(Senado.cl) Por 22 votos a favor y 14 en contra se aprobó en general el proyecto, en segundo trámite constitucional, que moderniza el sistema de relaciones laborales, introduciendo modificaciones al Código del Trabajo. De este modo se fijó como plazo para realizar indicaciones el próximo 7 de septiembre, a las 12:00 horas.

Durante el debate, los legisladores mantuvieron encontradas posturas frente a la reforma y se centraron en si efectivamente el proyecto termina, o no, con las desigualdades, en torno a temas como la huelga sin reemplazo efectivo, la sindicalización, la titularidad, entre otras materias, que ya se habían adelantado en la primera jornada de la sesión anterior.

Cabe recordar que el debate se inició en la sesión ordinaria de este martes 18 de agosto y se reanudó en la sesión Senador Hernán Larraín (Foto Senado.cl)ordinaria de este miércoles, oportunidad en la que argumentaron su voto los senadores Manuel José Ossandón, José García Ruminot, Pedro Araya, Jacqueline Van Rysselberghe, Juan Antonio Coloma, Rabindranath Quinteros, Isabel Allende, Ricardo Lagos Weber, Antonio Horvath, Carlos Montes, Alfonso De Urresti, Adriana Muñoz, Alberto Espina, Andrés Zaldívar, Juan Pablo Letelier, Eugenia Tuma, Lily Pérez San Martín, Jaime Quintana.

Se reanuda el debate

Ossandón: “Hoy sí es el momento para hacer una reforma laboral y a mi juicio es muy importante fortalecerte el sindicalismos, también creo que una huelga sin reemplazo no es una huelga, pero no creo en una sin regulación. (…) Esta reforma no fortalece el empleo, ni incentiva a jóvenes y mujeres. Con mucha amargura voy a votar en contra, pero mi voto está para todo lo que sea mejorar un buen sindicalismo y la mejor calidad de los trabajadores”.

García Ruminot: “Lamento que esta iniciativa que pretende modernizar las relaciones laborales no haya tenido un trato diferente y no se haya buscado construir un acuerdo, por la importancia de la regulación. (…) Qué fácil sería un acuerdo en este sentido, si el gobierno y los senadores escucharan a sus propios técnicos. (…). Otro aspecto que resulta incomprensible es que en la Cámara se haya eliminado, cuando se define lo que es la huelga, la expresión ‘pacíficamente’, frente a esto me revelo y voto en contra”.

Araya: “Estamos enfrentando un debate que se ha ido polarizando en extremo y se ha centrado en una parte pequeña de la tramitación (…). Hoy estamos enfrentados a uno de los temas centrales: cómo los trabajadores son capaces de sentarse frente a sus empleadores; el proyecto busca devolverle el poder a los trabajadores, en condiciones reales. Vamos a apoyar el derecho a huelga sin reemplazo. (…) Lo central no debiera ser la huelga, sino cuál es rol productivo que queremos como país”.

Van Rysselberghe: “Uno quiere que la gran mayoría de los chilenos tengan trabajo digno, condiciones adecuadas y el mayor ingreso posible, este es un consenso y más allá de las diferencias, ese es el fin del camino, pero diferimos en cómo llegar a ese fin. Este proyecto parte de un diagnóstico equivocado: en que las relaciones laborales son tensas y tampoco es cierto que como está planteado dará mejores condiciones, además de afectar brutalmente a las pymes”.

Coloma: “Un Chile más justo se entiende con la clave de potenciar el trabajo, mejorar el salario, buscar que la capacitación sea el eje del desarrollo (…), pero hoy estamos con una perspectiva equivocada, lejos de más capacitación, de la participación de jóvenes y mujeres; la clave aquí es el sindicalismo forzado, huelga sin reemplazo, ahogar la libertad y esto no es un cambio de la mentalidad de los chilenos, sino que es un cambio de las reglas del juego (…). Voto en contra de una pésima reforma”.

Emparejar la cancha

Quinteros: “Con este tipo de normas surgen anuncios catastrofistas, pero no se han producido ninguno de ellos. Se dice que no se potencia la capacitación, el empleo de mujeres y jóvenes, pero estos son parte de otras normas. Se argumenta que es una reforma sindical y creo que eso no tiene nada de mala, y por cierto es mucho más que eso, con reglas más justas para los trabajadores. No hay negociación colectiva sin sindicatos fuertes (…). No olvidemos que la huelga también tiene costo para los trabajadores”.

Allende: “Hace muchos años estamos en deuda como sociedad, desde la implementación del plan laboral en plena dictadura. Desde que retomamos la democracia hemos estado en huelga, porque no hemos emparejado una cancha tremendamente desigual. Estamos hablando del trabajo, que tiene centralidad en la sociedad. (…) Todos queremos que haya crecimiento, pero debe ser con cohesión social, no podemos seguir en una sociedad tan desigual y por eso apoyamos este proyecto”.

Ricardo Lagos Weber (Foto Senado.cl)Lagos Weber: “Este proyecto nos pone a prueba y son estos los que marcan el Congreso. La historia de las reformas laborales, desde que recuperamos la democracia, ha ido de menos a más, pero todo acotado a los derechos individuales de los trabajadores y esta ley intenta rescatar un sistema moderno y recoge correctamente un diagnóstico ampliamente compartido de que existe: escasa sindicalización y desigual distribución de riquezas”.

