La semana pasada, en la ciudad de Punta Arenas, la Asociación de Salmonicultores de Magallanes participó del conversatorio titulado “Perspectivas de la Industria Salmonera en Magallanes”, organizado por la oficina parlamentaria del diputado Gabriel Boric, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Magallanes (UMAG) y la Fundación Heinrich Boll Cono Sur.

La actividad tuvo como expositores a Óscar Garay, quien es gerente de Farming de Salmones Magallanes, vicepresidente de dicho gremio y consultor senior de Atlantium Technology; Claudia Pérez de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca); y a Edgardo Casanova, en representación del Gobierno Regional.

La instancia tuvo como finalidad conocer la visión de los salmonicultores y de las entidades públicas que tienen relación con la industria; terminando con una ronda de preguntas, la cual se inició con una exposición del diputado Boric.

Posteriormente, Garay llevó a cabo una presentación titulada “Mitos versus realidad de la producción salmonicultora en Magallanes”, en donde se refirió a las distintas opiniones y acusaciones que se hacen a la industria del salmón en la austral región, como el excesivo número de concesiones, los bajos sueldos, la escasa sindicalización, la poca sustentabilidad ambiental, la casi nula fiscalización, el indiscriminado uso de antibióticos, entre otros.

Presentación del vicepresidente del gremio de salmonicultores de Magallanes, Óscar Garay

En esa línea, argumentó que las concesiones otorgadas para salmones actualmente son 106, y subrayó que “no hay que confundirlas con solicitudes, de las que existen 900 para acuicultura, siendo solo menos de 425 para salmones, de las cuales en el mejor de los casos se transformarán en concesiones no más allá de 100, según la propia estadística de la Subpesca. Por lo tanto, es imposible que esta región se transforme en la principal productora de salmones del país”, aseguró el ejecutivo, añadiendo que el total de la superficie otorgada para concesiones actualmente es de 1.320 hectáreas, “mucho menos -según dijo- que cualquier estancia pequeña de la región, y si lo comparamos con el área de las más de 7,23 millones de hectáreas de parques y reservas de la región, esta superficie representa el 0,018% de las mismas”.

Laboral

Desde el punto de vista laboral, afirmó que el sueldo promedio de la industria es de $936.000, siendo la media país menos de $490.000. “Solo el 10,9% de nuestros trabajadores ganan bajo los $500.000 pesos”, puntualizó.

De los datos mostrados por el profesional salmonicultor, dijo que es importante destacar los siguientes: 44,8% de los trabajadores que se desempeñan directamente en la industria en Magallanes (1.618 personas) están sindicalizados, siendo que la tasa promedio del país es 14,7%; mientras que el 56% son mujeres y el 64% son personas provenientes de la misma región.

Sobre la producción de 2015, detalló que fue de 46.400 toneladas y la estimada para este año será de aproximadamente 70.000 toneladas.

Fiscalización

También fue tajante al aseverar que la industria salmonicultora es la “industria más fiscalizada del país y la más regulada y fiscalizada de todos los países productores del salmón del mundo”. Y añadió: “Tenemos un Reglamento Sanitario (RESA) y otro Ambiental (RAMA), único entre todos los países productores, sin contar con que además de la fiscalización interna también nos fiscalizan los países de destino y nuestros propios clientes”, enfatizó.

Garay no quiso eludir tema alguno y fue así que se refirió a la polémica que ha generado el uso de antibióticos en la salmonicultura nacional. En este sentido, argumentó que “toda industria productora de animales usa antibióticos cuando los animales se enferman”, y complementó que si Noruega, para el caso del salmón utiliza muy poco, es “porque no tienen las mismas enfermedades bacterianas y sobre las cuales aún no se desarrolla una efectiva vacuna, como son SRS (Septicemia Rickettsial Salmonídea) y BKD (Enfermedad Bacteriana del Riñón); pero no se utilizan por gusto”, reiteró.

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“Todos queremos disminuir su uso. Casi el 80% es por culpa del SRS y el 20% por BKD, que es una enfermedad presente en Magallanes; y los antibióticos utilizados son prácticamente dos, el florfenicol en el 71% de los tratamientos, el cual además es un antimicrobiano desarrollado exclusivamente para animales, no se suministra a humanos, y la oxitetraciclina en el 28% de los tratamientos realizados. Lo que debemos enfatizar es que el producto final, como resultado de los periodos de carencia, no tiene ni un solo gramo, ni siquiera un milígramo de antibióticos, de lo contrario no podría ingresar a los países y mercados donde se exporta”, aseguró.

Relación con la comunidad

Al cierre de su intervención, Garay expresó que le alegra que el diputado Gabriel Boric, la Federación de Estudiantes de la UMAG y la Fundación Heinrich Boll Cono Sur los hayan invitado a participar para que puedan entregar su visión y aclarar las dudas que pueda tener la comunidad, ya que, según dijo, “existe mucho desconocimiento y cuando se desconoce algo se presta para errores de información y para que se digan barbaridades muy lejanas a la verdad”.

De igual manera, sostuvo que con anterioridad se han organizado seminarios o encuentros para hablar de la salmonicultura, “pero sin invitar a los principales actores, que es la propia industria, y así saber de primera fuente cuáles son los planes, cuánto y dónde se va a producir, qué perspectivas de crecimiento e inversión tenemos en la región, cómo se realiza el cultivo, entre otros. Y nosotros siempre estamos dispuestos a acudir adonde nos inviten para mostrar nuestra realidad y aclarar todas las legítimas dudas que la comunidad tenga”, concluyó el representante gremial.