(La Tercera) Tras finalizar el comité político del pasado lunes en La Moneda, el presidente de la DC Jorge Pizarro, señaló que el proyecto de reforma laboral que se discute en el Senado contará con los votos de su partido, “porque estamos convencidos de que vamos a tener un muy buen acuerdo. Estamos cerca de eso”.

No obstante, la arremetida de un sector encabezado por los senadores Andrés Zaldívar, Ignacio y Patricio Walker, para ingresar cambios al proyecto sumó nuevos adherentes, lo que puso en stand by el debate en la Comisión de Trabajo.

El ingreso de nuevas enmiendas del Gobierno al proyecto ha sufrido una serie de retrasos y aunque el presidente de la instancia, el PS Juan Pablo Letelier, espera que sean ingresadas la próxima semana, el Ejecutivo ha dado señales de que no será hasta después del debate del Presupuesto 2016.

Una vez que el proyecto salga de la Comisión de Trabajo, deberá ser analizada por la Hacienda. El debate en la Sala del Senado no será antes de la segunda semana de diciembre, y como hay diferencias su despacho no sería expedito.

Luego los diputados deberían refrendar los cambios del Senado en tercer trámite, pero representantes oficialistas de la Cámara Baja advierten que no aceptarán cambios que afecten el corazón del proyecto, lo que llevaría la iniciativa a una comisión mixta. Así, el debate se extendería, al menos, hasta enero de 2016.

Diferencias

A la intención del grupo liderado por “los príncipes” de la DC, de permitir el reemplazo interno de trabajadores (lo que iría contra uno de los pilares del proyecto: la huelga efectiva), los senadores Jorge Pizarro y Manuel Antonio Matta se han mostrado dispuestos a realizar ajustes que permitan implementar una regulación distinta en las micro y pequeñas empresas (Mipes) y hacer voluntaria para las empresas la negociación con sindicatos interempresas.

Del mismo modo, los senadores del PPD Eugenio Tuma, Ricardo Lagos W. y Felipe Harboe pretenden insistir en la inclusión de las indicaciones presentadas por la bancada pro-pyme (que contó en su momento con el apoyo de los ministros de Hacienda, Rodrigo Valdés y de Economía, Luis Felipe Céspedes) incluida la que busca elevar de ocho a 25 personas el quórum para formar un sindicato en las Mipes.

Para resolver estas materias, el Ejecutivo trabaja en indicaciones que dejen contentos a todos y no toquen los elementos esenciales del proyecto. En el caso de la huelga efectiva, una indicación que cambia la prohibición del reemplazo del “puesto de trabajo” por la del “trabajador”, lo que permitiría una mejor interpretación de la norma y daría más certezas respecto de la facultad de administración de los empleadores durante la paralización.

En las Mipes, el Ejecutivo insiste en la propuesta de mantener el quórum mínimo de 8 personas para crear un sindicato, pero con una representatividad del 50%.

En tanto, en el caso de la negociación interempresa, pese a que la Comisión de Trabajo ya aprobó su obligatoriedad, el Ejecutivo ha tanteado la posibilidad de fijar que este mecanismo sea voluntario para los empleadores. Pero, fue rechazada por la mayoría de la Comisión y de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

La presidenta de la multisindical, Bárbara Figueroa, reconoció que la actitud asumida en las últimas semanas por un sector de la Nueva Mayoría es parte de un “chantaje” de cara a las elecciones municipales, y espera que la discusión del proyecto no se extienda.

Posición distinta tiene el ex presidente Eduardo Frei, quien hizo un llamado a no repetir los errores cometidos en la reforma tributaria. “Espero que se hagan todos los esfuerzos, aunque haya que dilatar un poco, pero que se haga un proyecto bien hecho, representando las posturas del programa de gobierno y, por otro lado, que se escuche a todos los sectores como debe ser en una democracia. Para eso es el parlamento, para modificar y perfeccionar un proyecto que sea útil para el país”.