Actualmente existen nueve proyectos de engorda de salmones presentados a evaluación ambiental en la Región de Los Ríos, así como decenas de otras solicitudes en este mismo ámbito, lo que, según lo publicado por la filial chilena del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), “configura una amenaza de insospechadas e irreversibles consecuencias para la costa valdiviana”.

Según explicó el coordinador del Programa de Conservación Marina de WWF Chile, Dr. Francisco Viddi, esta zona, reconocida por su potencial paisajístico y sus playas, destaca también por su gran riqueza natural, que nutre y provee de servicios ecosistémicos a comunidades locales que viven de la pesca artesanal y el turismo de intereses especiales. Además, es el hogar de un sinnúmero de especies marinas emblemáticas, como el delfín chileno y el austral, lobos marinos, nutrias y aves. Asimismo, sus aguas son visitadas por especies vulnerables o en peligro de extinción, como la ballena jorobada o la ballena azul –el animal más grande del planeta-, que llegan cada verano para alimentarse.

En este contexto, el desarrollo intensivo de producción salmonicultora en la costa de la Región de Los Ríos es una amenaza que podría afectar su riqueza natural, base del bienestar de diversas comunidades, alertó el representante de la organización no gubernamental (ONG).

“Estimamos que la instalación de centros de cultivo no es posible sin un previo consenso ni invitación a la participación ciudadana activa. Además, son necesarios estudios de impacto ambiental acordes con la importancia de los potenciales efectos sobre las comunidades locales e indígenas y los ecosistemas marinos que serían afectados. Es crucial también que en la evaluación de estas iniciativas se consideren los aspectos y acuerdos tratados y consensuados en la Política Regional de Pesca y Acuicultura y en la Comisión Regional de Uso de Borde Costero (CRUBC) de Los Ríos, con el fin de respetar y mantener una visión integrada en cuanto al ordenamiento y planificación territorial”, argumentó el coordinador del Programa de Conservación Marina de WWF Chile.

Costos sociales y ambientales

Por su parte, la coordinadora del Programa Mercados en Productos del Mar de WWF Chile, Cristina Torres, explicó que la industria del salmón en el país comenzó en los años ’70 y se intensificó en la década siguiente. En sus inicios, producía alrededor de 80 toneladas; a comienzos de los ’90 ya se cosechaban más de 6.000 toneladas, mientras que para 2014 se alcanzaron cerca de 700.000 toneladas. “Las expectativas de producción siguen creciendo y con esto se espera que la industria se intensifique en otras regiones. Este alto crecimiento ha tenido un importante costo social y ambiental. El intenso cultivo de salmónidos en la Región de Los Lagos ha generado reconocidos impactos ambientales y sociales producto de la contaminación del mar por basura o por químicos, eutroficación –que es la contaminación orgánica que reduce la cantidad de oxígeno en el agua-, contaminación en las playas e incremento en el tráfico de embarcaciones”, adujo la experta.

Reconociendo esos efectos, en 2004 WWF lanzó el “Diálogo del Salmón”, iniciativa que en 2012 derivó en los estándares de certificación de la Aquaculture Stewardship Council (ASC) para especies salmonídeas, “un camino que recién comienza y que busca cambiar las prácticas de las salmonicultoras hacia una industria responsable”, concluyeron desde WWF Chile.