El vicepresidente de Friosur, Carlos Vial Izquierdo, es toda una institución en el mundo acuícola y pesquero nacional. Se pasea entre las dos actividades con total soltura, puesto que los casi 30 años como ejecutivo del sector le han dado una profunda experiencia tanto en el cultivo de salmónidos como en la captura de peces demersales en el sur del país. Además, ha tenido una destacada labor gremial. Entre 2004 y 2007 fue presidente de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile) y hoy es presidente de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur Austral (Fipes).

Este último rol lo ha mantenido bastante ocupado en los últimos años. Representando a los pesqueros más australes, trabaja activamente en las diversas instancias que creó la actual ley de pesca, como los Comités de Manejo. Es así como pasa al menos una semana al mes en alguna ciudad sureña –Puerto Montt (Región de Los Lagos), Puerto Aysén (Región de Aysén) o Punta Arenas (Región de Magallanes)– reuniéndose con pescadores artesanales, trabajadores, científicos y otros miembros del sector con el fin de sacar adelante los Planes de Manejo de pesquerías como la merluza austral y congrio dorado.

Se ha menospreciado el impacto de la pesca ilegal de lanchas que operan en la zona sur y el efecto que ha tenido una plaga como la jibia que, en vez de combatirse, en Chile se protege”.

En dichos encuentros, el empresario aboga no solo por los temas que interesan a los industriales, sino que también se hace parte de las necesidades más urgentes de la pesca artesanal, compartiendo muchas de sus demandas ligadas a la actividad y apoyándolos de igual forma en sus reclamos sociales. “Los pescadores tienen muchos problemas respecto a su jubilación y situación social en general. Eso hay que resolverlo entre todos. Son temas que conversamos en los Comités de Manejo, pues aquí incorporamos componentes biológicos, económicos y sociales”, relata. Añade que “en el sur se da la situación de que somos pocos y estamos todos en lo mismo. Por eso ha surgido este escenario de colaboración, apoyo y transferencia. La única forma de que exista sustentabilidad y crecimiento es que todos trabajemos en conjunto”.

¿Cómo califica la situación actual de la industria pesquera nacional, especialmente en relación con la pesquería demersal austral (PDA)?

La situación de la PDA es crítica. Llevamos dos años enfrentando los efectos de una irracional reducción de las cuotas e intentando diversificar las operaciones hacia nuevas especies. Las cuotas anuales son insuficientes y hemos debido paralizar operaciones y despedir gente. Pienso que se ha abusado de la operación de los actores legales, aplicándoles el rigor de los ajustes que se nos ha dicho son requeridos para recuperar las biomasas. No se ha respetado ningún criterio de gradualidad ni de justicia al atribuirles a los pescadores apegados a la legalidad todas las culpas y rigores de las restricciones.

De igual forma, se ha menospreciado el impacto de la pesca ilegal de lanchas que operan en la zona sur y el efecto que ha tenido una plaga como la jibia que, en vez de combatirse, en Chile se protege. Y ante la ausencia de información científica de calidad, se ha abusado del uso de estimadores que no necesariamente recogen la realidad y, al contrario, han obligado a la autoridad a implementar ajustes más allá de lo razonable. Lo lamentable es que quienes pagan estos errores son los trabajadores y habitantes de las regiones australes.

¿Cómo se ve la situación para el próximo año?

Hemos estado trabajando durante un año en la elaboración del Plan de Manejo de la Merluza Austral y Congrio Dorado, recabando antecedentes y elaborando propuestas que esperamos sean acogidas por el Comité Científico Técnico y así este pueda proponer a la autoridad rangos de cuota más acordes con una estrategia de recuperación gradual. No sé qué se recomendará, pero esperamos que en ambas especies aumente. Los resultados de los análisis de los antecedentes que hemos generado permiten predecirlo. Así también pensamos que el combate a la pesca ilegal rendirá frutos en forma creciente y eso permitirá mirar el futuro con menos riesgo que lo vivido en los últimos años. Vemos con optimismo que al menos en la merluza las cosas van mejor.

El sector pesquero puede estar en crisis permanente, pero se las arregla para salir adelante. Actualmente, la zona sur austral está pasando por un fuerte ajuste que espero permita sentar las bases de una operación futura promisoria.

Ley de pesca

Los últimos meses se ha levantado toda una polémica respecto de la ley de pesca, la cual ha sido cuestionada por las irregularidades cometidas por ciertos legisladores. ¿Qué evaluación puede hacer sobre esta normativa?

