(El Mundo) El mar es el origen de la mayor parte del pescado que se consume en todo el mundo, y en muchos países en desarrollo este supone la principal fuente de proteína animal que muchas poblaciones rurales se pueden permitir. Pero, además, comer pescado está de moda en los países ricos. La gran popularidad que han tomado el sushi, el ceviche o la sopa de aleta de tiburón -entre otras recetas- en la Unión Europea, Japón, China o Estados Unidos ha creado una demanda tan enorme que no puede ser cubierta por las capturas en sus propias aguas territoriales.

El mercado creado alrededor de esta demanda está teniendo un gran impacto sobre los stocks pesqueros, pero también sobre las familias que viven de la pesca artesanal -sobre todo en los países en desarrollo- que se ven obligadas a competir por los recursos con las grandes flotas industriales cuyo objetivo es cubrir la demanda de los restaurantes de Europa o Norteamérica. Pero, por si fuera poca esta presión que soportan las pesquerías de todo el planeta, las capturas declaradas por los cerca de 200 países pesqueros del mundo solo informan el 70% de las operaciones que realmente hacen cada año.

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de British Columbia (Canadá) y publicado este lunes 18 de enero en la revista científica Nature Communications revela que la cantidad real de pescado que se extrae de los mares de todo el mundo cada año es de 109 millones de toneladas métricas, y no de 77, como estipulan los datos oficiales que envían a Naciones Unidas más de 200 países y territorios de todo el planeta.

La comunidad internacional no tiene ni el más mínimo control del 30% de las capturas de pescado que se realizan. Una cantidad que, según los investigadores, equivale anualmente al peso de toda la población de Estados Unidos (más de 300 millones de personas) y que ni siquiera sabe que se extrae del mar.

Los autores, que han recogido datos desde 1950 hasta 2010 en una gran iniciativa llamada Sea Around Us (El mar a nuestro alrededor) apoyada por la organización sin fines de lucro Pew Charitable Trusts, afirman en el trabajo que la diferencia entre los datos oficiales y los reales provienen de todas las capturas que la FAO (la división de Naciones Unidas para la alimentación) no contabiliza.

Todos los países envían cada año sus datos oficiales sobre la cantidad de pescado que se extrae del mar, pero para ello solo se tienen en cuenta las capturas realizadas por las flotas industriales. Es decir, la FAO deja fuera de la cuenta toda la pesca artesanal, la deportiva, los descartes y las capturas ilegales.

“El mundo está dejando fuera de los datos un porcentaje importante de la pesca mundial sin saber cuánto se deja fuera ni cuánto queda en los mares”, explicó el autor principal, Daniel Pauly, catedrático de la Universidad de British Columbia. “Una mejor estimación de lo que se está sacando nos podría ayudar a saber si queda suficiente pescado como para abastecernos en el futuro”, complementó Pauly en una teleconferencia de prensa.

Para obtener sus resultados, los autores han recogido datos de cientos de colegas de todo el mundo para poder obtener una cantidad individual de cada una de las Zonas Económicas Exclusivas de todo el planeta a partir de la cual elaborar el sumatorio para obtener un dato global que poder comparar con los datos oficiales de la FAO.

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