En un futuro cercano en Chile nuestros hijos o nietos podrían no saber lo que es una merluza común, un congrio dorado o una sardina española. Estas especies pertenecen al 36% de pesquerías que actualmente se encuentran colapsadas o agotadas, porcentaje que llega a un lapidario 72% si se consideran las pesquerías sobreexplotadas.

Las cifras, presentadas por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) en su reporte sobre el estado de las pesquerías chilenas en 2015, exigen medidas urgentes y concretas para evitar un colapso que parece inminente.

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“Es evidente que si esta tendencia se mantiene en el tiempo, es decir, si cada año colapsa una nueva pesquería mientras otras entran en estado de sobreexplotación, el escenario al 2020 sería que prácticamente el 100% de las pesquerías en Chile podrían estar colapsadas, con los consecuentes impactos económicos, sociales y ambientales que esto tendría”, enfatizó Valesca Montes, coordinadora de Pesquerías de la organización de conservación WWF Chile.

La causa principal de esta crisis es, según puntualiza la experta, la intensa sobrepesca que han sufrido estos recursos durante décadas. “La pesca ilegal es uno más de los factores, pero también con igual o mayor incidencia, no se debe pasar por alto el descarte realizado por las flotas industriales”, agregó.

Pero ¿cómo revertir este crítico panorama?

A poco más de dos años de la entrada en vigencia de la cuestionada Ley de Pesca actual, existen iniciativas y espacios generados para contribuir a un manejo sustentable de las pesquerías, de los cuales aún no se ven resultados concretos. Por ejemplo, la implementación de los planes de manejo de las pesquerías y, por cierto, los planes de recuperación para aquellas pesquerías colapsadas.

En el caso de la merluza común, a pesar de que el plan de manejo fue entregado hace cuatro meses, aún no se ha publicado. “Considerando el alicaído momento que atraviesa el sector artesanal y los trabajadores despedidos de la industria, debido a las disminuciones en las cuotas de captura, resulta apremiante que se pongan en marcha los planes de manejo, teniendo en cuenta que una eventual recuperación de la pesquería podría evidenciarse solo en el mediano o largo plazo”, argumentó Valesca Montes.

En esta línea, la profesional hizo hincapié en que mientras se revisa la Ley de Pesca, por todas las irregularidades que rodearon su elaboración, la protección de los recursos pesqueros no puede ser descuidada. “Nos queda la sensación de que a pesar de tener buenas herramientas ambientales en la ley, hoy no se están aprovechando como esperábamos”, concluyó la representante del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés).

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