(La Tercera) Sin duda la merluza común o “pescada” es un plato popular en Chile, pero no lidera las preferencias de los consumidores como podría pensarse. José Luis Pascual, vocero del Terminal Pesquero Metropolitano (TPM), dice que antes ocupaba el 80% de las preferencias por sobre otros productos, sin embargo, hoy compite de igual a igual con la reineta.

A juicio de Pascual, quien además de vocero es chef del Rey Neptuno, la merluza perdió protagonismo frente a la reineta hace unos cinco años. ¿La razón? Un cambio de hábito en los chilenos que están optando por menos espinas y frituras, y también debido al alza del consumo de cebiche.

Pero el mayor problema de la merluza no es la elección de los clientes, sino que la conservación de su población. Desde 2014 este recurso se encuentra en estado de colapso y su población podría recién regresar a la normalidad después de una década. “La merluza debería recuperarse alcanzando el rendimiento máximo sostenido en doce años”, explica el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Raúl Súnico.

El nivel crítico en que se encuentra obligó a decretar una veda durante septiembre y seguirá vigente mientras persista el estado de vulnerabilidad de la especie. “Las decisiones se han tomado con la información científica disponible y bajo estrictos criterios técnicos”, agrega la autoridad.

Para la ONG ambiental WWF, esta veda debería extenderse. Valesca Montes, coordinadora del Programa de Pesquerías de esta organización, explica que la merluza tiene dos periodos reproductivos. El más importante se produce entre agosto y octubre, con un alza en septiembre. “Extendamos la veda a tres meses (entre agosto y octubre), estableciendo medidas de apoyo a los pescadores que dependen de ella”, pide.

Súnico subraya que el tema de la extensión de la veda se ha discutido ampliamente en el Comité de Manejo de la merluza y en el comité científico respectivo, pero se mantendrá el actual esquema de conservación.

Ley más dura

La extensión de la veda es una de las cinco medidas que la organización lanzará esta semana para proteger la especie, que a juicio de Montes comenzó a declinar entre los años 2003 y 2004, cuando la mirada científica no tenía el peso de hoy para asignar las cuotas.

Las otras cuatro medidas de WWF tienen que ver con establecer una talla mínima de captura de 37 cm para evitar la pesca de individuos jóvenes; fijar zonas libres de pesca de arrastre para cuidar las áreas de alimentación y reproducción; reducir las cuotas de pesca; y el combate a la pesca ilegal.

Sobre este último punto, el subsecretario detalló que existe un proyecto de ley que plantea un combate a la pesca ilegal que amenaza la recuperación de los recursos del mar. “Estamos tipificando de delito la pesca ilegal y además se propone la figura de la asociación ilícita, pues entendemos que detrás de esto existen mafias que hay que perseguir”, dice.

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María Gabriela Ilabaca, subdirectora jurídica de Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), agrega que con el proyecto de ley se perfeccionan las facultades, sanciones y la tipificación de las infracciones, lo que permite, entre otras cosas, abordar la ilegalidad pesquera en las etapas post captura, es decir, en el transporte, distribución y comercialización final de los recursos.

El negocio de la pesca ilegal es tan fuerte que según el Sernapesca por cada cuatro merluzas que se comercializa en el país, tres son de origen ilegal, según cifras preliminares de un estudio que realizan junto a la Universidad de Concepción.

Sobre la magnitud del mercado negro en Santiago (Región Metropolitana), este organismo ha estimado que solo en el Terminal Pesquero Metropolitano se transan anualmente alrededor de US$5 millones en distintos tipos productos obtenidos ilegalmente.

En este terminal fue donde se registraron violentas protestas por parte de algunos trabajadores y comerciantes, que se quejan porque las cuotas de pesca de los pescadores artesanales son muy bajas, lo que no les permite cubrir la demanda.

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“No entienden que las cuotas establecidas tienen una razón. Y esa razón es que, entre otras medidas, necesitamos que el recurso se recupere para llegar a los mismo niveles que tuvimos hace 15 años atrás”, dice Valesca Montes, en especial por el caso de la merluza.

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