(Pulso) El recientemente aprobado proyecto de simplificación a la Reforma Tributaria, vino a cerrar los capítulos que había dejado pendiente la Ley en 2014, como la interacción entre los dos sistemas  impositivos (renta atribuida y semi integrado). Sin embargo, estos cambios no dejaron conformes a todos los actores.

Así lo señala Juan Pablo Swett, presidente de la Multigremial Nacional de Emprendedores, quien asegura que el proyecto de simplificación afecta negativamente a la pequeña y mediana empresa (pyme).

“Nos preocupa que cerca de 40 mil pymes sean forzadas a pasar del sistema de renta atribuida (25% de impuesto y 100% de crédito) a uno semi integrado (27% de impuesto y crédito de 65%), obligándolas a pagar un 44,45% de impuesto final”.

Esta última tasa de impuesto se pagaría en el caso que el contribuyente estuviera en el tramo más alto del Global Complementario.

Si bien no todas las pymes se encuentran en este tramo, al estar en el sistema semi  integrado sí se produce una diferencia de 9,45% de impuesto en todos los tramos del Global Complementario, frente a una empresa que esté en el sistema de renta atribuida.

Estas 40 mil empresas son aquellas que tienen entre sus socios a personas jurídicas, pues la simplificación a la Reforma Tributaria restringe el sistema de renta atribuida sólo a empresas cuyos socios sean personas naturales, de modo de evitar las complicaciones que habían surgido con la interacción de los dos sistemas.

Swett también añade que “si se negoció la posibilidad de optar entre dos sistemas, la simplificación a la reforma no debiera obligar a las empresas a tomar uno de ellos en particular. Esto podría impactar negativamente el crecimiento, la inversión y el empleo”.

Esto mismo planteó el ex ministro de Hacienda y el actual director de Clapes-UC, Felipe Larraín, en su presentación en la Comisión de Hacienda del Senado, en donde durante la discusión de la iniciativa de simplificación dijo  que “el proyecto conlleva un aumento de la carga tributaria que recaerá en las pymes, las que tendrán que pagar $120 mil millones más de impuestos. Este sistema tiene problemas serios”, aludiendo a dichas 40 mil pymes obligadas a adoptar el régimen semi integrado.

Swett sostiene que “en el proyecto original este régimen parcial integrado no existía. Luego, cuando se aprobó, la reforma incluyó este sistema sólo como optativo. Pero ahora con la simplificación  pasó a ser el régimen general con tasa máxima de 44,5% de impuesto final, lo que implica  que muchas pymes serán arrastradas a él”.

En ese sentido, la multigremial valora “la apertura del Subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, para realizar las modificaciones necesarias para tener una buena reforma tributaria, que sea justa, sin sacrificar el nivel de recaudación y que proteja a las pymes”.

En tanto, Felipe Ecclefield, socio de Aguayo, Ecclefield & Martínez, explica el origen de esta decisión. “La coexistencia o interacción entre empresas de cualquier tamaño y naturaleza acogidas a uno u otro sistema, especialmente cuando se trata de holdings o grupos empresariales, resultó ser bastante compleja y la puesta en marcha práctica de bastante dificultad, especialmente en cuanto a los diversos nuevos registros contables que son necesarios implementar”.

Según el abogado, efectivamente se produce la obligatoriedad y las pymes tendrían que pagar más, pero por el otro lado, añade que “con este sistema pueden mantener caja que les permita desenvolverse de mejor manera, ya que pueden programar los retiros de las utilidades producidas por la empresa”.