviour confirmatory study”, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), que investigó los efectos de los suplementos de ácidos grasos Omega 3 en la lectura y el comportamiento en niños de edad escolar.

“GOED ha realizado una búsqueda a través del conjunto de evidencia publicada durante 2005-2012. Es así que a través de Pubmed encontramos 136 ensayos aleatorios y controlados relacionados con el EPA y DHA en las enfermedades cardiovasculares. De estos, 105 documentos (77% de los estudios) encontraron un beneficio, ya sea en los criterios de valoración primarios o secundarios”, detalló la IFFO, añadiendo que es cierto que no todos ellos tuvieron resultados importantes como los eventos cardiovasculares, “pero todos observaron varios marcadores o resultados en enfermedades cardiovasculares”.

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Para cerrar, la Organización Internacional de la Harina y el Aceite de Pescado enfatizó que en todos esos estudios no se han encontrado efectos nocivos comprobados relacionados con el consumo de ácidos grasos Omega 3 como parte de una dieta saludable, “y con todos los beneficios comprobados, las personas no deben ser disuadidas”.

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