(El Mercurio) Un total de 68 permisos de concesiones han solicitado cuatro empresas para el cultivo de salmones en la Región del Biobío. En la industria aseguran que las facilidades logísticas que entrega esta región a través de los puertos y también de la actividad aeroportuaria sería uno de los mayores atractivos para que las firmas instalen algunas de sus operaciones en la zona. Entre otras razones, también figuraría la posibilidad de que la acuicultura pueda desarrollar proyectos offshore, o mar abierto, sistema que permite una mejor circulación del agua, reduciendo los riesgos de orden sanitario y de enfermedades. A su vez, algunas compañías se verían motivadas a instalar sus nuevas operaciones en dicha región, debido a que los espacios para cultivar en la Región de Los Lagos ya están copados. De hecho, la salmonicultura también ha migrado a otras zonas del sur, como las regiones de Aysén y de Magallanes.

Ahora, la zona elegida para expandirse sería más al centro. Según la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), a marzo había 26 solicitudes de concesiones en el Biobío de la firma Caleta Bay en trámite, 23 de Cultivos Marinos Yelcho, 14 de Cultivos Pelícano y 5 de Cermaq; esta última, propiedad de la japonesa Mitsubishi.

Desde Cultivos Pelícano explicaron que la empresa busca desarrollar proyectos acuícolas de policultivos en la Región del Biobío, donde se producirá cojinoba del norte, choritos, algas y salmones.

En la empresa aseguraron que se trata de once centros acuícolas de policultivos offshore. “Entre sus características diferenciadoras se destaca su realización en mar abierto, entre 1,6 y 1,9 kilómetros de distancia de la costa, expuesta a corrientes, viento y olas, sin considerar interacción con la costa directamente”, señalaron.

Para ello estiman una inversión global cercana a los US$24 millones.

Cuestionamientos

Las solicitudes de las firmas para cultivar salmones y otras especies no han pasado inadvertidas en el Biobío. Esto, porque pescadores y alcaldes se oponen a que la salmonicultura llegue a la zona por los últimos acontecimientos que ha tenido que enfrentar la industria en el sur, debido a los impactos ambientales que se le atribuyen en donde operan.

Estos proyectos deberán ser analizados por el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEA) y la Subpesca. También por la Comisión Regional de Uso del Borde Costero del Biobío, desde la cual aseguraron que evaluarán las solicitudes de concesión marítima, tomando en consideración la opinión de quienes se oponen a estas iniciativas acuícolas.

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