(La Tercera) De acuerdo con un estudio realizado por la ONG Oceana, en conjunto con el Centro de Ecología Aplicada de la Pontificia Universidad Católica (PUC), existe un 25% de probabilidades de que el jurel ya se encuentre en estado de colapso, y no de sobreexplotación, lo que haría que el futuro de este recurso no fuera muy optimista.

Tampoco sería optimista el futuro para el sector pesquero chileno, considerando que en términos monetarios implica ingresos de US$123 millones anuales.

Recuperación

En Oceana causa preocupación el que se esté frente a un colapso de la pesquería del jurel, y que las cuotas no contribuyan al resguardo del recurso.

De acuerdo con el estudio, se establece que la única forma de recuperar esta pesquería en el mediano plazo implica una reducción de la cuota a 350.000 toneladas anuales, lo que permitiría asegurar al año 2035 un porcentaje de éxito en la recuperación del recurso del 30%.

“La recomendación adoptada por el comité científico de mantener la cuota en 460.000 toneladas, tiene tan solo un 8% de probabilidad de recuperar este recurso en el mediano y largo plazo”, sostuvo la directora de campaña de pesquería de Oceana, Lisbeth Van der Meer.

En Chile, el jurel es el recurso principal de la pesquería pelágica industrial. Esta, según Oceana, posee el 90% de las cuotas de pesca de la zona centro-sur del país.

Durante años, el jurel fue destinado a la producción de harina de pescado, sin embargo, durante el último tiempo el 70% de su pesca se vende congelado y enlatado a exportación. El jurel además es capturado por la flota internacional en las afueras de la Zona Exclusiva Económica (ZEE) del país.

A mediados de la década de 1990, los desembarcos de jurel llegaron a los 4,8 millones de toneladas. Pero en los últimos años el descenso del recurso ha sido evidente, principalmente en las cuotas, las que han fluctuado entre las 300.000 y las 500.000 toneladas.

En 2015, la recomendación del comité científico de la Organización Regional de Pesca del Pacífico Sur (ORP-PS) estimó una cuota global de 460.000 toneladas, de las cuales 297.000 fueron destinadas a Chile.