El texto legal es bueno y claramente tiene el objetivo de promover y permitir la sustentabilidad de las pesquerías y la recuperación de aquellas más dañadas. Estoy seguro de que todas las evaluaciones que se hagan, sobre todo las más técnicas, como la que supongo hará la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y otros organismos que se consulten, así lo confirmarán.

Por ahora, tomo un rol distante de la polémica. Mi mirada está comprometida, pues he estado en el sector por los últimos 30 años. He sido ejecutivo de empresas, dirigente gremial, además formo parte del Comité de Manejo de Congrio Dorado y de Merluza Austral y del Consejo Nacional de Pesca. Por eso, creo que es algo prematuro manifestarse y emitir un juicio, pues hay que darle tiempo a la ley para que se implemente y dejar espacio para que los 18 reglamentos funcionen. Con el modelo fortalecido recién creo que empezaremos a ver frutos sabrosos y no meros brotes verdes; pero falta un par de años para eso.

Hay un grupo de pescadores que ha estado pidiendo que se derogue la ley de pesca. ¿Cuál es su visión al respecto?

En democracia, en pedir no hay engaño, aunque en este caso me resulta muy difícil entender qué es lo que se solicita y cuáles son los argumentos. A la fecha solo se han visto los títulos de la petición sin que esos actores se hagan cargo de ninguna consecuencia. Me gustaría que pusieran sobre la mesa los argumentos en que fundan tan radicales demandas. La verdad es que no veo la conveniencia de derogar una ley que se desarrolló tras un enorme trabajo. Esta se puede modificar en cualquier momento, pero no anular ni simplemente suprimir. Y la modificación debe ser tal que en forma periódica se le vayan introduciendo mejoras a los distintos problemas pesqueros que vayan apareciendo y que requieran cambios legales.

Hace un par de meses, los senadores Quinteros, Goic y Muñoz presentaron una moción que busca hacer grandes cambios en la ley, incorporando la idea de licitar crecientes porcentajes de la cuota industrial ¿Qué le parece esta propuesta?

Si bien todo cuerpo legal es factible de ser revisado, en el caso de la ley de pesca parece temprana esa posibilidad, ya que habiendo recién transcurrido un poco más de dos años de vigencia, aún no se ha implementado en su totalidad. En este caso, se ha dicho que las motivaciones responden a consideraciones políticas y la supuesta ilegitimidad que algunos desean imprimir a la ley.

La salmonicutura es una actividad muy cíclica y el último año ha estado atrapada en un período de dificultades comerciales, técnico-productivas, de ordenamiento territorial y financieras que tiene a muchas empresas con problemas de viabilidad de sus operaciones”.

Aprovechando aquello, se pretende volver a la discusión de materias de alta complejidad que, en la tramitación anterior, generaron desgaste, conflicto y una negativa efervescencia social. Eso introduce una dañina inestabilidad en el sector.

La ley actual reconoce derechos de pesca tanto a los artesanales como a los industriales, los que están en plena concordancia con lo solicitado por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y la Fiscalía Nacional Económica. El cuerpo legal se aprobó con una amplia mayoría de congresistas de todos los partidos. Además, el Tribunal Constitucional también desechó un requerimiento de un grupo que buscó impedir su promulgación cuando estaba recién aprobada.

Acuicultura

En cuanto a la salmonicultura, ¿cuáles son sus perspectivas para el sector que también está pasando por un momento delicado?

La salmonicutura es una actividad muy cíclica y el último año ha estado atrapada en un período de dificultades comerciales, técnico-productivas, de ordenamiento territorial y financieras que tiene a muchas empresas con problemas de viabilidad de sus operaciones. La industria no ha logrado recuperarse del todo del impacto del virus ISA, pues la mayoría de las empresas continúa con un alto endeudamiento, aún no logra relocalizar y consolidar sus concesiones y sigue ligada a normativas que la obligan a operar con costos altos. Esto se ha visto agravado por conflictos en algunos mercados que han llevado los precios de las exportaciones a niveles bajo sus costos.

No tengo claro cómo la industria saldrá de la crisis, pues estamos en un momento difícil de la economía general. Pero es muy probable que la cosecha chilena disminuya en los próximos años y la industria presente una baja en su alcance productivo, con una mayor colaboración productiva de las empresas operando en concesiones más grandes y alejadas entre ellas y de los centros poblados, incluso con algunas de las empresas fusionadas a nivel corporativo.