Horvath: “En términos generales moderniza las relaciones laborales y sabemos que esta juega un rol clave en la relación entre los trabajadores y los empleadores, tanto en el sector privado como en el público. (…) La inequidad tiene sus raíces en que somos un país muy centralista y concentrado en lo económico y esto genera una explosión social que genera descontento (…). Aquí podemos hacer un avance significativo, voto a favor”.

Montes: “La calidad de una sociedad se refleja -entre otras cosas- en cómo se trata al trabajo y a los trabajadores y aquí tenemos una deuda muy grande. El plan laboral del 80 propuso un plan netamente para los empleadores y hoy estamos ante un problema ético y cultural, el desafío es conjugar el crecimiento económico con los derechos laborales; nos preocupan las desigualdades y la forma en que se distribuyen las riquezas”.

Libertad de sindicalización

De Urresti: “Benito Baranda ha dicho que este país no resiste la actual legislación laboral donde las grandes empresas abusan debilitando el movimiento sindical. Lo que queremos es comenzar a remover los pilares elaborados en plena dictadura del llamado plan laboral, el mismo que le quitó derechos a los trabajadores. Acá estamos cumpliendo una promesa de campaña. Estamos por la titularidad sindical y huelga efectiva. Acá estamos por terminar con los pilares generados en el 1979”.

Muñoz: “Es un momento solemne porque estamos respondiendo a una gran deuda. Se ha dicho que esta es una reforma paternalista y retrógrada. No se trata de una norma extrema, estamos en la media del continente. También se dice que este no es el momento, pero siempre se usa ese argumento. Existe una desconfianza a los trabajadores. Ninguno quiere causar un daño, solo se reclama un trato justo. Por ejemplo, lo que ocurrió en la mina San José ¿es culpa de los trabajadores?”.

Espina: “La pregunta que debemos hacernos es si contribuye el proyecto a disminuir las desigualdades. Nosotros creemos que las incrementa. Este gobierno perdió el apoyo ciudadano tras del debate de las reformas. En cuanto a lo laboral, solo el 27% de la ciudadanía respalda este proyecto porque en su esencia, está mal concebido. Se establece el monopolio del sindicato y además se obliga a irse a huelga a los trabajadores que no quieren acogerse a ella. Eso no me parece”.

Zaldívar: “No me extraña esta situación de tensión que se registra. El país potenciaba en los 50 y 60’ las organizaciones sindicales y había una capacidad de negociación. Cuando retornó la democracia, nos comprometimos a resolver estos temas, pero antes no tuvimos mayoría. Creo que es un error votar en contra de la idea de legislar, porque de lo contrario deberíamos esperar un año. Les pido que se abran a discutir y lleguemos a consensos”.

Efecto en las pymes

Letelier: “El golpe militar tuvo como propósito un nuevo proyecto refundacional, y un pilar era quitarle fuerza a los trabajadores. Por eso se terminó con la negociación por rama, entre otros aspectos. Nuestro modelo laboral es único por lo que comparar es equívoco. Hoy nos ponemos al día con las exigencias de la OIT. La Corte Suprema falla en esa dirección. Acá hay un sistema con cinco componentes. Queremos ayudar a las verdaderas pequeñas y medianas empresas (pymes)”.

Tuma: “La ciudadanía está molesta con la política porque no resuelve sus problemas. Soy partidario de igualar la cancha entre las empresas, pero creo también en la necesidad de negociar de los trabajadores. Estamos buscando una legislación para dar simetría. Se trata de distribuir las utilidades de mejor manera y eso pasa por la titularidad sindical y el derecho a huelga, por ejemplo”.

Pérez San Martín: “Escuché ayer (martes) la presentación de la ministra de esta reforma, y recordé lo que pasó con la tributaria. Estos cambios son válidos para las grandes empresas porque allí las relaciones laborales no son buenas, pero es distinta la realidad que tiene el comercio y las pymes. Esta reforma no traerá más trabajo y no dice nada acerca de las mujeres y los jóvenes, que son las principales víctimas del sistema. Esto va a asfixiar a las pymes y será perjudicial para la mantención del empleo”.

Quintana: “Queremos terminar con las desigualdades y se nos acusó de estar sobre ideologizados. Acá la discusión enfrenta lo colectivo con lo individual. Este modelo económico se basa en los esfuerzos particulares. Este no es un proyecto pro huelga, sino pro diálogo y sindicato. Me sorprende que se tenga una valoración negativa del derecho a la huelga porque es algo esencial que mundialmente se reconoce como tal y que incluso nosotros, hemos respaldado”.

Chahuán: “Es necesaria la reforma laboral, pero la pregunta es qué tipo necesitamos. Hasta ahora ha habido un liderazgo circular porque ningún tema se cierra. Nunca sabemos cuál será el resultado de una reforma. Pensamos que esto es para proteger a las cúpulas sindicales. La Constitución dice que este derecho es voluntario, sin embargo acá se hace obligatorio. No habrá estímulos para la generación de nuevos empleos, esa será una consecuencia evidente”.

Navarro: “¿Quién financia la campaña terrorífica respecto a que esta reforma es el fin de los trabajadores? Hoy tenemos mayoría para impulsar estos cambios. Estamos frente a la oportunidad única de hacer cambios de fondo. Por ejemplo, respecto de servicios mínimos. El fantasma de la paralización de los servicios esenciales es tal porque en la mayoría de los países sí se garantiza la huelga y a la vez, la entrega de lo que la ciudadanía necesita. Hay elementos en que avanzamos y en otros retrocedemos”.