(El Mercurio) Retenidos en un país africano tan pequeño que cabría 15 veces en la Región Metropolitana, cuatro chilenos aguardan ir a juicio por ser parte de la tripulación del “Thunder”, el pesquero ilegal más buscado del mundo.

Los cuatro permanecen en Santo Tomé y Príncipe, una ex colonia portuguesa independizada en 1975, luego que su nave de 61 metros de eslora (largo) zozobrara en extrañas circunstancias el 6 de abril.

El hundimiento fue el epílogo de una persecución de más de 10.000 millas náuticas protagonizada por el “Sam Simon” y el “Bob Barker”, dos barcos de Sea Shepherd, una ONG ambientalista australiana que sorprendió al “Thunder” en una zona subantártica protegida por acuerdos internacionales.

Cuando estaban en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Santo Tomé y Príncipe, 110 días después, súbitamente el “Thunder” comenzó a hundirse. Sus 40 tripulantes abordaron lanchas salvavidas y fueron rescatados por los voluntarios de Sea Shepherd, que los entregaron a las autoridades del país insular.

Entre aplausos

Según la ONG, los chilenos son el capitán del “Thunder”, Luis Rubio Cataldo (48, de la ciudad de Valparaíso, Región de Valparaíso); el ingeniero Luis Morales Mardones (59, de Valparaíso), y los tripulantes Gerardo Subiabre Hernández (49) y José Carrión Alvarado (52), ambos de Puerto Montt (Región de Los Lagos).

Sea Shepherd cree que Rubio hundió deliberadamente su nave para ocultar las pruebas de su pesca ilegal. “Mientras el barco se hundía, él empezó a aplaudir y a celebrar. Parecía expresar un sentimiento de alivio”, relató a El Mercurio Peter Hammarstedt, capitán del “Bob Barker”. “Es un comportamiento muy extraño para un capitán que ve cómo se hunde su barco”, agregó.

El “Thunder” capturaba bacalao de profundidad, cuya carne -de sabor intenso y textura firme y aceitosa- es tan apetecida en Estados Unidos y Japón que los pescadores la llaman el “oro blanco”.

Protegida por la Comisión para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), la pesca de la especie está sometida a una estricta regulación que obliga a certificar su origen legal. Este año, Chile autorizó una cuota de captura de dos mil toneladas.

Pese a estar impedido de pescar en aguas antárticas desde 2006, el “Thunder” habría operado en forma pirata durante una década, obteniendo ingresos ilícitos por US$ 76 millones, según datos de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) citados por The New York Times.

En 2013, y a petición de Nueva Zelandia, Interpol emitió una notificación morada para alertar sobre el modus operandi de la nave. El aviso afirma que solo entre 2010 y 2015 utilizó cinco nombres y tres pabellones diferentes. Lo hacía con el fin de “vulnerar el sistema establecido para la circulación marítima”, explicó el subprefecto Ricardo Quiroz, jefe de Interpol Chile.

“Él (Rubio) reclamó tener permisos de pesca, pero sabíamos que no los tenía porque estaban en la lista negra y porque el gobierno de Nigeria nos dijo que no tenía permiso para pescar en ninguna parte”, añadió el capitán Hammarstedt al aludir al último país que tuvo registrado al pesquero, construido en 1969.

“Se sospecha que el ‘Thunder’ ha infringido leyes y reglamentos de varios países, así como convenios internacionales, y que está involucrado en estafas y otros delitos relacionados con la pesca”, dice la alerta de Interpol.

Sancionados en Chile

Consultada por El Mercurio, la Armada de Chile precisó que Luis Rubio posee los títulos vigentes de patrón de pesca de alta mar de segunda clase y patrón regional superior, y que su último embarque conocido ocurrió entre abril y septiembre de 2014.

La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) confirmó, en tanto, que Rubio y Morales fueron sancionados este año por una denuncia sobre pesca ilegal, también a bordo del “Thunder”, interpuesta por Australia. Mientras el ingeniero recibió una multa de 25 UTM ($1,1 millón), el capitán tuvo otra de 450 UTM ($19,8 millones) y una suspensión de su título por 18 meses. La resolución exenta 974 del subsecretario de Pesca y Acuicultura, Raúl Sunico, fue despachada el 10 de abril, cuatro días después del fin del barco más buscado.