(Pulso) El Florecimiento de Algas Nocivas (conocido como bloom) que se detonó en las últimas semanas en el seno del Reloncaví, en la Región de Los Lagos, ha generado una de las mayores crisis del sector desde la aparición del virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISAv).

El fenómeno, atribuido por la industria y expertos a una situación climática, ha provocado la muerte más de 38.000 toneladas de peces, generando graves perjuicios para los salmonicultores pero además, una emergencia en términos ambientales.

Ello obligó al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) a pedir “auxilio” a la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), instancia que decidió fiscalizar en terreno la forma en que la industria está afrontando este escenario.

Lo anterior, considerando que la situación está generando graves efectos sanitarios y ambientales, tanto en el mar -por la disposición de los peces muertos- como en la superficie, por el hedor y otros efectos derivados de las mortalidades.

Así lo detallan minutas internas del Sernapesca a las que accedió Pulso, donde se detallan las razones que tuvo esa entidad para pedir la intervención de la SMA. Así lo confirmó el director nacional del Sernapesca, José Miguel Burgos, quien sostiene que velar por el cumplimiento de la normativa ambiental es una de las tareas del servicio.

Luego de inspeccionar, la conclusión de la SMA fue tajante. El fenómeno es grave en términos ambientales, obligando a tomar medidas inmediatas.

“Estamos monitoreando el cumplimiento ambiental de las empresas salmonicultoras. Claramente existe una situación de emergencia, por lo cual se ha dispuesto de medidas especiales para el retiro de mortalidades, lo cual será fiscalizado para resguardar el medio ambiente y la importante biodiversidad de las costas de la Región de Los Lagos”, subrayó el superintendente del Medio Ambiente, Cristián Franz.

En la oportunidad, se visitaron los centros Isla Guar (AquaChile), Isla Queullín (Trusal) y Quillaipe (Granja Marina Tornagaleones). Se verificó que a la fecha de la inspección el retiro de la mortalidad alcanzaba un 70% y que para sacar los peces se han utilizado buques pesqueros de alta mar (PAM), barcazas y wellboats.

A la fecha, si bien aún queda por extraer el 25% de los salmones muertos, el trabajo entró en recta final.

Minutas

Adicionalmente, la SMA ofició a 14 empresas salmonicultoras para que entreguen informes respecto de sus planes de contingencia, con el objeto de tener monitoreado el retiro de la biomasa muerta, la cual está siendo principalmente dispuesta en plantas reductoras de la Región del Biobío y Región de Los Lagos.

“Vamos a seguir monitoreando este tema durante el año, pues es importante que la industria del salmón cumpla con sus compromisos ambientales en épocas de normalidad, y muy especialmente en casos de emergencia, para evitar así cualquier daño al medio ambiente”, enfatizó Franz.

El alza de temperaturas registradas obedece principalmente a la ocurrencia del fenómeno de El Niño y a la alta luminosidad, que son los principales factores que han impulsado la proliferación de una microalga denominada Chattonella que consume el oxígeno de centros de cultivo, asfixiando a los salmones que permanecen en ella. Esto genera cuantiosas pérdidas para las compañías. A la fecha 23 millones de peces han perecido, equivalentes a 38.000 toneladas.

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