(ElDinamo.cl*) La escena ocurrió a finales de abril, en medio del mar, a más o menos 200 millas al sur de la costa de Nueva Guinea. Un barco de 60 metros de largo se hunde lenta pero inevitablemente. Entre las 40 personas que componen la tripulación cunde el pánico y gritan por ayuda. Menos uno. El capitán, en una escena descrita por los testigos como algo jamás visto, se ve tranquilo. Pero no solo eso.

El hombre aplaude mientras su barco se hunde.

El capitán del barco llamado Thunder (en español, Trueno) es Luis Rubio Cataldo, es chileno, y está a cargo de uno de los cinco barcos pesqueros pirata más buscados del mundo, etiquetados por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) con la “Purple Notice”, que es como una lista de “los más buscados” pero del mundo marino.

Luis Rubio está terminando así una persecución que duró 110 días, que empezó en aguas de la Antártica y terminó en Thunder (Foto: Sea Shepherd)las costas de Nueva Guinea. Los incansables persecutores son dos barcos de Sea Shepherd, una organización ecologista internacional que protege a las especies y el ecosistema marino. Dos de sus principales financistas son Martin Sheen y Sean Connery.

Cazar al Thunder es el fin de una persecución que se extendió por casi cuatro meses y más de 10.000 millas náuticas, dos mares y tres océanos. El barco a cargo del chileno ha intentado chocar y hundir a sus escoltas, sin éxito.

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El Thunder es en el mundo de la pesca ilegal famoso por ser el que más ganancias ha recaudado en la historia -principalmente gracias a la pesca de la merluza negra (Dissostichus eleginoides), también conocida como bacalao austral, bacalao de profundidad o Chilean seabass en los mercados anglosajones, un pez que puede vivir hasta 50 años, llegar a pesar 100 kilos y medir casi dos metros- con ganancias estimadas en US$76 millones, desde que se emitió su prohibición de pescar, en el año 2006. Desde entonces el Thunder elude a la justicia del mar cambiando sus banderas y sus patentes.

El principal país demandante del bacalao austral es Japón y se usa para preparar fundamentalmente sashimi.

Los barcos que persiguieron al Thunder fueron dos: el Bob Barker y el Sam Simon, el primero capitaneado por Peter Hammarstedt que fue el encargado de rescatar y subir a su embarcación al capitán chileno y su tripulación, compuesta por españoles e indonesios. “Nunca había visto a alguien aplaudiendo mientras se hunde su barco. Me lleva a pensar que lo hundió a propósito, para esconder evidencia”, dijo.

Luego de ser revisados en busca de armas, a Rubio y su tripulación le prestaron ropa seca y los llevaron hasta tierra firme, en la República de Santo Tomé y Principe, allá, a principio de junio, fue formalizado por una serie de delitos que incluyen pesca ilegal, quema de basura en alta mar, ataques a otra embarcaciones, y un largo etcétera; tan largo que las autoridades locales se dieron tres meses para investigarlos. Este mes debería comenzar el juicio en contra del pirata chileno.

Al capitán Hammarstedt, otra cosa del chileno que le llamó la atención también -dijo en entrevista con The Sidney Morning Herald- fue: “Mientras los indonesios iban como agradecidos de que se hubiese acabado la persecución, los españoles iban callados, como taimados. Pero el chileno se vino todo el viaje de vuelta alegando. Nunca en mi vida vi un naufrago tan malagradecido”.

*Con información de The New York Times, Sea Shepherd y The Sidney Morning Herald

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