En octubre de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó que Noruega “ha logrado disminuir prácticamente a cero” el uso de antibióticos en el salmón, uno de los alimentos más consumidos en el país y un importante producto de exportación.

En el artículo publicado en el sitio electrónico de la OMS, el Dr. Danilo Lo Fo Wong, director del Programa de Lucha contra la Resistencia Antimicrobiana de la Oficina Regional de la OMS para Europa, comentaba que el uso excesivo de antibióticos –tanto en acuicultura como en medicina humana– acelera el desarrollo de resistencia antimicrobiana, proceso que se produce cuando las bacterias mutan y se vuelven resistentes a los antibióticos utilizados para el tratamiento de las infecciones que causan. “Esto compromete nuestra capacidad para tratar enfermedades infecciosas y pone en peligro muchos avances médicos”, advertía el Dr. Lo Fo Wong.

Pero, ¿cómo llegó Noruega a este punto en que casi no utilizan químicos en su industria salmonicultora?

El mismo reporte de la OMS reseña que a fines de la década de 1980, reconociendo la necesidad de apoyar al sector acuícola sin poner en peligro la salud pública, los científicos del Instituto Noruego de Veterinaria desarrollaron una vacuna eficaz contra la furunculosis en el salmón de cultivo sin efectos secundarios para el ser humano.

Para 1994 los salmonicultores de todo el país habían sustituido los antibióticos por la vacunación (la vacuna se inyecta en el vientre del pez, mediante un proceso automatizado, cuando este aún está en su fase de agua dulce). “Este logro es el resultado de una estrecha colaboración entre el gobierno, los productores, la industria y las asociaciones gremiales”, apunta el consultor y veterinario Dr. Paul Midtlyng, quien en los años ochenta era responsable de salud acuícola en el Ministerio de Agricultura de Noruega.

Por su parte, el director de la secretaría para la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos de la OMS, Dr. Marc Sprenger, menciona que el caso de Noruega es una “clara muestra de cómo la innovación y los lazos de asociación entre múltiples sectores de la sociedad pueden contribuir a proteger este valioso recurso que son los antibióticos”. Y añade que este tipo de colaboración “constituye una de las piedras angulares del plan de acción mundial de la OMS para combatir la resistencia a los antimicrobianos”.

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Hoy, Noruega produce anualmente unos 300.000 salmones de cultivo, y algunas empresas vacunan los peces a escala industrial. “Ha quedado demostrado que la vacunación presenta enormes beneficios para la prevención de infecciones; sin embargo, no basta con utilizar una sola estrategia”, enfatiza el Dr. Bjørn Røthe Knudtsen, especialista en enfermedades de los peces y funcionario de la División de Inocuidad de los Alimentos del Gobierno de Noruega.

“Con el tiempo, los salmonicultores noruegos han ido introduciendo métodos adicionales para garantizar una buena higiene”, dice. “Lo ideal es que se críe una sola generación de peces en cada vivero. Cuando eso no es posible, los productores vacían periódicamente los estanques, los desinfectan y los mantienen vacíos durante unos meses. Este tipo de soluciones sirven para prevenir la contaminación cruzada entre generaciones viejas y nuevas”, complementa el Dr. Knudtsen.

El empleo de diferentes técnicas como esta ha propiciado una reducción sostenida del uso de antibióticos en el cultivo de salmón noruego. “Hoy por hoy, Noruega es el mayor productor mundial de salmón de cultivo y probablemente también sea el que menos antibióticos utiliza”, ahonda el Dr. Midtlyng.

“Ahí están las cifras”, agrega. “Los noruegos ingieren alrededor de 50.000 kilógramos de antibióticos al año. En el cultivo de salmón, apenas estamos utilizando menos de 1.000 kilógramos en total para el tratamiento de enfermedades, y eso que la población de salmones duplica la biomasa de seres humanos en nuestro país”, detalla el Dr. Midtlyng en el mismo artículo publicado por la OMS.

Más cifras

De acuerdo con datos del Instituto Noruego de Veterinaria, que fueron citados por Undercurrent News, en 2014 la producción de salmónidos en la nación nórdica superó el 1,3 millón de toneladas, siendo el salmón Atlántico por lejos la especie más importante -la trucha arcoíris representa aproximadamente el 5% del volumen de producción-.

En el mismo año, las ventas totales de agentes antibacterianos para uso en peces de cultivo sumaron 523 kilógramos de sustancia activa, correspondiente a 0,39 mg por cada kilo de salmónido. En comparación, esto es aproximadamente una décima parte del consumo de antibacterianos por kilógramo de carne agrícola producida en Noruega, que de por sí ya es muy baja -tiene el menor consumo de todos los países europeos-.

Más específicamente, la mayor parte de los tratamientos en salmónidos durante 2014 involucró alevines en la fase de agua dulce, y solo once *recetas para antibacterianos fueron usadas durante la engorda de salmón en agua de mar. Esto significa que solo el 1% de las casi 1.000 locaciones de producción en agua de mar que operaron en 2014 fueron sometidas a tratamientos antibacterianos individuales.

*En Noruega los antibacterianos para uso en los peces de cultivo pueden obtenerse solo con receta veterinaria, y todas estas deben ser reportadas a las autoridades competentes.