En la ciudad de Puerto Montt, Región de Los Lagos, se realizó este miércoles 30 de septiembre y jueves 1 de octubre el “Taller del Programa Estratégico de Pesca Sustentable” organizado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) en el marco del proyecto “Consultoría programa estratégico de especialización inteligente para la competitividad – Diseño hoja de ruta pesca sustentable”, solicitado por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).

Entre los temas tratados, la instancia analizó las brechas o problemáticas del sector pesquero de la zona sur-austral, determinando sus causas y buscar posibles soluciones.

La gerente general de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur Austral (Fipes), Valeria Carvajal, detalló que en relación con los principales aspectos que afectan el desarrollo de la actividad pesquera en el sur-austral se encuentran la pesca ilegal y la administración de los recursos pesqueros sin un enfoque multiespecífico y sin considerar las distintas realidades regionales.

En ese sentido, subrayó que “la pesca ilegal es una amenaza para la sustentabilidad de los recursos; y por más esfuerzos que se hagan con la elaboración de excelentes estudios, se disminuyan las cuotas, se establezcan vedas, con los niveles de pesca ilegal que hoy existen, no lograremos recuperar nuestras pesquerías”.

Ahondó que la pesquería demersal del sur-austral es de carácter multiespecífico y debe administrarse como tal. “No podemos tratar a las pesquerías de merluza austral, congrio dorado, merluza de cola, merluza de tres aletas, entre otros, como si fueran pesquerías independientes unas de otras, porque eso no se condice con la realidad que hay en el agua”, argumentó Valeria Carvajal.

Del mismo modo, sostuvo que la realidad de la pesca en estas regiones australes es distinta al resto del país, “pues se trata de recursos de alto valor que se destinan solo al consumo humano, pero la autoridad a veces no considera este aspecto en sus decisiones”.

Para cerrar, dijo que un ejemplo es lo que ocurre con la jibia que “está regulada en base a la realidad de la zona central del país y aquí en el sur no se puede extraer ya que no tiene cuota, los registros están cerrados y esto provoca que su biomasa crezca cada vez más. Mientras a la jibia se la trata casi como especie protegida, esta depreda a la merluza austral sin que nadie pueda detenerla lo cual es un absurdo”, concluyó la representante de la Fipes.